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miércoles, 12 de octubre de 2011

Quiero conocer mejor los “nuevos movimientos eclesiales”

Son los que no conozco o sé de ellos muy poco: “cielinos”, focolares, “kikos”, Comunidad de San Egidio, Schoenstatt; y los que conozco bien: Opus Dei, Legionarios y Carismáticos.

Juan Pablo II valorizó la fuerza evangelizadora de 56 nuevos movimientos en el Congreso Internacional de los Movimientos Eclesiales celebrado en Roma en el día de Pentecostés de 1998; y de estos 56 resaltó a los 7 que he señalado por su "extensión y representatividad universal", y que ahora señalo con sus fundadores:

1) Kiko Argüello, del Camino Neocatecumenal;

2) Chiara Lubich, de los Focolares;

3) Luigi Giussani, de Comunión y Liberación;

4) Patti Mansfield, de la Renovación Carismática Católica;

5) Marcial Maciel, de los Legionarios de Cristo;

6) Andrea Riccardi, de la Comunidad de San Egidio;

7) Joaquín Allende, de Schoenstatt.

Me pregunto: ¿Qué ha pasado con la vitalidad de las grandes órdenes históricas de nuestra Iglesia?. Me refiero a los Jesuitas, Franciscanos, Dominicos, Carmelitas, entre otros.

Observo que las instituciones tradicionales tienen pocas vocaciones; en cambio estos nuevos movimientos señalados al principio, son fuertemente proselitistas y poseen gran número de miembros tanto laicos, consagrados célibes y sacerdotes.

martes, 4 de octubre de 2011

El día del santo más famoso: San Francisco de Asís

Desde hace meses he estado leyendo varias biografías de San Francisco de Asís, y me he llenado de admiración por este santo que ha conmovido no solo a el catolicismo entero, sino a toda la humanidad. El protestantismo auténticamente cristiano ha reconocido la importancia del santo, pero también el Islam y el judaísmo y todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Pero ¿Cuál es su importancia? Es la sencilla pero fundamental idea de que “Dios es y basta”, es decir, que la verdadera alegría y libertad del ser humano está en el desprendimiento de todo, incluso de lo que consideramos más importante dentro de la creación (Ignacio Larrañaga, 1978, El Hermano de Asís, pp. 235-236). Sólo nos tenemos que quedar con Dios. Francisco dio ejemplo de este desprendimiento al vivir la pobreza extrema, y le dejó este ejemplo y legado a la Iglesia y al mundo. Acá les dejo unas hermosas palabras de lo difícil que es vivir este principio:

Nadie quiere ser pequeño; nadie quiere aparecer como débil, ni en los tronos, ni en la Iglesia. Todos somos enemigos instintivos de la Cruz y del Pesebre, comenzando por los hombres de la Iglesia. Podemos derramar lágrimas ante el Pesebre de Navidad y sentirnos orgullosos levantando la cruz hasta en los campos de batalla como lo hacen los cruzados, pero nos avergonzamos de la Cruz. A nadie llamaré farsante en este mundo, pero eso es una farsa, casi una blasfemia. ¡Perdóname, Dios mío!. (Ignacio Larrañaga, 1978, El Hermano de Asís, p. 212).

miércoles, 20 de abril de 2011

Testamento del martir Shahbaz Bhatti (¡Me ha impactado!)

Me llamo Shahbaz Bhatti. Nací en una familia católica. Mi padre era un profesor jubilado, y mi madre un ama de casa, que fue educada de acuerdo a los valores cristianos y las enseñanzas de la Biblia; ambas cosas tuvieron gran influencia en mi infancia.

Desde pequeño solía ir a la iglesia, y allí encontraba profunda inspiración en las enseñanzas, el sacrificio y la crucifixión de Jesús. Fue el amor a Jesucristo lo que me indujo a ofrecer mis servicios a la Iglesia. Las terribles condiciones en que vivían los cristianos de Pakistán me impactaron. Recuerdo un Viernes Santo, cuando tenía 13 años, que escuché un sermón sobre el sacrificio de Jesús para nuestra redención y la salvación del mundo. Pensé que debía corresponder a ese amor, amando a nuestros hermanos y hermanas, poniéndome al servicio de los cristianos, especialmente de los pobres, los necesitados y los perseguidos de este país islámico.

Me han pedido que ponga fin a mi lucha, pero siempre me he negado, aun a riesgo de mi vida. Mi respuesta ha sido siempre la misma. No busco popularidad ni posiciones de poder. Solo busco un sitio a los pies de Jesús. Quiero que mi vida, mi carácter y mis acciones hablen por mí, y que digan fuerte y claro que sigo a Jesucristo. Este deseo es tan fuerte en mí que me consideraría un privilegiado si -debido a este esfuerzo combativo para ayudar a los necesitados, los pobres y los cristianos perseguidos de Pakistán- Jesús quisiera aceptar el sacrificio de mi vida.

Quiero vivir en Cristo y quiero morir en El. No siento miedo en este país. Los extremistas han intentado matarme muchas veces, me han encarcelado, amenazado, perseguido, y han aterrorizado a mi familia. Yo solo digo que, mientras esté con vida, hasta mi último suspiro, seguiré sirviendo a Jesús y a esta pobre y sufriente humanidad, a los cristianos, a los necesitados, a los pobres.

Creo que los cristianos de todo el mundo que en 2005 le tendieron la mano a los musulmanes víctimas del terremoto han construido un puente de solidaridad, amor, comprensión, colaboración y tolerancia entre ambas religiones. Si estos esfuerzos se mantienen tengo la convicción de que ganaremos los corazones y las mentes de los extremistas. Esto nos llevará a un cambio positivo: la gente no se odiará, no se matará en nombre de la religión, sino que se amarán los unos a los otros, traerán armonía, cultivarán la paz y la comprensión en esta región del mundo.

Creo que los más necesitados, los pobres, los huérfanos, sea cual sea su religión, deben ser tratados por encima de todo como seres humanos. Estas personas son parte de mi cuerpo en Cristo, son la parte perseguida y necesitada del cuerpo de Cristo. Si llevamos a cabo esta misión, entonces nos habremos ganado un sitio a los pies de Jesús y yo podré mirar Su rostro sin sentir vergüenza.

sábado, 24 de abril de 2010

Influencias en la juventud de Karol Wojtyla: siendo seminarista. Leyendo la biografía de Juan Pablo II de Weigel (X)

Biografìa de Juan Pablo II. Testigo de Esperanza de George Weigel.

Cuando era seminarista la metafísica le permitió:
El descubrimiento de las profundas razones por las que hasta entonces había tan sólo vivido y sentido… Lo que la intuición y la sensibilidad me habían ilustrado hasta entonces acerca del mundo encontró sólida confirmación.
Aristóteles y Santo Tomás de Aquino le confirmó que el mundo era inteligible. La guerra le había dado una experiencia real aunque cruel. Asumió el realismo (la inteligibilidad del mundo) en contra del escepticismo radical y de su pariente cercano, el relativismo moral.

Su compromiso personal a vivir en pobreza seguía causando impresión en sus compañeros del seminario. Entregó un jersey nuevo que le dieron a un mendigo que preguntó por Karol Wojtyla.
(…) Poco después de la guerra, Karol cobró conciencia del autosacrificio del padre Maximilian Kolbe al dar su vida por un hombre casado y con hijos en Auschwitz (…), se convirtió en un modelo del sacerdote como hombre que vive su vocación como un alter Christus, mediante el completo verterse al servicio de su gente. (…) La idea de autoofrenda surgiría una y otra vez en el trabajo de toda su vida, y se convertiría en uno de los conceptos cruciales de su filosofía del ser humano y el medio moral humano.
El 01 de noviembre de 1946 fue ordenado sacerdote por el Cardenal Sapieha en la capilla privada del Arzobispo en Franciszkanska
(Weigel, George; 1999, Biografía de Juan Pablo II. Testigo de la esperanza, Pp. 107, 117-118).

martes, 6 de abril de 2010

Benedicto XVI: Homilía en la Vigilia Pascual (mis extractos y comentarios)

El ser revestido con los nuevos indumentos de Dios, es lo que sucede en el Bautismo; así nos dice la fe cristiana. Naturalmente, este cambio de vestidura es un proceso que dura toda la vida. Lo que ocurre en el Bautismo es el comienzo de un camino que abarca toda nuestra existencia, que nos hace capaces de eternidad, de manera que con el vestido de luz de Cristo podamos comparecer en presencia de Dios y vivir por siempre con él.
En el rito del Bautismo hay dos elementos en los que se expresa este acontecimiento, y en los que se pone también de manifiesto su necesidad para el transcurso de nuestra vida. Ante todo, tenemos el rito de las renuncias y promesas. (…) Se pronuncia un triple "no": al demonio, a sus pompas y al pecado. Con esta extraña palabra, "pompas", es decir, la suntuosidad del diablo, se indicaba el esplendor del antiguo culto de los dioses y del antiguo teatro, en el que se sentía gusto viendo a personas vivas desgarradas por bestias feroces. Se rechazaba de esta forma un tipo de cultura que encadenaba al hombre a la adoración del poder, al mundo de la codicia, a la mentira, a la crueldad. Era un acto de liberación respecto a la imposición de una forma de vida, que se presentaba como placer y que, sin embargo, impulsaba a la destrucción de lo mejor que tiene el hombre. (…) Pablo las llama (a las “viejas vestiduras” “obras de la carne”: "fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, enemistades, contiendas, celos, rencores, rivalidades, partidismo, sectarismo, envidias, borracheras, orgías y cosas por el estilo" (Ga 5,19ss.).
(…) El bautizando determina la nueva orientación de su vida: la fe en el Dios trinitario al que él se entrega. Así, Dios mismo nos viste con indumentos de luz, con el vestido de la vida. Pablo llama a estas nuevas "vestiduras" "fruto del Espíritu" y las describe con las siguientes palabras: "Amor, alegría, paz, comprensión, servicialidad, bondad, lealtad, amabilidad, dominio de sí" (Ga 5, 22).
(Benedicto XVI, Homilía de la Vigilia Pascual, 03-IV-2010).

Señor, dame esas vestiduras, dame la Gracia para ser bueno, y abandonar mis vicios. No quiero pecar más, quiero la fe y la fuerza para amar la cruz diaria, para donarme total y alegremente. Quiero renunciar al poder, a la codicia… a la vanidad. Quiero la humildad, el sentirme nada, para no centrarme en mí, sino en los demás.

martes, 16 de marzo de 2010

Influencias en la juventud de Karol Wojtyla: Jan Tyranoswski. Leyendo la biografía de Juan Pablo II de Weigel (VIII)

Jan Tyranoswski un sastre laico que había hecho voto de castidad, y vivía según un programa diario de oración y meditación; Karol lo conoció en una reunión de la parroquia de San Estanislao de Kostka en Debniki llevada por los padres salesianos, que luego debió ser dejada la formación en manos de Tyranoswski debido a las redadas en 1941 de la Gestapo. Así nació el Rosario Viviente, grupo que se reunía cada tercer domingo de mes en pleno; y que buscaba la dirección espiritual de hombres jóvenes. La práctica de la presencia de Dios, debería conducir a una vida de intenso servicio a los demás. Los miembros se comprometían a una vida de intensa oración y ayuda mutua en todas las circunstancias vitales. Tyranowski representaba una única combinación laica de santidad personal y fervor apostólico. (…) Introdujo a Karol en las enseñanzas de San Juan de la Cruz. En medio de la locura de la ocupación, la imitación de Cristo a través del complejo despojarse de toda seguridad mundana para rendirse a la misericordiosa voluntad de Dios haría mella en la imaginación de Karol Wojtyla. Con el tiempo se convertiría en la característica más distintiva de su propia condición de discípulo. (Weigel, George; 1999, Biografía de Juan Pablo II. Testigo de la esperanza, Pp. 93-97).
El personaje de Tyranowski me ha inspirado desde que supe de su existencia, por sentirme identificado con su espiritualidad solitaria como la mía. La que he llevado desde los noventa. Sólo depende de mi voluntad, no de exigencias de un grupo religioso. Me preocupa cierta soledad en este camino, sólo contigo y algunos curas y la misa semanal. Sólo mis lecturas y la vida de piedad, y este constante hablar contigo me mantiene en un camino que sólo Tú y más nadie me puede señalar las metas y adaptaciones. Señor, ayúdame a mejorar, y a ser santo sin tener grupo. Pienso en esta frase Señor “la imitación de Cristo a través del complejo despojarse de toda seguridad mundana para rendirse a la misericordiosa voluntad de Dios”, cuánta verdad en la realidad que vivo en este país que parece ocupado por unos locos tal como lo estuvo Polonia. Donde la muerte es un peligro permanente con los altos niveles de inseguridad. Estamos en tus manos Señor, concédenos Tu gracia y Amor.

lunes, 22 de febrero de 2010

Cuaresma: ¿Mejorar es posible?

Podemos mejorar el mundo comenzando por nosotros mismos, cambiando, con la gracia de Dios, lo que no está bien en nuestra vida. (…) si entra en nuestra vida, si tenemos confianza en Dios, podemos rechazar todo tipo de engaños del Tentador.
Podríamos decir que es un tiempo de "competición" espiritual que hay que vivir con Jesús, sin orgullo ni autosuficencia, más bien utilizando las armas de la fe, es decir, la oración, la escucha de la Palabra de Dios y la penitencia. De este modo podremos celebrar verdaderamente la Pascua, dispuestos a renovar las promesas de nuestro Bautismo.
(Benedicto XVI, Intervención con motivo del Ángelus dominical, 21-II-2010).
El cristianismo es lucha. Pero genera cierta frustración cuando pasa el tiempo y pareciera que no se avanza en nada. Hay defectos tan arraigados. ¿Somos los cristianos unos perfeccionistas? ¿Obsesivos? ¿Maniáticos? ¿No caemos con frecuencia en los escrúpulos?. El cristiano busca la caridad, por eso anhela vivir las virtudes. No por una manía perfeccionista. ¿Cómo anhelar la santidad alegramente, caritativamente, sin frustraciones?.

lunes, 3 de agosto de 2009

Algo sobre el "distribucionismo" de Chesterton

Nota: gracias al buen amigo Oscar Facal llegamos a este artìculo.
Distribucionismo, ¿intermedio entre capitalismo y socialismo?
Federico Rodríguez de Rivera

federicorderivera@gmail.com

Cortesía de www.aragonliberal.es

No es de extrañar que Chesterton abominara al socialismo y que afirmase que si un cristiano se hacía socialista acababa dejando de ser cristiano. No se puede forzar lo que es libre. La propiedad privada está intrínsecamente unida a la naturaleza humana. Pero también está unido a esa naturaleza el carácter social y solidario de los hombres.

Por eso Chesterton intentó corregir el "capitalismo" con la predicación del "distribucionismo" que también se convirtió en una utopía imposible, si bien justifica la intervención de la sociedad a través del Estado para resolver las lacras sociales de la pobreza y de la ignorancia.

Pero ese modelo que quizá sea el que sostienen muchos "personalistas", choca con que también es natural la generación de grandes fortunas y la concentración de riquezas que permiten un más eficiente desarrollo para todos. Y ya me gustaría que hubiese muchos católicos practicantes entre esas grandes fortunas: harían un gran bien.

No podemos negar que el egoísmo y el "mero interés", que son distintos, no generan ni justicia ni paz social. El bien no se deriva del mal. Tampoco generan paz social los impuestos onerosos o injustos. La redistribución de la riqueza del estilo socialista nunca es voluntaria y acaba generando pobreza porque mata el "interés", ahoga la iniciativa y uniformiza: potencia individuos uniformes y desincentiva la pluralidad.

Por otra parte la "libertad" en sí no es ni virtud ni vicio, sino un medio necesario y natural, para que "con el interés" y el "recto obrar" se fomente riqueza personal, de los que trabajan en el proyecto empresarial y de todo el cuerpo social.

Ahogar la libertad es matar el progreso. Limitar la libertad o distribuir a la fuerza la propiedad para genera "pequeños burgueses" es un "socialismo moderado" pero socialismo y no es viable en el mundo real.

El mundo real no es un mundo justo y quizá nunca lo será. En el mundo real el individualismo es egoísta y el socialismo es la presión de hacerse con el poder dentro del Partido. En el mundo real la acumulación de riqueza no necesariamente se orienta al bien social. En el mundo real los negocios no siempre se atienen a la palabra dada, a la justicia, al libre mercado.

El mundo real requiere "tutelar la libertad y la justicia". No somos ni seremos ángeles.

Y si en el mundo real la mayoría de las personas vive perezosamente, la rémora es para todos. Si viven buscando el placer y la inmediatez, esa falta de ética repercutirá en los negocios y en la generación de las fortunas. Si se educa a la gente en el relativismo ético y en el miedo al peso de la ley, los más inteligentes encontrarán el mecanismo para imponer su poder y escaquearse de la ley.

La realidad del "hombre caído" exige al sistema social correcciones que no son socialismo sino defensa de la libertad.

Pero, incluso dentro de una sociedad sana éticamente, los dones y oportunidades son muy variados. De modo natural habrá pobres y ricos, sanos y enfermos, jóvenes con futuro y gente fracasada. No somos "individuos aislados" sino "personas agrupadas". Y es deber social procurar atender esas necesidades.
Ningún hombre es desechable. Los católicos lo sabemos: "lo que hicisteis a uno de ellos a mí me lo hiciste". Por eso además de la justicia distributiva existe una justicia social que es obligación de los gobernantes.

Ahora, arremeter contra la libertad porque han fallado los sistemas de control es errar el tiro. El sistema ha fallado porque la ética y la moral se han debilitado. Las trampas han sido más sofisticadas y el batacazo ha tardado en llegar pero ha sido más gordo

viernes, 10 de julio de 2009

Extractos de la serie "Teresa de Jesús" (de RTVE)

Al querer expandir la reforma carmelita, Santa Teresa se lo propone a San Juan de la Cruz (ambos se consideran "bichos raros" por querer mejorar la orden), y esta la dice:
"Reformar la orden desde dentro, porque huir es de cobardes, como si quisiera salvarse solo."

Sobre los deseos de fundar conventos:


"Dentro de mí hay un campo de batalla, no me canso de estar sola; pero una fuerza mayor me obliga a echarme a los caminos."

"Yo siempre ha valorado más la virtud que el linaje."
Imagen: celda de la santa.

domingo, 5 de julio de 2009

San Josemaría y el sacerdocio (Extractos de la Carta del Prelado del Opus Dei: Javier Echevarría (Julio, 2009))

La llamada al sacerdocio es un don especialísimo de Dios a la humanidad, para hacer llegar los frutos de la Redención a las almas en todo tiempo y lugar. Nuestro Padre, como es lógico, lo valoraba enormemente. La expresión: Josemaría, sacerdote, adquiría en sus labios y en su pluma una resonancia especial. El sacerdocio es lo más grande del mundo, decía. Nos basta pensar tan sólo en lo que es el milagro de hacer venir a Jesús todos los días a la tierra. Nuestra Madre del Cielo —¡cuánto la hemos de amar: más que Ella sólo Dios!— hizo bajar al Señor una sola vez: fiat mihi secundum verbum tuum! (Lc 1, 38)[4].
En sus escritos y en sus encuentros con los fieles de los lugares más variados, San Josemaría explicaba esta doctrina con ejemplos concretos que impulsaban a poner en ejercicio el sacerdocio común. Por ejemplo, respondiendo a una pregunta que le habían formulado sobre este tema, en 1970, explicaba: participamos todos del sacerdocio de Cristo. Y no os enseño nada nuevo, porque eso mismo lo escribe San Pedro (cfr. 1 Pe 2, 9). Tenéis todos el sacerdocio real. Yo, además, por ser sacerdote, tengo el sacerdocio ministerial. Y ese sacerdocio real nos hace ser gente santa, pueblo escogido, pueblo de Dios. ¿Te vas dando cuenta?Si tú eres del pueblo de Dios y de la gente santa que ha escogido Él, tendrás que ser un defensor de los derechos de Dios, y de los derechos de la criatura humana. Serás bueno con todos; cuando estés trabajando en una cosa que te es poco grata, lo harás por amor, por amor a Jesucristo, porque ésa es la voluntad suya. Y lo harás también pensando en toda la humanidad. Ahí tienes unas cuantas consecuencias de ese sacerdocio real del que San Pedro habló[7]
Para que la llamada a la santidad y al apostolado cale a fondo en la vida de los fieles laicos, y no se quede en simples palabras, la tarea del sacerdote resulta indispensable. Sólo él es el maestro que proclama con autoridad sagrada la Palabra de Dios. Sólo el sacerdote puede administrar el perdón divino en el sacramento de la Penitencia y dirigir a las almas como buen pastor por los caminos de la vida eterna. Sólo el sacerdote ha recibido el poder de consagrar el Cuerpo y la Sangre de Cristo en la Santa Misa, haciendo sus veces, de manera que todos puedan entrar en contacto personal y directo con el Misterio pascual y recibir la Sagrada Comunión, indispensable para alimentar el caminar sobrenatural de las almas.Son motivos que nos deben mover a rezar por el fiel ministerio de los presbíteros. Se dice que los sacerdotes cuentan con el pueblo que se merecen, y que los fieles también tienen los sacerdotes que se merecen. Luego hemos de elevar nuestra oración diaria, en auténtica Comunión de los santos, por los sacerdotes y por el pueblo. Hemos de rogar al Señor, con nuestra lucha diaria por la personal santidad, pidiendo lo que repiten en América latina: Señor, danos sacerdotes santos. Esta oración será siempre precisa y actual, con la idea clara de que todos nos beneficiaremos al implorar del Cielo la santidad del clero. Esta responsabilidad diaria nos afecta a todas y a todos. ¿Rezamos así, a diario? ¿Invitamos a otros para que se unan también a este ruego?
Ser cristianos, ser hijos de Dios, con conocimiento de estas gracias y verdades, implica la exigencia de una generosidad sin límites. Sí, hemos de animar a todos a que vivan lo que nuestro Padre apunta en Camino: venid con nosotros tras el Amor[15].

viernes, 3 de julio de 2009

El ejemplo a seguir de todo sacerdote: santo cura de Ars (Extractos de la Carta de Benedicto XVI en la Inauguración del año sacerdotal)

He resuelto convocar oficialmente un "Año Sacerdotal" con ocasión del 150 aniversario del "dies natalis" de Juan María Vianney, el Santo Patrón de todos los párrocos del mundo, que comenzará el viernes 19 de junio de 2009, solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús -jornada tradicionalmente dedicada a la oración por la santificación del clero-.1 Este año desea contribuir a promover el compromiso de renovación interior de todos los sacerdotes, para que su testimonio evangélico en el mundo de hoy sea más intenso e incisivo, y se concluirá en la misma solemnidad de 2010

"El Sacerdocio es el amor del corazón de Jesús", repetía con frecuencia el Santo Cura de Ars.2 Esta conmovedora expresión nos da pie para reconocer con devoción y admiración el inmenso don que suponen los sacerdotes, no sólo para la Iglesia, sino también para la humanidad misma. Tengo presente a todos los presbíteros que con humildad repiten cada día las palabras y los gestos de Cristo a los fieles cristianos y al mundo entero, identificándose con sus pensamientos, deseos y sentimientos, así como con su estilo de vida. ¿Cómo no destacar sus esfuerzos apostólicos, su servicio infatigable y oculto, su caridad que no excluye a nadie? Y ¿qué decir de la fidelidad entusiasta de tantos sacerdotes que, a pesar de las dificultades e incomprensiones, perseveran en su vocación de "amigos de Cristo", llamados personalmente, elegidos y enviados por Él?

El Cura de Ars era muy humilde, pero consciente de ser, como sacerdote, un inmenso don para su gente: "Un buen pastor, un pastor según el Corazón de Dios, es el tesoro más grande que el buen Dios puede conceder a una parroquia, y uno de los dones más preciosos de la misericordia divina".3 Hablaba del sacerdocio como si no fuera posible llegar a percibir toda la grandeza del don y de la tarea confiados a una criatura humana: "¡Oh, qué grande es el sacerdote! Si se diese cuenta, moriría... Dios le obedece: pronuncia dos palabras y Nuestro Señor baja del cielo al oír su voz y se encierra en una pequeña hostia...".4 Explicando a sus fieles la importancia de los sacramentos decía: "Si desapareciese el sacramento del Orden, no tendríamos al Señor. ¿Quién lo ha puesto en el sagrario? El sacerdote. ¿Quién ha recibido vuestra alma apenas nacidos? El sacerdote. ¿Quién la nutre para que pueda terminar su peregrinación? El sacerdote. ¿Quién la preparará para comparecer ante Dios, lavándola por última vez en la sangre de Jesucristo? El sacerdote, siempre el sacerdote. Y si esta alma llegase a morir [a causa del pecado], ¿quién la resucitará y le dará el descanso y la paz? También el sacerdote... ¡Después de Dios, el sacerdote lo es todo!... Él mismo sólo lo entenderá en el cielo".5 Estas afirmaciones, nacidas del corazón sacerdotal del santo párroco, pueden parecer exageradas. Sin embargo, revelan la altísima consideración en que tenía el sacramento del sacerdocio. Parecía sobrecogido por un inmenso sentido de la responsabilidad: "Si comprendiéramos bien lo que representa un sacerdote sobre la tierra, moriríamos: no de pavor, sino de amor... Sin el sacerdote, la muerte y la pasión de Nuestro Señor no servirían de nada. El sacerdote continúa la obra de la redención sobre la tierra... ¿De qué nos serviría una casa llena de oro si no hubiera nadie que nos abriera la puerta? El sacerdote tiene la llave de los tesoros del cielo: él es quien abre la puerta; es el administrador del buen Dios; el administrador de sus bienes... Dejad una parroquia veinte años sin sacerdote y adorarán a las bestias... El sacerdote no es sacerdote para sí mismo, sino para vosotros".6

El Cura de Ars emprendió en seguida esta humilde y paciente tarea de armonizar su vida como ministro con la santidad del ministerio confiado, "viviendo" incluso materialmente en su Iglesia parroquial: "En cuanto llegó, consideró la Iglesia como su casa... Entraba en la Iglesia antes de la aurora y no salía hasta después del Angelus de la tarde. Si alguno tenía necesidad de él, allí lo podía encontrar", se lee en su primera biografía.8

La devota exageración del piadoso hagiógrafo no nos debe hacer perder de vista que el Santo Cura de Ars también supo "hacerse presente" en todo el territorio de su parroquia: visitaba sistemáticamente a los enfermos y a las familias; organizaba misiones populares y fiestas patronales; recogía y administraba dinero para sus obras de caridad y para las misiones; adornaba la iglesia y la dotaba de paramentos sacerdotales; se ocupaba de las niñas huérfanas de la "Providence" (un Instituto que fundó) y de sus formadoras; se interesaba por la educación de los niños; fundaba hermandades y llamaba a los laicos a colaborar con él.

El Santo Cura de Ars enseñaba a sus parroquianos sobre todo con el testimonio de su vida. De su ejemplo aprendían los fieles a orar, acudiendo con gusto al sagrario para hacer una visita a Jesús Eucaristía.12 "No hay necesidad de hablar mucho para orar bien", les enseñaba el Cura de Ars. "Sabemos que Jesús está allí, en el sagrario: abrámosle nuestro corazón, alegrémonos de su presencia. Ésta es la mejor oración".13 Y les persuadía: "Venid a comulgar, hijos míos, venid donde Jesús. Venid a vivir de Él para poder vivir con Él...".14 "Es verdad que no sois dignos, pero lo necesitáis".15

Esta identificación personal con el Sacrificio de la Cruz lo llevaba -con una sola moción interior- del altar al confesionario. Los sacerdotes no deberían resignarse nunca a ver vacíos sus confesonarios ni limitarse a constatar la indiferencia de los fieles hacia este sacramento. En Francia, en tiempos del Santo Cura de Ars, la confesión no era ni más fácil ni más frecuente que en nuestros días, pues el vendaval revolucionario había arrasado desde hacía tiempo la práctica religiosa. Pero él intentó por todos los medios, en la predicación y con consejos persuasivos, que sus parroquianos redescubriesen el significado y la belleza de la Penitencia sacramental, mostrándola como una íntima exigencia de la presencia eucarística. Supo iniciar así un "círculo virtuoso". Con su prolongado estar ante el sagrario en la Iglesia, consiguió que los fieles comenzasen a imitarlo, yendo a visitar a Jesús, seguros de que allí encontrarían también a su párroco, disponible para escucharlos y perdonarlos. Al final, una muchedumbre cada vez mayor de penitentes, provenientes de toda Francia, lo retenía en el confesonario hasta 16 horas al día. Se comentaba que Ars se había convertido en "el gran hospital de las almas".20

A pesar del mal que hay en el mundo, conservan siempre su actualidad las palabras de Cristo a sus discípulos en el Cenáculo: "En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo" (Jn 16, 33). La fe en el Maestro divino nos da la fuerza para mirar con confianza el futuro. Queridos sacerdotes, Cristo cuenta con vosotros. A ejemplo del Santo Cura de Ars, dejaos conquistar por Él y seréis también vosotros, en el mundo de hoy, mensajeros de esperanza, reconciliación y paz.

Benedicto XVI, Carta a los sacerdotes en la Inuguración del año sacerdotal. 21-VI-2009)

¿Ni en las paulinas están los películas de "Goya Producciones"?

lunes, 29 de junio de 2009

¿Qué es el "hombre nuevo" en el cristianismo? (Extracto de la Homilía de Benedicto XVI cierre del año paulino)

En la Carta a los Romanos, esta segunda parte comienza con el capítulo XII, en cuyos dos primeros versículos el apóstol resume rápidamente el núcleo esencial de la existencia cristiana. ¿Qué nos dice san Pablo en ese pasaje? Ante todo afirma, como algo fundamental, que con Cristo se inició una nueva manera de venerar a Dios, un nuevo culto, que consiste en el hecho de que el hombre viviente se transforma él mismo en adoración, "sacrificio" hasta en el propio cuerpo. Ya no se ofrecen cosas a Dios. Nuestra propia existencia debe convertirse en alabanza de Dios. ¿Pero cómo sucede esto? En el segundo versículo se nos da la respuesta: "No os acomodéis al mundo presente, antes bien transformaos mediante la renovación de vuestra mente, de f orma que podáis distinguir cuál es la voluntad de Dios..." (12, 2). Las dos palabras decisivas de este versículo son: "transformar" y "renovar". Debemos convertirnos en hombres nuevos, transformados en un nuevo modo de existencia. El mundo siempre está a la búsqueda de la novedad, porque con razón está siempre descontento de la realidad concreta. Pablo nos dice: el mundo no puede ser renovado sin hombres nuevos. Sólo si hay hombres nuevos, habrá también un mundo nuevo, un mundo renovado y mejor. En el inicio está la renovación del hombre. Esto vale después para cada uno. Sólo si nos convertimos en hombres nuevos, el mundo se convertirá en nuevo. Esto significa también que no basta adaptarse a la situación actual. El apóstol nos exhorta a no ser conformistas. En nuestra Carta se dice: no hay que someterse al esquema de la época actual. (...) Él se convirtió en nuevo, en otro, porque ya no vive para sí en virtud de sí mismo, sino por Cristo que está en él. En el curso de los años, sin embargo, pudo ver que este proceso de renovación y de transformación continúa durante toda la vida. Nos convertimos en nuevos, si nos dejamos conquistar y plasmar por el Hombre nuevo, Jesucristo. Él es el Hombre nuevo por excelencia. En Él la nueva existencia humana se convierte en realidad, y nosotros podemos verdaderamente convertirnos en nuevos si nos ponemos en sus manos y nos dejamos plasmar por Él.

Pablo hace aún más claro este proceso de "refundición" diciendo que nos convertimos en nuevos si transformamos nuestro modo de pensar. Esto que aquí ha sido traducido como "modo de pensar", es el término griego "nous". Es una palabra compleja. Puede ser traducida como "espíritu", "sentimiento", "razón" y, también, como "modo de pensar". Nuestra razón debe convertirse en nueva . Esto nos sorprende. Tal vez habríamos esperado que tuviera que ver con alguna actitud: aquello que en nuestra acción debemos cambiar. Pero no: la renovación debe ser completa. Nuestro modo de ver el mundo, de comprender la realidad, todo nuestro pensar, debe cambiar a partir de su fundamento. El pensamiento del hombre viejo, el modo de pensar común está dirigido en general hacia la posesión, el bienestar, la influencia, el éxito, y la fama. Pero de esta manera tiene un alcance muy limitado. Así, en último análisis, queda el propio "yo" en el centro del mundo. Debemos aprender a pensar de manera profunda. Qué significa eso. Lo dice san Pablo en la segunda parte de la frase: es necesario aprender a comprender la voluntad de Dios, de modo que plasme nuestra voluntad, para que nosotros queramos lo que Dios quiere, porque reconocemos que aquello que Dios quiere es lo bello y lo bueno. Se trata, por t anto, de un viraje de fondo en nuestra orientación espiritual. Dios debe entrar en el horizonte de nuestro pensamiento: aquello que Dios quiere y el modo según el cual Él ha ideado al mundo y me ha ideado. Debemos aprender a participar en la manera de pensar y querer de Jesucristo. Entonces seremos hombres nuevos en los que emerge un mundo nuevo.
El vacío interior -la debilidad del hombre interior- es uno de los más grandes problemas de nuestro tiempo. Tiene que reforzarse la interioridad -la perspectiva del corazón; la capacidad de ver y comprender el mundo y el hombre desde dentro, con el corazón. Tenemos necesidad de una razón iluminada desde el corazón, para aprender a actuar según la verdad en la caridad. Pero esto no se realiza sin una íntima relación con Dios, sin la vida de oración. Tenemos necesidad del encuentro con Dios, que se nos ofrece en los sacramentos. Y no podemos hablar a Dios en la oración, sino le dejamos que hable antes Él mismo, si no le escuchamos en la palabra que Él nos ha donado. Sobre esto, Pablo nos dice: "que Cristo habite por la fe en sus corazones, para que arraigados y cimentados en el amor, puedan comprender con todos los Santos cuál es la anchura y la longitud, la altura y la profundidad, y conocer el amor de Cristo que excede a todo conocimiento" (Ef 3,17). El amor ve más allá de la simple razón, esto es lo que Pablo nos dice con sus palabras. Y nos dice además que sólo en la comunión con todos los santos, es decir en la gran comunidad de todos los creyentes -y no en contra o en ausencia de ella- podemos conoc er la enormidad del misterio de Cristo. (...) El amor de Cristo ha abrazado en la Cruz la profundidad más honda, la noche de la muerte, y la altura suprema, la elevación del mismo Dios. Y ha tomado entre sus brazos la amplitud y la enormidad de la humanidad y del mundo en todas sus distancias. Él abraza siempre al universo, a todos nosotros.

(Benedicto XVI, Homilía con motivo de la clausura del Año Paulino en la Basílica de San Pablo Extramuros, 28-VI-2009)

lunes, 22 de junio de 2009

¿Por qué el Padre Pío fue santo? (extractos de la homilìa de Benedicto XVI sobre San Pío de Pietrelcina)

Queridos amigos, frailes menores capuchinos, miembros de los grupos de oración y fieles todos de san Giovanni Rotondo, sois los herederos del padre Pío y la herencia que os ha dejado es la santidad. En una de sus cartas escribe: "Parece que el único tratamiento de Jesús para las manos es el de santificar vuestra alma" (Epístolas II, p. 155). Era siempre su primera preocupación, su ansia sacerdotal y paterna: que las personas regresaran a Dios, que pudieran experimentar su misericordia y, una vez renovados interiormente, redescubrir la belleza y la alegría de ser cristianos, de vivir en comunión con Jesús, de pertenecer a su Iglesia y practicar el Evangelio. El padre Pío atraía al camino de la santidad con su mismo testimonio, indicando con el ejemplo el "binomio" que nos conduce a ella: la oración y la caridad.

Ante todo la oración. Como todos los grandes hombres de Dios, el padre Pío se convirtió él mismo en oración, con el alma y con el cuerpo. Sus jornadas eran un rosario vivido, es decir, una continua meditación y asimilación de los misterios de Cristo en unión espiritual con la Virgen María. Se explica así la singular presencia en él de dones sobrenaturales y de sentido práctico humano. Y todo tenía su culmen en la celebración de la santa misa: en ella, él se unía plenamente al Señor muerto y resucitado. De la oración, como de una fuente siempre viva, brotaba la caridad. El amor que él llevaba en el corazón y transmitía a los demás estaba lleno de ternura, siempre atento a las situaciones reales de las personas y de las familias. Especialmente hacia los enfermos y dolientes, sustentaba la predilección del Corazón de Cristo, y precisamente de ella tuvo origen y forma el proyecto de una gran obra dedicada al "alivio del sufrimiento". No se puede entender ni interpretar adecuadamente esta institución si se la separa de su fuente inspiradora, que es la caridad evangélica, animada a su vez por la oración.

Muchos de vosotros, religiosos, religiosas y laicos, estáis tan absorbidos por miles de tareas que conlleva el servicio a los peregrinos o a los enfermos del hospital que corréis el riesgo de descuidar lo que es verdaderamente necesario: escuchar a Cristo para cumplir la voluntad de Dios. Cuando os deis cuenta de que corréis este riesgo, contemplad al padre Pío, su ejemplo, sus sufrimientos; e invocad su intercesión, para que os alcance del Señor la luz y la fuerza que necesitáis para continuar con vuestra misión empapada de amor por Dios y de caridad fraterna.

(Benedicto XVI, Homilía en la iglesia de san Pío de Pietrelcina, en San Giovanni Rotondo; 21-06-2009)

jueves, 18 de junio de 2009

Cirilio y Metodio (Extractos del discurso de Benedicto XVI en la Audiencia General)

En Roma, Cirilo y Metodio fueron recibidos por el Papa Adriano II, que les salió al encuentro en procesión para acoger dignamente las reliquias de san Clemente. El Papa también había comprendido la gran importancia de su excepcional misión. Desde la mitad del primer milenio, de hecho, los eslavos se habían asentado en gran número en aquellos territorios situados entre las dos partes del Imperio Romano, el oriental y el occidental, que experimentaban tensiones entre sí. El Papa intuyó que los pueblos eslavos podrían desempeñar el papel de puente, contribuyendo de este modo a conservar la unión entre los cristianos de una y otra parte del Imperio. Por tanto, no dudó en aprobar la misión de los dos hermanos en la Gran Moravia, acogiendo y aprobando el uso del eslavo en la liturgia. Los libros eslavos fueron colocados en el altar de Santa María de Phatmé (Santa María la Mayor) y se celebró la liturgia eslava en las basílicas de San Pedro, San Andrés, San Pablo.

En realidad, ya años antes de que el príncipe de Moravia pidiera al emperador Miguel III el envío de misioneros a su tierra, parece que Cirilo y el hermano Metodio, rodeados por un grupo de discípulos, estaban trabajando en el proyecto de recoger los dogmas cristianos en libros escritos en eslavo. Entonces se constató con claridad la necesidad de contar con nuevos signos gráficos, que fueran más adecuados a la lengua hablada: nació así el alfabeto glagolítico que, posteriormente modificado, fue designado con el nombre de "cirílico" en honor de su inspirador. Fue un hecho decisivo para el desarrollo de la civilización eslava en general. Cirilo y Metodio estaban convencidos de que los diferentes pueblos no podían considerar que habían recibido plenamente la Revelación hasta que no la hubieran escuchado en su propio idioma y leído en los caracteres propios de su alfabeto.

A Metodio le corresponde el mérito de permitir que la obra emprendida por su hermano no quedara bruscamente interrumpida. Mientras Cirilo, el "filósofo", tendía a la contemplación, él se orientaba más bien a la vida activa. De este modo, pudo sentar los cimientos de la sucesiva afirmación de lo que podríamos llamar la "idea cirilo-metodiana", que acompañó en los diferentes períodos históricos a los pueblos eslavos, favoreciendo el desarrollo cultural, nacional y religioso. Lo reconoció ya el Papa Pío XI con la carta apostólica Quod Sanctum Cyrillum, en la que calificaba a los dos hermanos "hijos de Oriente, bizantinos de patria, griegos de origen, romanos por su misión, eslavos por los frutos apostólicos" (AAS 19 [1927] 93-96). El papel histórico que ellos desempeñaron fue después oficialmente proclamado por el Papa Juan Pablo II quien, con la carta apostólica Egregiae virtutis viri, les declaró copatronos de Europa junto a san Benito (AAS 73 [1981] 258-262).

En efecto, Cirilo y Metodio constituyen un ejemplo clásico de lo que hoy se indica con el término "enculturación": cada pueblo debe hacer que penetre en la propia cultura el mensaje revelado y expresar la verdad salvífica con su propio lenguaje. Esto supone un trabajo de "traducción" muy empeñativo, pues exige encontrar términos adecuados para volver a proponer, sin traicionarla, la riqueza de la Palabra revelada. Los dos santos hermanos han dejado en este sentido un testimonio particularmente significativo que la Iglesia sigue mirando hoy para inspirarse y orientarse.

(Benedicto XVI, Audiencia General, 17-06-2009)

lunes, 15 de junio de 2009

Franciscanos: Capìtulo General 187ª: (extractos de mis lecturas)

Me empecé a leer algunos documentos sobre los franciscanos, por ahora los relativos al actual Capìtulo General aquí.
Contexto en el cual nace el Capítulo general de los Frailes menores
Tomás de Celano – fraile biografo de san Francisco – en la Vida Primera refiere las fases de dosreuniones de la primitiva fraternidad franciscana.
La primera reunión es así descrita: Cuando la fraternidad alcanzó el número de ocho frailes «
el beato Francisco los reunió a todos juntos y después de haberles hablado tanto del Reino de Dios, del desprecio del mundo, de la negación de la propia voluntad, del dominio que se debe ejercer sobre el propio cuerpo, los dividió en cuatro grupos de dos cada uno y les dijo: “Andad, queridísimos, de dos en dos por las varias partes del mundo y anunciad a los hombres la paz y la penitencia en remisión de los pecados”... »

(...) El fuerte sentido de fratenidad respirado por la nueva forma de vida religiosa había creado en la reunión fraterna su típica y congenial estructura expresiva. Inicialmente, habiendo excluido por principio la stabilitas loci propia de la comunidad monástica, y encontrándose todavía en una situación de vida peregrinante sin una morada fija, los frailes pudieron experimentar felizmente en la reunión fraterna una forma de subsidio particularmente válido para experimentar y consolidar la comunión de vida consagrada al seguimiento de Jesucristo.

Familia Franciscana

La Familia franciscana, desde los origenes, está compuesta por tres Ordenes: los Frailes Menores (Primera Orden), las Hermanas Pobres, hoy “Clarisas” (Segunda Orden) y la Orden Franciscana Seglar, compuesta por laicos de ambos sexos (Tercera Orden).

En el curso de los siglos, los Frailes de la Primera Orden se distinguieron en tres familias: los
Menores (actualmente con 14,700 miembors aprox.), los Conventuales (4,500 aprox) y los Capuchinos(11,000 aprox.).

Las Clarisas están presentes en el mundo con cerca 900 Monasterios y 16,000 claustrales.
Se añaden otros siete grupos de Franciscanas contemplativas (algunas con Reglas propias y
otras con la Regla de la Tercera Orden Regular).

La Orden Franciscana Seglar cuenta hoy aproximadamente con 400,000 miembros, a los cuales se suman los casí 50,000 de la Juventud Franciscana.

Por la rama masculina se desarrolla también la Tercera Orden Regular (954 aprox.), cuyos miembros son religiosos.

Se desarrolla, después otro importante grupo de cerca de 400 Institutos femeninos con la
Regla de la Tercera Orden, con casí 250,000 miembros.

El carisma franciscano ha dado vida – hecho único – a Familias franciscanas en otras confesiones
cristianas (franciscanos y clarisas anglicanos), a comunidades franciscanas indúes y a grupos
de “amigos de san Francisco” en cada cultura y religión.

En fin, el carisma franciscano, propio por su innata apertura a los demás, ha facilmente tomado
la vía del diálogo y la comunicación con los recientes Movimientos eclesiales.

sábado, 13 de junio de 2009

La mejor película sobre San Antonio, en conmemoración del día de este gran santo que quiero tanto

En mi opinión. La historia perfecta, las actuaciones convincentes, la fotografìa y mùsica conmovedora. El final: esperanzador. Inspira a la imitaciòn, y a los anhelos de seguimiento de nuestro Señor.





















jueves, 11 de junio de 2009

¿Se puede recristianizar nuestra cultura actual y cambiar la cultura de muerte que domina en Venezuela?

El jesuita Matteo Ricci, que nació en Macerata el 6 de octubre de 1552, dotado de profunda fe y de extraordinario ingenio cultural y científico, dedicó muchos años de su vida a tejer un provechoso diálogo entre Occidente y Oriente, realizando al mismo tiempo una acción eficaz de arraigo del Evangelio en la cultura del gran pueblo de China. Su ejemplo sigue siendo también hoy un modelo de encuentro beneficioso entre la civilización europea y la china.

(…) Además, lo que ha hecho original y -podríamos decir- profético su apostolado, fue seguramente la profunda simpatía que sentía por los chinos, por su historia, por sus culturas y tradiciones religiosas. Baste recordar su Tratado sobre la amistad (De amicitia Jiaoyoulun), que obtuvo gran éxito desde su primera edición en Nankín en 1595. Este paisano vuestro, modelo de diálogo y de respeto por las creencias de los demás, hizo de la amistad el estilo de su apostolado durante los veintiocho años que permaneció en China. La amistad que ofrecía era correspondida por las poblaciones locales precisamente gracias al clima de respeto y estima que trataba de cultivar, preocupándose por conocer cada vez mejor las tradiciones de la China de ese tiempo.

(Benedicto XVI, Mensaje sobre el gran evangelizador de China, Matteo Ricci; IV centenario de su muerte, 06-V-2009).

Recuerdo cuando leí sobre Matteo Ricci, me impresionó sus grandes esfuerzos por evangelizar respetando la cultura china; porque evangelizar no es occidentalizar, como creen algunos, sino que es descubrir todo lo bueno y cristiano que ya hay en cada cultura. Creo firmemente que en nuestra cultura actual podemos inculturar el cristianismo de nuevo, aunque no será fácil. ¿Cómo se descubre en las costumbres de un malandro (delincuente) lo bueno? Sólo en su humanidad, y posiblemente en la educación y algo de cariño que recibió en su vida. ¿Cómo cristianizar y por tanto transformar, este odio político que se ha hecho lo normal en Venezuela?.

lunes, 13 de abril de 2009

La película más bella sobre espiritualidad, que vi dos veces y me gustaría conseguir

Es "Sant'Antonio di Padova" (2002) (TV), la cual no he podido encontrar. La pasaron varias veces en el canal de cable MP pero más nunca la vi, la gravé en VHS pero la presté a una tía y esta no me la devuelve para volverla a ver.

Se puede bajar acá: http://vagos.wamba.com/showthread.php?t=515191

pero mi conexión es sumamente lenta.

Conseguí esta pequeña parte en youtube, y el trailer

domingo, 5 de abril de 2009

Quiero leer algunos textos de Dietrich Bonhoeffer

No conozco al pastor protestante Dietrich Bonhoeffer, sólo sé que se enfretó al nazismo y por ello fue martir. Un amigo me dijo que uno de los textos que más le han impresionado, son de este teólogo; estoy en búsqueda de sus escritos, en especial Cartas desde la prisión. Me topé con este sitio (ver aquí), lo leeré en los próximos dias. Dejo acá lo más interesante que encontré en youtube, el extracto de la pelìcula con el concierto para violìn y orquesta de Beethoven pone los pelos de puntas; ojalá pueda ver algún día esta película.





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