jueves 1 de octubre de 2009

Videos para sentirse orgullosos de ser católico

Gracias a mis amigos y hermanos José Menchón y Gabriel García J. di con estos maravillosos videos.



martes 1 de septiembre de 2009

El testimonio de Juan Pablo II sobre el inicio de la II Guerra Mundial

El excelente blog de Ljudmila Hribar sobre nuestro querido Papa: el siervo de Dios Juan Pablo II, nos permite leer sus impresiones sobre el inicio de la IIGM. Acá lo transcribimos.

1ro de septiembre de 1939 Alemania invade Polonia por el norte.
Juan Pablo II recuerda esos dias en Don y Misterio de esta manera:“Aquel 1 de septiembre de 1939 no se borrará nunca de mi recuerdo: era el primer viernes de mes. Había ido a Wawel para confesarme. La catedral estaba vacía. Fue, quizás, la última vez que pude entrar libremente en el templo. Después fue cerrado. El castillo real de Wawel se convirtió en la sede del Gobernador General Hans Frank. El P. Figlewicz era el único sacerdote que podía celebrar la Santa Misa, dos veces por semana, en la catedral cerrada y bajo la vigilancia de policías alemanes…..La maduración definitiva de mi vocación sacerdotal.. tuvo lugar en el período de la segunda guerra mundial, durante la ocupación nazi. ¿Fue una simple coincidencia temporal? o ¿había un nexo más profundo entre lo que maduraba dentro de mí y el contexto histórico? Es difícil responder a tal pregunta. Es cierto que en los planes de Dios nada es casual. Lo que puedo afirmar es que la tragedia de la guerra dio un tinte particular al proceso de maduración de mi opción de vida. Me ayudó a percibir desde una nueva perspectiva el valor y la importancia de la vocación. Ante la difusión del mal y las atrocidades de la guerra era cada vez más claro para mí el sentido del sacerdocio y de su misión en el mundo…..El estallido de la guerra me alejó de los estudios y del ambiente universitario. En aquel período perdí a mí padre, la última persona que me quedaba de los familiares más íntimos. También esto suponía, objetivamente, un proceso de alejamiento de mis proyectos precedentes; en cierto modo era como desarraigarse del suelo en el cual hasta ese momento había crecido mi humanidad.Pero no se trataba de un proceso únicamente negativo. En efecto, en mi conciencia contemporáneamente se manifestaba cada vez más una luz: el Señor quiere que yo sea sacerdote. Un día lo percibí con mucha claridad: era como una iluminación interior que traía consigo la alegría y la seguridad de una nueva vocación. Y esta conciencia me llenó de gran paz interior….Esto ocurría durante los terribles acontecimientos que iban desarrollándose a mi alrededor en Cracovia, en Polonia, en Europa y en el mundo”.
Se habia desatado la II Guerra Mundial, la guerra que los polacos llamaron la guerra que perdieron dos veces…seis millones de muertos de entre una población de 35 millones, un 18% de la población… “liberados” de los alemanes por los rusos en 1945 fueron después sometidos al yugo del comunismo durante largas decadas…

martes 18 de agosto de 2009

Una lectura liberal de la “Caritas in veritates”

Autor: Carlos Balladares Castillo

Hace poco más de un mes, Benedicto XVI nos entregó su última Encíclica: Caritas in veritate. Al leerla creemos identificar, ciertos elementos a favor de un capitalismo moralizante o solidario, por lo que nuestra interpretación puede llamarse: “una lectura liberal”. Hemos tenido el suficiente cuidado de no tergiversar las palabras del Papa, o usarlas a favor esta perspectiva.

El texto realiza una revisión, a la luz del avance de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) y de los hechos ocurridos en los últimos 40 años (la globalización), de los postulados de la Encíclica de Pablo VI Populorum progressio (los cuales se centraron en el problema del desarrollo de las sociedades). Resalta la necesaria “convergencia entre ciencia económica y valoración moral Los costes humanos son siempre también costes económicos y las disfunciones económicas comportan igualmente costes humanos” (Nª 32). En su texto no ataca el desarrollo capitalista, al contrario, lo valora; pero señala que el mismo no puede estar separado de la moral. En este sentido, la globalización no es satanizada sino aplaudida como extensión del desarrollo a todos los países, aunque sin dejar de identificar sus problemas. Ante estos, plantea algunas soluciones generales, tales como el recordatorio de las metas últimas de toda la economía y la política: la dignidad de la persona humana, la búsqueda del bien común, la solidaridad en la caridad, y el principio de subsidiariedad.

La caridad en la verdad, porque Benedicto XVI sostiene que el verdadero desarrollo es el que se centra en Cristo y en su mensaje. El desarrollo, a pesar de ser una intricada realidad socioeconómica y política, debe inspirarse en las verdades últimas. Todo nuestro actuar debe ser la verdad que es caridad; lo cual, a pesar de nuestra diversidad cultural y de opiniones, e incluso de valores; es lo común a todos los humanos. El desarrollo es pasar de las "condiciones menos humanas a condiciones más humanas", pero ¿Cómo? Responde el Papa: con la caridad, y "relaciones recíprocas de libertad y de responsabilidad" (N° 9). El desarrollo humanizador se lograr con "libertad responsable", nunca con la COACCIÓN POR PARTE DEL ESTADO, "Sólo si es libre, el desarrollo puede ser integralmente humano" (N° 17).

El desarrollo no se limita a lo material, y la Iglesia nos enseña y ayuda en la comprensión que el ser humano debe tender a "las iniciativas grandes y desinteresadas que la caridad universal exige." El cristiano y en general el ser humano, no puede limitarse a lo material. Por otro lado, se debe tener claro que el centro del desarrollo no está en las instituciones sino en la persona LIBRE, RESPONSABLE Y SOLIDARIA.

El progreso y el desarrollo no puede separarse de la ética, "porque a Jesucristo, que nos ama, le interesa todo el hombre" (N° 16). Es por esto que se deben rechazar de las actitudes parciales en nuestras visiones desde el cristianismo: algunos sólo con los pobres, otros quitándole importancia al tema de la pobreza, por sólo decir un ejemplo. Ser misionero, ser evangelizador, hacer apostolado, es SIEMPRE preocupación por el desarrollo, pero nunca SOLO POR EL DESARROLLO.

En lo relativo a la solución de la pobreza, plantea cuatro aspectos fundamentales: 1) Solidaridad con planes de financiamiento (no hablamos de regalar dinero, sino de apoyar con financiamiento); 2) Este financiamiento no significa asistencialismo porque los pobres deben resolver sus problemas; 3) La meta es "producir un verdadero crecimiento económico"; 4) Los países ricos deben estar conscientes que el desarrollo de los pobres permitirá "sostener su capacidad productiva" (N° 27). La lucha contra la pobreza es la lucha por el mejor funcionamiento de la economía (N° 32), es un mito que el mercado y el capitalismo son generadores de pobreza por si mismos (N° 35).

La solidaridad y el principio de subsidiariedad deben complementarse, lo cual se logra cuando el que otorga la ayuda como el que la recibe actúan libremente. El que la recibe (el pobre) puede y debe decidir los niveles de apoyo y no el que ofrece la ayuda, por lo general el Estado. Esto se observa en los siguientes condiciones de la subsidiariedad: 1) "Sin duda, el principio de subsidiaridad
es expresión de la inalienable libertad humana."; 2) "Dicha ayuda se ofrece", por tanto no se impone; 3) "implicando siempre una finalidad emancipadora"; 4) "favorece la libertad y la participación a la hora de asumir responsabilidades"; 5) "respeta la dignidad de la persona"; 6) "es el antídoto más eficaz contra cualquier forma de asistencialismo paternalista"; 7) "la pluralidad de los sujetos, como de su coordinación".
Por todo esto: la decisión de recibir la ayuda la asume el afectado, y esta ayuda no debe implicar la destrucción de la libertad de los demás. No es una decisión colectivista, sino que afecta a los particulares, a personas específicas (N° 57).

En lo relativo a una posible propuesta estatista, en la idea de "verdadera autoridad política mundial"; esta parece diluirse al hablar también de "arquitectura económica y financiera internacional", lo cual no necesariamente plantea un gobierno mundial sino unas normas claras sobre nuestro mundo globalizado.

No es una lectura fácil, existen propuestas que me generan dudas y que podrían permitir interpretaciones desde perspectivas estatizantes. A pesar de ello, el Papa nos ha mostrado que debemos luchar por el desarrollo y la superación de la pobreza inspirados y atentos a la verdad.

lunes 17 de agosto de 2009

¿Era Jesús un revolucionario?

Leamos el RAE:
revolucionario, ria.
1. adj. Perteneciente o relativo a la revolución.
2. adj. Partidario de la revolución. U. m. c. s.
3. adj. Alborotador, turbulento. U. t. c. s.+
revolución.
(Del
lat. revolutĭo, -ōnis).
1. f. Acción y efecto de revolver o revolverse.
2. f. Cambio violento en las instituciones políticas, económicas o sociales de una nación.
3. f. Inquietud, alboroto, sedición.
4. f. Cambio rápido y profundo en cualquier cosa.
5. f. Astr. Movimiento de un astro a lo largo de una órbita completa.
6. f. Geom. Rotación de una figura alrededor de un eje, que configura un sólido o una superficie.
7. f. Mec. Giro o vuelta que da una pieza sobre su eje.
A la luz de las definiciones, podemos replantear la pregunta: ¿Era Jesús una persona que cambiaba sus principios? ¿Estaba contra todo lo que fuera ser conservador, ortodoxo e inmovilista?.
Para una primera aproximación, sólo diré que los Evangelios nos muestran una persona que estaba contra muchas instituciones y la mentalidad estancada de los fariseos, pero a la vez tenía principios en los que era intransigente.

jueves 13 de agosto de 2009

La técnica junto a la moral. Extractos y comentarios a la Encíclica "Caritas in veritate" (2009) de Benedicto XVI (XXI)

Mi selección (lo que considero más importante):
70. El desarrollo tecnológico puede alentar la idea de la autosuficiencia de la técnica, cuando el hombre se pregunta sólo por el cómo, en vez de considerar los porqués que lo impulsan a actuar. Por eso, la técnica tiene un rostro ambiguo. Nacida de la creatividad humana como instrumento de la libertad de la persona, puede entenderse como elemento de una libertad absoluta, que desea prescindir de los límites inherentes a las cosas. El proceso de globalización podría sustituir las ideologías por la técnica[152], transformándose ella misma en un poder ideológico, que expondría a la humanidad al riesgo de encontrarse encerrada dentro de un a priori del cual no podría salir para encontrar el ser y la verdad. En ese caso, cada uno de nosotros conocería, evaluaría y decidiría los aspectos de su vida desde un horizonte cultural tecnocrático, al que perteneceríamos estructuralmente, sin poder encontrar jamás un sentido que no sea producido por nosotros mismos. Esta visión refuerza mucho hoy la mentalidad tecnicista, que hace coincidir la verdad con lo factible. Pero cuando el único criterio de verdad es la eficiencia y la utilidad, se niega automáticamente el desarrollo. En efecto, el verdadero desarrollo no consiste principalmente en hacer. La clave del desarrollo está en una inteligencia capaz de entender la técnica y de captar el significado plenamente humano del quehacer del hombre, según el horizonte de sentido de la persona considerada en la globalidad de su ser.
71. Esta posible desviación de la mentalidad técnica de su originario cauce humanista se muestra hoy de manera evidente en la tecnificación del desarrollo y de la paz. El desarrollo de los pueblos es considerado con frecuencia como un problema de ingeniería financiera, de apertura de mercados, de bajadas de impuestos, de inversiones productivas, de reformas institucionales, en definitiva como una cuestión exclusivamente técnica. Sin duda, todos estos ámbitos tienen un papel muy importante, pero deberíamos preguntarnos por qué las decisiones de tipo técnico han funcionado hasta ahora sólo en parte. La causa es mucho más profunda. El desarrollo nunca estará plenamente garantizado plenamente por fuerzas que en gran medida son automáticas e impersonales, ya provengan de las leyes de mercado o de políticas de carácter internacional. El desarrollo es imposible sin hombres rectos, sin operadores económicos y agentes políticos que sientan fuertemente en su conciencia la llamada al bien común. Se necesita tanto la preparación profesional como la coherencia moral. Cuando predomina la absolutización de la técnica se produce una confusión entre los fines y los medios, el empresario considera como único criterio de acción el máximo beneficio en la producción; el político, la consolidación del poder; el científico, el resultado de sus descubrimientos. Así, bajo esa red de relaciones económicas, financieras y políticas persisten frecuentemente incomprensiones, malestar e injusticia; los flujos de conocimientos técnicos aumentan, pero en beneficio de sus propietarios, mientras que la situación real de las poblaciones que viven bajo y casi siempre al margen de estos flujos, permanece inalterada, sin posibilidades reales de emancipación.
73. (...) Al igual que ocurre con la correcta gestión de la globalización y el desarrollo, el sentido y la finalidad de los medios de comunicación debe buscarse en su fundamento antropológico. Esto quiere decir que pueden ser ocasión de humanización no sólo cuando, gracias al desarrollo tecnológico, ofrecen mayores posibilidades para la comunicación y la información, sino sobre todo cuando se organizan y se orientan bajo la luz de una imagen de la persona y el bien común que refleje sus valores universales. El mero hecho de que los medios de comunicación social multipliquen las posibilidades de interconexión y de circulación de ideas, no favorece la libertad ni globaliza el desarrollo y la democracia para todos. Para alcanzar estos objetivos se necesita que los medios de comunicación estén centrados en la promoción de la dignidad de las personas y de los pueblos, que estén expresamente animados por la caridad y se pongan al servicio de la verdad, del bien y de la fraternidad natural y sobrenatural.
75. (...) Mientras los pobres del mundo siguen llamando a la puerta de la opulencia, el mundo rico corre el riesgo de no escuchar ya estos golpes a su puerta, debido a una conciencia incapaz de reconocer lo humano.
76. (...) No hay desarrollo pleno ni un bien común universal sin el bien espiritual y moral de las personas, consideradas en su totalidad de alma y cuerpo.
78. (...) La fuerza más poderosa al servicio del desarrollo es un humanismo cristiano,[157] que vivifique la caridad y que se deje guiar por la verdad, acogiendo una y otra como un don permanente de Dios. La disponibilidad para con Dios provoca la disponibilidad para con los hermanos y una vida entendida como una tarea solidaria y gozosa. Al contrario, la cerrazón ideológica a Dios y el indiferentismo ateo, que olvida al Creador y corre el peligro de olvidar también los valores humanos, se presentan hoy como uno de los mayores obstáculos para el desarrollo. El humanismo que excluye a Dios es un humanismo inhumano.

miércoles 12 de agosto de 2009

¿Requiere la globalización un "gobierno mundial"?. Extractos y comentarios a la Encíclica "Caritas in veritate" (2009) de Benedicto XVI (XX)

Mi selección (lo que considero más importante):
66. La interrelación mundial ha hecho surgir un nuevo poder político, el de los consumidores y sus asociaciones. Es un fenómeno en el que se debe profundizar, pues contiene elementos positivos que hay que fomentar, como también excesos que se han de evitar. Es bueno que las personas se den cuenta de que comprar es siempre un acto moral, y no sólo económico.

67. Ente el imparable aumento de la interdependencia mundial, y también en presencia de una recesión de alcance global, se siente mucho la urgencia de la reforma tanto de la Organización de las Naciones Unidas como de la arquitectura económica y financiera internacional, para que se dé una concreción real al concepto de familia de naciones. Y se siente la urgencia de encontrar formas innovadoras para poner en práctica el principio de la responsabilidad de proteger[146] y dar también una voz eficaz en las decisiones comunes a las naciones más pobres. Esto aparece necesario precisamente con vistas a un ordenamiento político, jurídico y económico que incremente y oriente la colaboración internacional hacia el desarrollo solidario de todos los pueblos. Para gobernar la economía mundial, para sanear las economías afectadas por la crisis, para prevenir su empeoramiento y mayores desequilibrios consiguientes, para lograr un oportuno desarme integral, la seguridad alimenticia y la paz, para garantizar la salvaguardia del ambiente y regular los flujos migratorios, urge la presencia de una verdadera Autoridad política mundial, como fue ya esbozada por mi Predecesor, el Beato Juan XXIII. (...) El desarrollo integral de los pueblos y la colaboración internacional exigen el establecimiento de un grado superior de ordenamiento internacional de tipo subsidiario para el gobierno de la globalización[149], que se lleve a cabo finalmente un orden social conforme al orden moral, así como esa relación entre esfera moral y social, entre política y mundo económico y civil, ya previsto en el Estatuto de las Naciones Unidas.
68. (...) El desarrollo de la persona se degrada cuando ésta pretende ser la única creadora de sí misma. De modo análogo, también el desarrollo de los pueblos se degrada cuando la humanidad piensa que puede recrearse utilizando los «prodigios» de la tecnología. Lo mismo ocurre con el desarrollo económico, que se manifiesta ficticio y dañino cuando se apoya en los «prodigios» de las finanzas para sostener un crecimiento antinatural y consumista. Ante esta pretensión prometeica, hemos de fortalecer el aprecio por una libertad no arbitraria, sino verdaderamente humanizada por el reconocimiento del bien que la precede. Para alcanzar este objetivo, es necesario que el hombre entre en sí mismo para descubrir las normas fundamentales de la ley moral natural que Dios ha inscrito en su corazón.
Mi comentario:
67. La "arquitectura económica y financiera internacional" me hace pensar que Benedicto XVI no necesariamente plantea un gobierno mundial sino una normas claras sobre nuestro mundo globalizado, que no necesariamente se refieren a un estatismo. Aunque luego hable de "verdadera Autoridad política mundial"; él será el que lo aclare.

martes 11 de agosto de 2009

Felicitaciones a los nuevos hermanos jesuitas en México

Nos hacemos solidarios con las palabras del gran amigo Ululatus; y rezamos diariamente por sus hermanos, que son también nuestros.


Rodrigo Espinosa, SJ

Emilio González S., SJ

Juan Pablo Gil, SJ

Santiago Morell, SJ

Emanuel Michel, SJ

Joel Arellano, SJ

Seis hombres de una pieza. Seis íntegros seguidores de Jesús. Seis jóvenes que dejaron atrás una visión distorsionada del mundo y escogieron mirar la realidad con los anteojos de los empobrecidos. Seis cristianos que han decidido servir a la Iglesia, pueblo y jerarquía, luz y obscuridad, humana y divina, actual y eterna.

Yo creo que el problema con el mundo actual, con los jóvenes, y con esta ética light de vivir y dejar vivir es su inconsistencia, pereza y cobardía: nadie hace nada para no tener que responsabilizarse de nada y tomar decisiones difíciles. La ética real es dejarse matar por los principios. No es coincidencia que sea Sócrates el padre de la ética o que Jesús de Nazaret y los mártires cristianos sean ejemplos de integridad, fidelidad y valor.

¡Es, simple y llanamente, conocer a seis hombres de hoy que han decidido, si hace falta, dejarse matar en la lucha por la fe y la justicia, la caridad y la verdad! ¡Eso es coraje y valentía, es entregarlo todo!

G. G. Jolly