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lunes, 25 de enero de 2016

¿Benedicto XVI fue Nazi? Leyendo "Joseph Ratzinger. Una biografía" de Pablo Blanco Sarto



BLANCO, Pablo, 2004, Joseph Ratzinger. Una biografía, Pamplona: Eunsa.

Hace un tiempo circularon en las redes sociales algunos memes (en aquella época no le llamaban así) que mostraban a un joven Joseph Ratzinger vestido con el uniforme de las juventudes hitlerianas o de la Luftwaffe, y en otra vestido de sacerdote y haciendo el saludo fascista. Sin duda era algo elaborado con la clara intención de desprestigiarlo. Era propaganda anticatólica que lamentablemente tenía el silencio cómplice de algunos hermanos. Con el tiempo, la imagen hizo su trabajo destructor y muchos jóvenes y no tan jóvenes terminan afirmando una gran mentira. Es algo falso porque Ratzinger nació en una familia contraria al nazismo, debido a que eran fieles católicos que seguían – no solo sus principios – sino las directrices pastorales de sus obispos, quienes siempre denunciaron a este partido y luego al régimen que instauró

(Continuará). 



Profeballa

lunes, 18 de enero de 2016

¿Como conocer la vida de Joseph Ratzinger? La propuesta de Pablo Blanco (I)


BLANCO, Pablo, 2004, Joseph Ratzinger. Una biografía, Pamplona: Eunsa.




En su “Presentación” señala que Ratzinger es mostrado de “manera habitual por los medios” como el “teólogo progresista que, de repente, se volvió conservador y reaccionario” (p. 9). En vez de esta mirada de “sospecha, la polémica o los prejuicios” sobre su vida, propone verla “desde la sintonía y la simpatía” y de esa manera comprenderla mucho mejor (p. 10). De esta forma descubrimos su larga trayectoria como teólogo que ha conocido los mayores representantes “de la teología del siglo XX (Karl Barth, Romano Guardini, Michael Schamaus, Henri de Lubac, Karl Rahner, Hans Kung, Hans Urs von Blathasar…)”, siendo protagonista del Concilio Vaticano II y un testigo de la aplicación del mismo, para luego ser arzobispo de Munich y más adelante prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe. Todo esto hace de nuestro actual Papa Emérito “un buen conocedor de la situación de la Iglesia y la investigación teológica” (p. 9).

Me he interesado por esta semblanza de su vida, también, no solo porque el autor es un especialista en el pensamiento de Ratzinger, sino porque se propuso hacer un resumen que combine vida y obras. De manera que podré seleccionar los textos que leeré posteriormente en orden cronológico. Otro aspecto que me atrajo es el hecho que para su redacción tomó en cuenta excelentes biografías como las de: Allen, Nichols y Tornielli; y su autobiografía y los escritos en que hace referencia a su vida. Para una persona que solo leyó Mi vida de Ratzinger es totalmente sugerente. 

Profeballa

lunes, 4 de enero de 2016

Una meta, y como toda meta: una duda: este año dedicar´e la lectura espiritual sobre la obra del cardenal Ratzinger

La lectura espiritual es una regla de piedad que he aprendido del Opus Dei. Para la Prelatura personal sus miembros deben dedicar, entre otras prácticas, 10 minutos diarios a leer un libro que los ayude en su formación católica. Este año me he propuesto leer las principales obras del Cardenal Ratziger (nuestro Papa emérito Benedicto XVI). He empezado con Introducción al cristianismo (1968) pero luego consideré que debo hacer una selección de sus textos de manera cronológica, para lo cual estoy haciendo una primera lista elaborada a partir de Joseph Ratzinger. Una biografia de Pablo Blanco. 

Profeballa

domingo, 4 de diciembre de 2011

Romano Guardini: la conversión (I)

Artículo de Carlos Balladares en Código Venezuela.

Hace dos semanas decidí apartarme por un tiempo de mi lectura espiritual (práctica de piedad católica que consiste en leer 10 minutos como mínimo al día de un texto religioso) las vidas de San Francisco, y leer algunas biografías sobre Jesucristo. Esto debido a que se acerca la Navidad, y quiero vivir con más intensidad estos tiempos de espera (Adviento) de Nuestro Señor. Por ello retomé la lectura de la obra de Benedicto XVI: Jesús de Nazaret (2007), para luego seguir con su segunda parte publicada este año. Al leer su prólogo, el Papa señala que en sus “tiempos de juventud había toda una serie de obras fascinantes sobre Jesús”, señalando los autores entre los cuales está Romano Guardini (1885-1968).

No era la primera vez que escuchaba de este autor, sabía que era uno de los exponentes del personalismo cristiano del siglo XX y que fue profesor del joven Ratzinger. Lleno de curiosidad busqué sus libros, y el primero que me llamó la atención no fue el recomendado por el Papa, sino un pequeño texto titulado: “La aceptación de sí mismo”. Lo leí rápidamente, descubriendo que era el escrito preferido de Guardini. La razón de esta preferencia, es que la lectura del mismo le hizo desistir del suicidio a uno de sus lectores. Impresionado por su lectura, anhelé conocer la vida de este gran pensador, y seguí con la lectura de sus “Apuntes para una autobiografía” (1943-45). Fue así como descubrí un intelectual que posee una gran sencillez y humildad, junto a una prosa atractiva. No escondía sus defectos, se mostraba tal cual era. Siendo su meta de vida, no tanto la investigación, sino el “descubrir nuevos métodos de apostolado, formas de predicación adecuadas al hombre de su tiempo, modos más fecundos de búsqueda de la verdad” (tal como explica su biógrafo: Alfonso López Quintás: “Romano Guardini, maestro de vida”, 1998).

Su autobiografía es escrita en tiempos de incertidumbre, cuando Alemania era bombardeada por los aliados. En ella nos cuenta cómo nace su vocación sacerdotal, después de empezar estudios en dos carreras (química y ciencias políticas) y no continuarlos. Fue italiano-alemán y no provenía de un estricto ambiente religioso sino de uno que llamaríamos de misa dominical, algunas oraciones y sacramentos, pero no más. La universidad lo fue alejando de su fe, pero nunca odió la Iglesia Católica y pudo tener amistades con creyentes que enseñaban con el ejemplo: su amigo Karl Neundörfer, y los esposos Josefine y Wilhelm Schleussner. Es así cómo en un momento dado se topa con la frase del Evangelio que dice: “Quien quiera conservar su alma la perderá, quien la dé la salvará» (Mt 10, 39), y esta fue la impresión que le generó en sus propias palabras: “Poco a poco me había ido quedando claro que existe una ley según la cual el hombre, cuando «conserva su alma», es decir, cuando permanece en sí mismo y acepta como válido únicamente lo que le parece evidente a primera vista, pierde lo esencial. Si por el contrario quiere alcanzar la verdad y en ella su auténtico yo, debe darse.” (“Apuntes para una autobiografía”, págs. 98-99).

Guardini había descubierto el sentido fundamental del cristianismo: la donación gratuita. Dios nos ha dado la vida gratuitamente, se hizo humano para redimirnos y se ha quedado en Espíritu para que lo conozcamos. La siguiente pregunta que se hizo fue: “Dar mi alma, pero ¿a quién? ¿Quién puede pedírmela, pedírmela de tal modo que ya no sea yo quien pueda disponer de ella? No simplemente “Dios”, ya que, cuando el hombre pretende arreglárselas solo con Dios, dice “Dios” y está pensando en él mismo. Por eso tiene que existir una instancia objetiva que pueda sacar mi respuesta de los recovecos de mi autoafirmación. Pero sólo existe una instancia así: la Iglesia católica, con su autoridad y precisión. La cuestión de conservar o entregar el alma se decide, en último término, no ante Dios sino ante la Iglesia” (pág. 99). En la Iglesia estaba la verdad que buscaba, porque como afirmó: “La mayor posibilidad de verdad está precisamente donde está la mayor posibilidad de amor” (pág. 100). De esta forma, el camino al sacerdocio fue su camino de toda una vida.

domingo, 25 de abril de 2010

Karol Wojtyla: doctorado en Roma (1946-1948). Leyendo la biografía de Juan Pablo II de Weigel (XI)


Se hospedó en el Colegio Belga donde se discutía sobre la nouvelle theologue, la nueva teología asociada a los dominicos Marie-Dminique Chenu e Yves Congar y los jesuitas Jean Daniélou y Henri de Lubac, que influyeron luego en el Concilio Vaticano II. También había debates sobre los experimentos de sacerdotes obreros que se llevaban a cabo en Francia y Bélgica. La experimentación pastoral en Francia estaba en auge. En el ambiente políglota pudo mejorar su francés, practicar el alemán, e iniciaba sus estudios de italiano e inglés.
(…) Viajó por Italia y se confesó con el Padre Pío y lo vio celebrar la misa, lo cual le generó gran impresión.
(…) Viajó por Europa, y en Holanda se admiró de su sólida estructura organizacional con activas comunidades eclesiales vivas.
(…) En Ars con el ejemplo del santo Cura Vianney se quedó convencido de que el sacramento de la penitencia constituía una parte indispensable del drama de una vida cristiana, Karol se propuso convertirse en un “prisionero del confesionario”. Se trataba de una convicción fortalecida por su observación del abismo cada vez mayor entre la Europa de catedrales góticas a través de la que viajaba y la Europa descristianizada que estaba emergiendo, ya fuera libremente o por decreto comunista, al terminar la guerra. Estaba convencido de que aquel abismo sólo podía llenarse mediante nuevas formas de pastoral abiertas a una presencia más amplia del laicado. (
Weigel, George; 1999, Biografía de Juan Pablo II. Testigo de la esperanza, Pp. 123-125).

sábado, 24 de abril de 2010

Influencias en la juventud de Karol Wojtyla: siendo seminarista. Leyendo la biografía de Juan Pablo II de Weigel (X)

Biografìa de Juan Pablo II. Testigo de Esperanza de George Weigel.

Cuando era seminarista la metafísica le permitió:
El descubrimiento de las profundas razones por las que hasta entonces había tan sólo vivido y sentido… Lo que la intuición y la sensibilidad me habían ilustrado hasta entonces acerca del mundo encontró sólida confirmación.
Aristóteles y Santo Tomás de Aquino le confirmó que el mundo era inteligible. La guerra le había dado una experiencia real aunque cruel. Asumió el realismo (la inteligibilidad del mundo) en contra del escepticismo radical y de su pariente cercano, el relativismo moral.

Su compromiso personal a vivir en pobreza seguía causando impresión en sus compañeros del seminario. Entregó un jersey nuevo que le dieron a un mendigo que preguntó por Karol Wojtyla.
(…) Poco después de la guerra, Karol cobró conciencia del autosacrificio del padre Maximilian Kolbe al dar su vida por un hombre casado y con hijos en Auschwitz (…), se convirtió en un modelo del sacerdote como hombre que vive su vocación como un alter Christus, mediante el completo verterse al servicio de su gente. (…) La idea de autoofrenda surgiría una y otra vez en el trabajo de toda su vida, y se convertiría en uno de los conceptos cruciales de su filosofía del ser humano y el medio moral humano.
El 01 de noviembre de 1946 fue ordenado sacerdote por el Cardenal Sapieha en la capilla privada del Arzobispo en Franciszkanska
(Weigel, George; 1999, Biografía de Juan Pablo II. Testigo de la esperanza, Pp. 107, 117-118).

jueves, 18 de marzo de 2010

Benedicto XVI: el camino hacia Dios por San Buenaventura

San Buenaventura y la Teología: “La fe está en el intelecto, de manera tal que provoca el afecto. Por ejemplo: conocer que Cristo murió 'por nosotros' no se queda en conocimiento, sino que se convierte necesariamente en afecto, en amor” (Proemium in I Sent., q. 3).
(…) Quien ama quiere conocer cada vez mejor y más a lo amado; la verdadera teología no empeña la razón y su búsqueda motivada por la soberbia, sed propter amorem eius cui assentit – motivada por el amor de Aquel, al que ha dado su consenso" (Proemium in I Sent., q. 2), y quiere conocer mejor al amado: esta es la intención fundamental de la teología. Para san Buenaventura es por tanto determinante al final la primacía del amor.
(…) Es evidente que el acento específico de su teología, del que he dado solo un ejemplo, se explica a partir del carisma franciscano: el Pobrecillo de Asís, más allá de los debates intelectuales de su tiempo, había mostrado con toda su vida la primacía del amor: era un icono viviente y enamorado de Cristo y así hizo presente, en su tiempo, la figura del Señor – convenció a sus contemporáneos no con las palabras, sino con su vida.
(…) Las palabras conclusivas de su
"Itinerario de la mente en Dios", en una lectura superficial, pueden parecer como la expresión exagerada de una devoción sin contenido; leídas, en cambio, a la luz de la teología de la Cruz de san Buenaventura, son una expresión límpida y realista de la espiritualidad franciscana: "Si ahora anhelas saber cómo sucede esto (es decir, la subida hacia Dios), interroga a la gracia, no a la doctrina; al deseo, no al intelecto; al gemido de la oración, no al estudio de la letra;... no a la luz, sino al fuego que inflama y transporta todo en Dios” (VII, 6). Todo esto no es anti intelectual ni tampoco anti racional: supone el camino de la razón, pero lo trasciende en el amor de Cristo crucificado. Con esta transformación de la mística del Pseudo-Dionisio, san Buenaventura se coloca en los inicios de una gran corriente mística, que ha elevado y purificado mucho la mente humana: es un culmen en la historia del espíritu humano. (Benedicto XVI, Audiencia General, 10-III-2010).

domingo, 7 de junio de 2009

Dios es Trino porque es Amor (leyendo la Carta del Prelado del Opus Dei: Javier Echevarría (Junio, 2009))

Desempeñar con amor a Dios y a los demás las acciones diarias: en esto consiste el secreto de la santidad a la que Dios llama a los cristianos que viven y trabajan en medio de las realidades temporales.

Siendo el Amor por esencia, nuestro Dios no es un Ser solitario, encerrado en una lejanía trascendente, ajeno a las preocupaciones de los hombres. Dios es trinidad de Personas, tan unidas y compenetradas que son un solo y único Dios. "Esta revelación de Dios se delineó plenamente en el Nuevo Testamento, gracias a la palabra de Cristo. Jesús nos manifestó el rostro de Dios, uno en esencia y trino en personas: Dios es amor, Amor Padre, Amor Hijo y Amor Espíritu Santo" (Benedicto XVI, Homilía en la fiesta de la Santísima Trinidad, 18-V-2008)


(Javier Echevarría, Carta del Prelado del Opus Dei, junio de 2009)

domingo, 7 de septiembre de 2008

Benedicto XVI (2006), "Jesús de Nazaret" (I)

Espero que Dios me de la fuerza para ir haciendo, poco a poco en diversas entregas, la reseña del libro: Benedicto XVI (2006), "Jesús de Nazaret", Bogotá: Planeta.
"Prólogo" (pp. 7-21)
Problema a investigar:
Benedicto XVI advierte que su libro es "fruto de un largo camino interior", parte de su meditación y estudio sobre el desarrollo de las investigaciones que sobre Jesús se han llevado a cabo en el siglo XX, las cuales comenzaron con una visión totalmente divina y terminaron con otra totalmente humana e histórica. Ambos extremos, señala, han terminado desdibujando y separando el "Jesús histórico" del "Cristo de la fe" (p. 7). El gran problema es que "la figura misma de Jesús se ha alejado todavía más de nosotros", y si la cristiandad considera que sólo la fe es la que ha generado la imagen que tenemos de Jesús, esta misma fe "corre el riesgo de moverse en el vacío" (p. 8).
Antecedentes del estudio del problema:
Benedicto XVI toma en cuenta el libro del exégeta católico de la segunda mitad del siglo XX: Rudolf Schnackenburg (1993) La persona de Jesucristo reflejada en los cuatro Evangelios, el cual critica al método histórico-crítico para conocer la figura histórica de Jesús, y marca el camino de la investigación a través de los Evangelios y su unión con la historia de las tradiciones y redacciones (p. 9); y toma en cuenta su hipótesis: considerar el Jesús histórico a partir de la comunión con el Padre (p. 10).
Objetivos del estudio:
- Comprobar que el Jesús real, el histórico es el de los Evangelios,
- Tratar de encontrar "la carne del hijo de Dios" (Jesús hombre histórico) a través de la "espesura de las tradiciones" (p. 10),
- Explorar las exégesis de los métodos: histórico-crítico, canónico, etre otros.
Método:
Dedica buena parte a explicar que usará varios métodos, en especial el histórico porque: "si dejamos de lado esta historia, la fe cristiana como tal queda eliminada y transformada en otra religión." (p. 11). Esta afirmación me fascina como historiador que soy y deseo ser, la fe cristiana, es una creencia sustentada en la realidad histórica, y esto es algo que muchas veces olvidamos. Advierte que estudiará el Evangelio en la historicidad de sus palabras, y el desarrollo de estas palabras dentro de la tradición judaica y cristiana; tomando en cuenta la idea de las mismas como "palabras-semillas" (conceptos que se van "abriendo" y "creciendo" ante nuevas realidades con la relectura de las Escrituras en medio del Pueblo de Dios: La Iglesia) (pp. 15-17).
En esta parte se dedica también, en cada caso, a señalar las limitaciones de los métodos usados hasta ahora (pp. 11-18).
Conclusiones a las que desea llegar:
"He intentado presentar al Jesús de los Evangelios como el Jesús real, como el "Jesús histórico" en sentido propio y verdadero. (...) Esta figura resulta más lógica y, desde el punto de vista histórico, también más comprensible en las reconstrucciones que hemos conocido en las últimas décadas." (p. 18).

Autor: Carlos Balladares

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