viernes, 9 de septiembre de 2016
Comienzo la lectura de “Mero cristianismo” de C. S. Lewis
domingo, 2 de diciembre de 2012
Las palabras del Papa en el Ángelus del primer domingo de Adviento animan a ser mejores cristianos
jueves, 1 de abril de 2010
¿Aburrirse en Misa?
-¿Qué recomendaría a los católicos que dicen que se “aburren” en misa?Monseñor Echevarría: Yo les recomendaría que participaran con sinceridad en la misa, buscando y amando a Jesús. Escribió san Josemaría en Camino: “La Misa es larga, dices, y añado yo: porque tu amor es corto”.
No hay que dar demasiada importancia al sentimiento: entusiasmo o apatía, ganas o desgana. La misa es sacrificio: Cristo se entrega por amor. Es una acción de Dios, y no podemos captar plenamente su grandeza, por nuestra condición limitada de criaturas. Pero hemos de hacer el esfuerzo no sólo de estar en misa, sino de vivir la misa en unión con Cristo y con la Iglesia
(…) En la misa no sólo se cumple una comunicación descendente del don redentor de Dios, sino también una mediación ascendente, ofrecimiento del hombre a Dios: su trabajo y sus padecimientos, sus penas y sus alegrías, todo eso unido a Cristo: por Él, con Él y en Él.
Señor, has que ame la misa, y que entienda que las oportunidades de ir a misa entre semana, debo aprovecharlas. Que entienda que es la mejor forma de hacer oración. Que la viva intensamente, que comprenda cada parte, especialmente con la memoria reviva los momentos de Tu vida que realiza la misa. En especial, internalizar que es un SACRIFICIO POR AMOR.
domingo, 5 de julio de 2009
San Josemaría y el sacerdocio (Extractos de la Carta del Prelado del Opus Dei: Javier Echevarría (Julio, 2009))
sábado, 27 de junio de 2009
Felicitamos y encomendamos al Padre Castro
El papa Benedicto XVI nombró como obispo auxiliar de la arquidiócesis de Caracas al sacerdote Fernando José Castro Aguayo, del clero de la prelatura personal del Opus Dei, asignándole la sede titular episcopal de Ampora, informó el sábado la oficina de prensa de la Santa Sede.
Castro Aguayo era hasta ahora vicario episcopal para la pastoral de la arquidiócesis de Caracas. Nació en Caracas el 29 de julio de 1951.
Obtuvo el título de ingeniero civil en la universidad católica “Andrés Bello” de Caracas. Realizó los estudios eclesiásticos de filosofía y de teología en el “Studium Generale” de la prelatura del Opus Dei en Venezuela y en el colegio de la Santa Cruz de Roma. Obtuvo el doctorado en teología en la universidad de Navarra, España.
Recibió la ordenación sacerdotal en Roma el 31 de mayo de 1984 por la prelatura personal del Opus Dei.
Ha sido capellán del centro universitario “Monteavila”, del centro cultural “Guayacán” y del liceo “Los Arcos” de Caracas.
Asimismo, fue rector de la iglesia de la Sagrada Familia de Nazaret en Caracas, profesor de teología en el “Studium Generale” del Opus Dei y del seminario mayor de Caracas y arcipreste de Baruta.
viernes, 26 de junio de 2009
Hoy es día de San Josemaría
Una fiesta más de Josemaría Escrivá, y yo no puedo negar el peso que tienen en mi vida sus enseñanzas. En especial: los valores de santificación del trabajo (a pesar de mis defectos y flojeras) y la vida de piedad diaria. Admiro la pasión del “Opus” por el trabajo bien hecho, por el estudio permanente, por el ser como decía San Ignacio: “contemplativos en la acción”, en especial: el trabajo y formación académica, por el apostolado de amistad, y por el cariño y buen gusto en todos sus espacios: especialmente sus templos. Tengo tantos amigos en el Opus Dei que gracias a Dios me enseñan y estiman día a día; y tengo la costumbre de rezar diariamente a San Josemaría. Hoy agradezco inmensamente a este santo, por los frutos de su carisma en Venezuela y en mi vida, encomendando a todos los miembros y obras de la hermosa institución de la Iglesia que fundó.Imagen: San Josemaría en San Antonio de los Altos (Venezuela).
domingo, 7 de junio de 2009
Dios es Trino porque es Amor (leyendo la Carta del Prelado del Opus Dei: Javier Echevarría (Junio, 2009))
Siendo el Amor por esencia, nuestro Dios no es un Ser solitario, encerrado en una lejanía trascendente, ajeno a las preocupaciones de los hombres. Dios es trinidad de Personas, tan unidas y compenetradas que son un solo y único Dios. "Esta revelación de Dios se delineó plenamente en el Nuevo Testamento, gracias a la palabra de Cristo. Jesús nos manifestó el rostro de Dios, uno en esencia y trino en personas: Dios es amor, Amor Padre, Amor Hijo y Amor Espíritu Santo" (Benedicto XVI, Homilía en la fiesta de la Santísima Trinidad, 18-V-2008)
(Javier Echevarría, Carta del Prelado del Opus Dei, junio de 2009)
viernes, 15 de mayo de 2009
¿Quién dijo que los católicos estamos en contra del buen sexo?
Una vez le escuché en España a un cura del Opus Dei, que mientras más "cachondo" (lleno de deseo sexual) estaban los esposos mejor era el sexo y por tanto el matrimonio se fortalecía; y agregaba que San Josemaría Escrivá "bendecía con las dos manos por no tener cuatro el lecho conyugal; que además consideraba un altar". Nunca he pensado lo contrario, es por ello que acá les dejo esta noticia.Publican el "Kama Sutra católico"
Redacción
BBC Mundo
La editorial Sw. Pawel ha pedido una reedición y maneja la posibilidad de traducir el libro a otros idiomas.
El libro de un sacerdote católico polaco que defiende el "sexo divino" se ha convertido en éxito de ventas y ya ha sido bautizado el "Kama Sutra católico". Brinda consejos teológicos -pero también muy prácticos- a los esposos que quieren darle un toque más "picante" a su vida sexual.
En el libro, titulado "El sexo que no conoces: para parejas casadas que aman a Dios", el padre franciscano Ksawery Knotz intenta mejorar la relación sexual de maridos y esposas creyentes, reforzando la idea de que tener buen sexo es clave para tener un buen matrimonio.
Knotz busca evitar que el sexo se convierta para los casados en algo aburrido, puesto que -dice- es algo santo, que "debería ser picante, sorprendente y estar cargado de fantasías".
En su página en internet, en un apartado titulado "la teología del orgasmo", el monje afirma que éste puede asemejarse a la felicidad del cielo.
Este abordaje novedoso de "El sexo que no conoces..." mereció comentarios positivos de un jesuita en Argentina, quien en conversación con BBC Mundo dijo coincidir "plenamente" con la visión del sexo que predica Knotz. Por su parte, un sacerdote del Opus Dei en México resaltó la importancia del tema, pero dijo que él no entraría en detalles.
"Las caricias más deseadas"
El matrimonio puede demostrar su amor de todas las formas posibles. Esto puede incluir estimulación manual u oral
Padre Ksawery Knotz
Es que el padre Knotz es bastante gráfico a la hora de describir la "divina unión", y se aventura en un territorio que muchos católicos consideran tabú.
"Algunos, cuando escuchan hablar de la santidad de la relación sexual de los esposos, inmediatamente se imaginan que ese sexo está desprovisto de placer, juegos frívolos, fantasías o posiciones atractivas", escribe.
"Piensan que debe ser triste, como una vieja canción de iglesia", agrega.
"Todo acto -caricia, posición sexual- que tiene como objetivo la exitación del cónyuge está permitido, y agrada a Dios. Durante el acto sexual, el matrimonio puede demostrar su amor de todas las formas posibles, y brindarle al otro las caricias más deseadas", reza Knotz en su libro.
"Esto puede incluir estimulación manual u oral", afirma.
Los detalles, a los médicos
Muchos de los consejos de Knotz se pueden leer también en su página web, donde asesora a matrimonios.
Este tipo de precisiones "competen más a un médico, o un consejero matrimonial", dijo a BBC Mundo el sacerdote del Opus Dei Gustavo Ruiz, capellán de la Universidad Panamericana.
El padre Ruiz afirmó que la doctrina de la Iglesia Católica recomienda a los sacerdotes atenerse a "lo doctrinal, lo pastoral o lo relacionado con la conciencia", puesto que "no somos médicos, abogados ni psicólogos".
De todas formas, coicidió en que "es una necesidad, un bien y un valor" que se traten las relaciones sexuales del matrimonio, ya que "son muy importantes para que los esposos mejoren su trato y cuando falta esta intimidad pueden surgir una serie de problemas".
Con Knotz y Ruiz coincidió el cura jesuita Enrique Fabbri, capellán del Colegio El Salvador, en Buenos Aires. Fabbri, quien lleva cerca de 50 años aconsejando a matrimonios, recordó que el sexo es parte "constitutiva del sacramento", hasta el punto que la Iglesia Católica llega a anular los matrimonios en que la unión sexual no se da.
El acto sexual debe ser "pleno, alegre, generoso, juguetón y hasta con una pizca de humor. Respetando siempre al otro, se podrán sobrellevar esos momentos en que las cosas no salen bien", dijo Fabbri.
El sexo y Dios
La iglesia somos todos y algunos han estado demasiado centrados en el hijo, hasta el punto que llegan a ver como peligrosa esa entrega corporal. No así el Papa Juan Pablo II. Yo tampoco
P. Enrique Fabbri
El papa Juan Pablo II y Benedicto XVI han escrito sobre la ética del amor, el matrimonio y la familia, y algunos laicos incluso han publicado guías sexuales para católicos. Pero pocos han abordado el tema de forma tan explícita como Knotz.
"Las parejas casadas celebran el sacramento y su vida en Cristo durante el acto sexual", asegura Knotz.
"Decir que el sexo es una celebración del sacramento del matrimonio eleva su dignidad en una forma excepcional. Semejante afirmación sorprende a la gente que ha aprendido a ver la sexualidad con malos ojos. Es difícil hacerlos comprender que Dios también está interesado en que lleven una vida sexual feliz, y que les ha dado un regalo en esto", agregó el fraile polaco.
El padre Ruiz explicó que "hace unas décadas estos temas no se trataban abiertamente, antes quizá eran un tabú o incluso se satanizaban las relaciones sexuales. No estaba proscrito sólo en el ámbito eclesial, sino también en otros ámbitos".
Según este sacerdote del Opus Dei, "ha habido un giro en el derecho canónico, que antes se centraba más en el aspecto procreativo y ahora matiza, e incluye más la relación de pareja". A su entender, esto se debe a que en los últimos dos siglos se abordaron distintos campos del conocimiento con ópticas nuevas, de forma que el desarrollo científico y tecnológico, de la mano del avance teológico, contribuyó a ver este tema con otros ojos.
El sacerdote juesuita lo formula así: "La iglesia somos todos y algunos han estado demasiado centrados en el hijo, hasta el punto que llegan a ver como peligrosa esa entrega corporal. No así el Papa Juan Pablo II. Yo tampoco".
"Yo no creo que el hijo sea el objetivo central de esa entrega, sino que es fruto de ese acto, que es generoso, juguetón y chispeante, y al mismo tiempo, con fair play, sin trampas ni infidelidades", dice el padre Fabbri.
Kama Sutra sí, condón no
El padre Knotz enfatiza que su libro no se aparta de la postura de la iglesia Católica. Desaconseja el uso de preservativos, afirmando que "llevan al matrimonio fuera de la cultura católica, y promueven un estilo de vida completamente distinto".
En cuanto a aquellos que ponen en duda la experiencia de un monje célibe en materia sexual, Knotz desestima su argumento, explicando que ha asesorado a muchos matrimonios y que incluso administra una página de internet en la que se brindan consejos sexuales.
"No se requiere tener una insuficiencia cardíaca para ser cardiólogo, ni ser alcohólico para trabajar como terapeuta", se defiende.
Su condición de fraile parece no haberle importado a muchos. De hecho, su libro, que ha sido respaldado por la iglesia Católica polaca, se ha convertido en un éxito de ventas.
La editorial Sw. Pawel ha encargado una redición luego de que la primera tirada desapareciera de los estantes de las librerías, y maneja la posibilidad de traducirlo a otros idiomas.
jueves, 2 de octubre de 2008
¡Felicitaciones a todos los miembros del Opus Dei por su 80ª aniversario!
viernes, 15 de agosto de 2008
Carta del Prelado del Opus Dei a sus fieles (agosto)
sábado, 5 de abril de 2008
Carta del Prelado del Opus Dei: Monseñor Javier Echevarría, a sus fieles (abril)
Os mando estas líneas en pleno tiempo pascual, en el que nuestras almas rebosan de gozo por la resurrección del Señor. A las jornadas dolorosas de la pasión y muerte, ha sucedido la alegría de la nueva vida inmortal que Jesús ha recibido del Padre. Porque se humilló, obediente hasta la muerte, y muerte de cruz, por eso Dios lo exaltó y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre; para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese: «¡Jesucristo es el Señor!», para gloria de Dios Padre[1]
Acuden a mi memoria tantas fiestas de Pascua transcurridas junto a San Josemaría. Se palpaba su gozo en estas fechas y lo transmitía a cuantos estábamos a su lado. Era una alegría enraizada en la fe, en la esperanza y en la caridad, virtudes infundidas por Dios en nuestras almas para que podamos conocerle, tratarle y amarle. Todo este camino sobrenatural tiene su fundamento último en el suceso —histórico y, al mismo tiempo, trascendente a la historia— de la resurrección gloriosa del Señor. Porque Cristo vive: Cristo no es una figura que pasó, que existió en un tiempo y que se fue, dejándonos un recuerdo y un ejemplo maravillosos.
A lo largo del año mariano, nos estamos esforzando por meter más a la Virgen en toda nuestra jornada. ¡Qué fácil resulta hacerlo, al considerar los misterios gloriosos del Rosario! Nuestro Padre se adentraba en la felicidad de Nuestra Señora al contemplar a Jesús resucitado de entre los muertos. Aunque nada nos relata el Evangelio de esa aparición, la convicción de los cristianos es unánime. «¿Cómo podría la Virgen, presente en la primera comunidad de los discípulos (cfr. Hch 1, 14), haber sido excluida del número de los que se encontraron con su divino Hijo resucitado de entre los muertos?», se preguntaba Juan Pablo II[6]. Evidentemente, ¡no! María debió ser la primera criatura a quien se mostró Jesucristo glorioso, llenando de un júbilo sobrenatural y humano, inefable, ese corazón que tanto había sufrido junto a la Cruz. ¿Cómo no iba a gozar de la presencia del Salvador triunfante, Aquella que siempre había estado unidísima al Redentor?
Detengámonos también nosotros en esta escena. Puede servirnos de guía nuestro Padre, cuando escribe: ¡Ha resucitado! —Jesús ha resucitado. No está en el sepulcro. —La Vida pudo más que la muerte. Se apareció a su Madre Santísima. —Se apareció a María de Magdala, que está loca de amor. —Y a Pedro y a los demás Apóstoles. —Y a ti y a mí, que somos sus discípulos y más locos que la Magdalena: ¡qué cosas le hemos dicho![7].
Siguiendo estas enseñanzas, hemos de buscar, encontrar y tratar a Jesús, siempre vivo, que camina a nuestro lado en los avatares de cada jornada y que con su divinidad se aposenta —con el Padre y el Espíritu Santo— en el fondo de nuestro corazón. Esta consideración no se queda en una ilusión piadosa. Además de estar en el Cielo, con su Humanidad Santísima, a la diestra del Padre —como confesamos en el Credo—, Jesús permanece en la Iglesia y en cada cristiano por la gracia. Su presencia en nosotros y a nuestro lado es real, aunque no la veamos con los ojos de la carne; pero la experimentamos de mil modos: en los afanes de mejora personal —¡de santidad!— que nos infunde por el Espíritu Santo; en las ansias apostólicas que nos impulsan a salir al encuentro de otras almas, para ayudarlas a acercarse a Dios; en la mirada misericordiosa con que los cristianos nos dirigimos a todas las personas, sin distinción de raza, de cultura, de condición social, de religión. Todo esto resulta posible porque Jesucristo resucitado actúa con nosotros, nos acompaña, vive en nosotros. ¿Rechazamos todo lo que sea distancia hacia los demás?
Merced a la íntima unión existente entre Cristo resucitado y los miembros vivos de su cuerpo místico, cada uno está en condiciones de incorporar las palabras del Salmo que en los comienzos de estas líneas os mencionaba. En esta perspectiva —apuntaba el Papa en su mensaje pascual—, advertimos que la afirmación dirigida hoy por Jesús resucitado al Padre —"estoy aún y siempre contigo"— nos concierne también a nosotros, que somos hijos de Dios y coherederos con Cristo, si realmente participamos en sus sufrimientos para participar en su gloria (cfr. Rm 8, 17). Gracias a la muerte y resurrección de Cristo, también nosotros resucitamos hoy a la vida nueva y, uniendo nuestra voz a la suya, proclamamos nuestro deseo de permanecer para siempre con Dios, nuestro Padre infinitamente bueno y misericordioso[10].
La nueva existencia en Cristo requiere de nuestra parte el esfuerzo por hacer morir la criatura vieja; es decir, todo aquello que en nosotros no esté de acuerdo con la Vida divina. Por eso, resulta tan lógica la conclusión de San Josemaría, al terminar la consideración del primer misterio glorioso del Rosario: Que nunca muramos por el pecado; que sea eterna nuestra resurrección espiritual. —Y, antes de terminar la decena, has besado tú las llagas de sus pies..., y yo más atrevido —por más niño— he puesto mis labios sobre su costado abierto[11]. ¿Fomentas en tu alma un horror total a las ofensas —graves o leves— a tu Señor? ¿Confías a la Virgen que te obtenga de la Trinidad la limpieza y humildad que todos necesitamos?
Otro propósito podemos sacar de la contemplación pausada del primer misterio glorioso del Rosario: la determinación de hacer resonar en los oídos de otras personas —que quizá no conocen a Cristo o se conducen como si no le conocieran— la urgencia de salir en su búsqueda y de seguirle, pues sólo así se sentirán colmadas de una alegría imperecedera. La fiesta de la Pascua nos impulsa a redoblar nuestro afán de almas, a comportarnos como los Apóstoles y las santas mujeres después de haber encontrado a Jesucristo resucitado. No se detuvieron ante ninguna dificultad, sino que dieron testimonio de la resurrección con valentía y constancia, y arrastraron tras de sí a una incontable multitud de personas.
Como cristianos, hijos de Dios en la Iglesia Santa, hemos de anunciar por todas partes la buena nueva de la resurrección del Señor, fundamento de nuestra fe. Con palabras de San Josemaría, os recuerdo que quiere el Señor a los suyos en todas las encrucijadas de la tierra. A algunos los llama al desierto, a desentenderse de los avatares de la sociedad de los hombres, para hacer que esos mismos hombres recuerden a los demás, con su testimonio, que existe Dios. A otros, les encomienda el ministerio sacerdotal. A la gran mayoría, los quiere en medio del mundo, en las ocupaciones terrenas. Por lo tanto, deben estos cristianos llevar a Cristo a todos los ámbitos donde se desarrollan las tareas humanas: a la fábrica, al laboratorio, al trabajo de la tierra, al taller del artesano, a las calles de las grandes ciudades y a los senderos de montaña[12].
En la primera semana del mes de marzo tuve la alegría de rezar en dos santuarios de la Virgen que visitó muchas veces nuestro Padre. El día 1 fui a Loreto, donde las autoridades han dedicado a San Josemaría un camino peatonal que conduce a la Santa Casa; el trayecto está flanqueado por las estaciones del Viacrucis, junto a las que figuran algunos textos de nuestro Fundador. El día 8, sábado, viajé a Fátima. Había llegado a Lisboa la víspera, para pasar unas horas con vuestras hermanas y vuestros hermanos portugueses, como procuro hacer algunos fines de semana mediante viajes rápidos. Muchos recuerdos pasaron por mi memoria; concretamente, cómo en los dos lugares —en momentos difíciles— San Josemaría rezó con sus hijas y con sus hijos de todos los tiempos. En más de una ocasión repetía que había experimentado el peso y la estupenda alegría de la caridad con todas y con todos.
A los dos sitios fui acompañado por vosotras y vosotros, para presentar a la Virgen, en este año mariano, nuestras acciones de gracias y nuestros firmes deseos de comportarnos como discípulos fieles de Jesucristo en la Obra. Tanto en Loreto como en Fátima recé a la Virgen con las oraciones de nuestro Padre y de don Álvaro, para agradecer a Nuestra Señora su tutela hacia nosotros y la impronta mariana del Opus Dei. Le pedí, en vuestro nombre, que fortalezca y aumente en todos ese espíritu de acendrada piedad mariana, que San Josemaría nos dejó en herencia.
Sigamos encomendando la expansión apostólica de la Obra en todo el mundo, tanto en los lugares donde ya nos encontramos como en aquellos otros donde nos están esperando. Os hablé de Rumania, Indonesia y Vietnam; también de Bulgaria nos llegan llamadas apremiantes. Es una aventura apasionante la que se nos presenta, cada uno en el lugar donde Dios lo ha colocado. La llevaremos a cabo, con la ayuda de Nuestra Señora, si personalmente nos esforzamos por hacer más intensa la unión con Jesucristo resucitado, de quien nos viene toda la fortaleza. Pidámosla por intercesión de San Josemaría: el próximo día 23 conmemoraremos el aniversario de su Confirmación y de su primera Comunión, y su ayuda paterna nos hará ser en mayor grado almas eucarísticas.
No dejéis de acompañarme con vuestra oración por mis intenciones. Tengo la persuasión, como le escuché a nuestro Padre, de que con vosotras y con vosotros me hago fuerte para urgir al Señor.
Con todo cariño, os bendice vuestro Padre
jueves, 20 de marzo de 2008
Palabras del Papa a los jóvenes participantes en el encuentro UNIV 2008
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 19 marzo 2008 (ZENIT.org).- Publicamos las palabras que dirigió Benedicto XVI este miércoles a los 3.500 jóvenes participantes en el encuentro internacional UNIV 2008, iniciativa que se celebra todos los años desde 1968 con la inspiración y aliento de san Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei.
[En inglés:]
Queridos amigos:
Os doy mi cordial bienvenida a todos vosotros que habéis venido a Roma de diferentes países y universidades para celebrar la Semana Santa juntos y para participar en el congreso internacional UNIV. De este modo, podréis beneficiarios de momentos de oración común, de enriquecimiento cultural y de intercambio fecundo de las experiencias hechas por vuestra asociación con centros y actividades de formación cristiana patrocinados por el Opus Dei en vuestras respectivas ciudades y naciones.
[En español:]
Vosotros sabéis que con un serio compromiso personal, inspirado en los valores evangélicos, es posible responder adecuadamente a los grandes interrogantes del tiempo presente. El cristiano sabe que hay un nexo inseparable entre verdad, ética y responsabilidad. Toda expresión cultural auténtica contribuye a formar la conciencia y estimula a la persona a superarse a si misma a fin de que pueda mejorar la sociedad. Uno se siente así responsable ante la verdad, al servicio de la cual ha de ponerse la propia libertad personal. Se trata ciertamente de una misión comprometida y para realizarla el cristiano está llamado a seguir a Jesús, cultivando una intensa amistad con Él a través de la oración y de la contemplación. Ser amigos de Cristo y dar testimonio de Él allí donde nos encontremos exige, además, el esfuerzo de ir contracorriente, recordando las palabras del Señor: estáis en el mundo pero no sois del mundo (cf. Jn 15,19). No tengáis, por tanto, miedo, cuando sea necesario, de ser inconformistas en la universidad, en el colegio y en todas partes.
[En italiano:]
Queridos jóvenes de UNIV, sed levadura de esperanza en este mundo que anhela encontrar a Jesús, en ocasiones sin darse cuenta. Para mejorarlo, esforzaos ante todo por cambiar vosotros mismos a través de una vida sacramental intensa, especialmente acercándoos al sacramento de la Penitencia, y participando asiduamente en la celebración de la Eucaristía. Encomiendo a cada uno de vosotros y a vuestras familias a Maria, que nunca dejó de contemplar el Rostro de su Hijo Jesús. Invoco sobre cada uno de vosotros la protección de san Josemaría y de todos los santos de vuestras tierras, mientras de corazón os deseo una feliz Pascua.
[Traducción por Jesús Colina
© Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]
jueves, 4 de agosto de 2005
El Santo Cura de Ars: nada de ciencia mucho de sabiduría
Hoy sí Señor estoy cumpliendo mi plan para vacaciones, algo me he distraído, pero estoy leyendo, estoy formándome en estos tiempos de descanso para después en septiembre cuando todo comience estar más preparado. He pensado mucho, en medio del estudio, en el Santo Cura de Ars: Juan Vianey (1776-1859) al ser hoy su día, y más aún por ser ejemplo de cómo la oración y el sacrificio pueden cambiar situaciones en las que domina la maldad. Señor ayúdame a ser como él, confiando sólo en Ti y no en mis poquísimos conocimientos y habilidades.
El cura de Ars se llama así porque le dedicó al pueblito de Ars en Francia toda su vida, haciendo de este un lugar distinto al que era cuando lo designaron como párroco. Yo no sabía nada de este santo hasta que mis amigos del Opus - hace ya diez años - me hablaron de él como una persona de poca inteligencia pero que fue un instrumento de Dios para la santificación de mucha gente, es decir: el curita nos sirve de inspiración para luchar por ser santos a pesar de los muchos defectos que tengamos, a pesar de que no tengamos la aptitud (las habilidades, virtudes y condiciones) para ayudar a los demás tanto en lo espiritual como en lo material. Podría decirse que la historia San Juan Vianey es la historia de la “multiplicación de los panes” del Evangelio del domingo pasado pero en el mero plano espiritual. Este santo también es modelo de lo que deben ser los sacerdotes, los párrocos: ser almas de oración y jamás descuidar la misa y sobretodo LA CONFESIÓN. La cura de almas por medio de este sacramento era el don más grande que tenía, confesaba entre 12 y 16 horas diarias porque su fama era tal que la gente hacía cola para hablar con él, e incluso fijaban citas para ser atendidos en varios días. Imagino un pueblito francés de tan solo 400 habitantes recibiendo miles de personas para sólo estar unos minutos con un curita que fue sacerdote de milagro, ya que no pasaba sus exámenes para ordenarse. Muchas veces al pensar en la confesión pienso a la vez como hoy las consultas con los psiquiatras han crecido en los países desarrollados y también en los no tan desarrollados...me digo: ¿por qué no hablan con un cura bueno? Es gratis y seguro que encontrarán la paz, y de ser católicos saben bien que se gana mucho más que la tranquilidad mental, se gana la conciencia, se gana el cielo.

