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miércoles, 2 de noviembre de 2011

¿Qué significa ser cristiano?

Luis Bollaín, 2009, ¿Qué significa ser cristiano?, Madrid: Palabra.

En 70 páginas, los cristianos pueden saber qué es el cristianismo y cómo podemos vivirlo de manera auténtica. Y digo “cristianos” porque es un libro dirigido a nosotros, y no al que está conociendo nuestra fe. Es un texto para que valoremos sinceramente la gran suerte que hemos tenido de conocer y seguir a Cristo, y para que lo hagamos de verdad. Porque el cristianismo no es solo “rezar en la mañana, en la noche, cuando tenemos necesidad e ir a misa los domingos”, sino es un gran ideal (seguir, conocer, amar a una persona: Jesucristo) que debe llenar nuestra vida entera.

Sobre el autor, solo sé al buscarlo en internet, que es un sacerdote del Opus Dei. El libro lo tomé de la pequeña biblioteca de la Capellanía de la UMA, allá está esperando por ustedes. Eso sí, recuerden devolverlo al terminar de leer; como “buenos cristianos” ;) o “personas de buena voluntad”, respetuosos de lo ajeno, lo público, lo que es de todos pero nunca de disfrute exclusivo o privado.

sábado, 24 de septiembre de 2011

¡Qué abandonado tengo el blog! Aunque seguimos con nuestra vida espiritual, claro está.

Intentaremos retomarlo con humildad.

El domingo pasado consideramos que el Evangelio de la misa logró un cambio en nosotros...

¿Un paso en la humildad? Eso esperamos. Dice así:


Evangelio según San Mateo 20,1-16a.


Porque el Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña. Trató con ellos un denario por día y los envío a su viña. Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza, les dijo: 'Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo'. Y ellos fueron. Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: '¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?'.


Ellos les respondieron: 'Nadie nos ha contratado'. Entonces les dijo: 'Vayan también ustedes a mi viña'.


Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: 'Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros'.


Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario. Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario. Y al recibirlo, protestaban contra el propietario, diciendo: 'Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada'.


El propietario respondió a uno de ellos:


'Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario? Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti. ¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?'. Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos".


La idea dominante que me inspiró es que somos empleados de Dios y Él establece el salario, no debemos desesperar porque no obtengamos reconocimientos acá en la Tierra. Esa es la humildad: saber que nada depende de nosotros sino de Dios, y no por ello debemos ser flojos, sino trabajar con responsabilidad porque Él es el Jefe, y la medida del esfuerzo es LA DONACIÓN, LA GRATUIDAD DEL AMOR QUE PONEMOS EN LAS COSAS QUE DIOS NOS HA ENCOMENDADO (La familia, los seres queridos, la colaboración en su CREACIÓN, ser cocreadores, pues).

¿Qué no es valorado por el Mundo? No importa, Dios es el que lo valorará.

HUMILDAD, HUMILDAD, HUMILDAD!!

Fácil de decir, difícil de vivir.

miércoles, 20 de abril de 2011

Testamento del martir Shahbaz Bhatti (¡Me ha impactado!)

Me llamo Shahbaz Bhatti. Nací en una familia católica. Mi padre era un profesor jubilado, y mi madre un ama de casa, que fue educada de acuerdo a los valores cristianos y las enseñanzas de la Biblia; ambas cosas tuvieron gran influencia en mi infancia.

Desde pequeño solía ir a la iglesia, y allí encontraba profunda inspiración en las enseñanzas, el sacrificio y la crucifixión de Jesús. Fue el amor a Jesucristo lo que me indujo a ofrecer mis servicios a la Iglesia. Las terribles condiciones en que vivían los cristianos de Pakistán me impactaron. Recuerdo un Viernes Santo, cuando tenía 13 años, que escuché un sermón sobre el sacrificio de Jesús para nuestra redención y la salvación del mundo. Pensé que debía corresponder a ese amor, amando a nuestros hermanos y hermanas, poniéndome al servicio de los cristianos, especialmente de los pobres, los necesitados y los perseguidos de este país islámico.

Me han pedido que ponga fin a mi lucha, pero siempre me he negado, aun a riesgo de mi vida. Mi respuesta ha sido siempre la misma. No busco popularidad ni posiciones de poder. Solo busco un sitio a los pies de Jesús. Quiero que mi vida, mi carácter y mis acciones hablen por mí, y que digan fuerte y claro que sigo a Jesucristo. Este deseo es tan fuerte en mí que me consideraría un privilegiado si -debido a este esfuerzo combativo para ayudar a los necesitados, los pobres y los cristianos perseguidos de Pakistán- Jesús quisiera aceptar el sacrificio de mi vida.

Quiero vivir en Cristo y quiero morir en El. No siento miedo en este país. Los extremistas han intentado matarme muchas veces, me han encarcelado, amenazado, perseguido, y han aterrorizado a mi familia. Yo solo digo que, mientras esté con vida, hasta mi último suspiro, seguiré sirviendo a Jesús y a esta pobre y sufriente humanidad, a los cristianos, a los necesitados, a los pobres.

Creo que los cristianos de todo el mundo que en 2005 le tendieron la mano a los musulmanes víctimas del terremoto han construido un puente de solidaridad, amor, comprensión, colaboración y tolerancia entre ambas religiones. Si estos esfuerzos se mantienen tengo la convicción de que ganaremos los corazones y las mentes de los extremistas. Esto nos llevará a un cambio positivo: la gente no se odiará, no se matará en nombre de la religión, sino que se amarán los unos a los otros, traerán armonía, cultivarán la paz y la comprensión en esta región del mundo.

Creo que los más necesitados, los pobres, los huérfanos, sea cual sea su religión, deben ser tratados por encima de todo como seres humanos. Estas personas son parte de mi cuerpo en Cristo, son la parte perseguida y necesitada del cuerpo de Cristo. Si llevamos a cabo esta misión, entonces nos habremos ganado un sitio a los pies de Jesús y yo podré mirar Su rostro sin sentir vergüenza.

sábado, 8 de mayo de 2010

Karol Wojtyla: Tesis doctoral "La doctrina de la fe según San Juan de la Cruz" (1948). Leyendo la biografía de Juan Pablo II de Weigel (XII)

El padre Garrigou-Lagrange se convirtió en director de la tesis doctoral de Karol Wojtyla, que examinaba la interpretación de la fe de San Juan de la Cruz. (…) Para Wojtyla como para Jan Tyranowski, los escritos del carmelita español trazaban el mapa del terreno de la experiencia mística. (…) La tesis es la tensión entre la especulación teológica de San Juan de la Cruz y la teología eclesiástica de Santo Tomás de Aquino.
En su tesis Wojtyla ponía énfasis en la naturaleza personal del encuentro humano con Dios, en el que los creyentes trascienden de tal modo los límites de su existencia como criaturas, que se tornan más auténticamente ellos mismos. Ese encuentro con el Dios viviente no está reservado tan sólo a los místicos. Es el centro de toda vida cristiana. La experiencia mística revela cosas acerca del camino hacia Dios y la comunión con Él; y que la mayor sabiduría que podemos alcanzar es la de saber que podemos “objetivizar” nuestro conocimiento de Dios, pues no llegamos a conocerle como conocemos un objeto, sino como conocemos a una persona, a través de la entrega mutua de uno mismo. Como dos personas que se aman llegan a vivir una “dentro” de la otra sin perder sus propias y únicas identidades. Dios llega a vivir en nuestro interior y, en cierto sentido, nosotros llegamos a habitar “Dentro de Dios”, sin que las diferencias radicales entre Creador y criatura se hayan perdido. El objetivo de la vida cristiana es convertirse en Dios por participación.
La tesis de Wojtyla extraía otras tres conclusiones:
1) Puesto que Dios no puede ser conocido como conocemos un objeto, existen límites para la racionalidad como aproximación al misterio de Dios. La razón puede saber que Dios existe, pero la razón natural es incapaz de explicarnos todos los atributos de Dios de la Biblia.
2) La fe es un encuentro personal con Dios, pero no nos permite su “aprehensión”, porque sería mayor que Dios. Porque es persona no es objeto.
3) La comunión mística, más que una “subida” emocional, es una experiencia de comunión, de “hallarse con”, que trasciende por completo las convenciones de nuestra existencia como criaturas.
Dada la naturaleza intensamente personal del encuentro con Dios, la persona humana debe disfrutar de libertad, pues a una relación de mutua autoofrenda sólo puede accederse libremente.
(…) El 14 de junio de 1948, aprobó los exámenes doctorales con puntuaciones altas, la tesis obtuvo una puntuación de dieciocho sobre veinte. Pero por no poder pagar la impresión de la tesis no se pudo graduar en la Angelicum, sino en la Facultad de Teología de la Jagelloniana en diciembre de ese año.

(Weigel, George; 1999, Biografía de Juan Pablo II. Testigo de la esperanza, Pp. 127-129).

martes, 6 de abril de 2010

Benedicto XVI: Homilía en la Vigilia Pascual (mis extractos y comentarios)

El ser revestido con los nuevos indumentos de Dios, es lo que sucede en el Bautismo; así nos dice la fe cristiana. Naturalmente, este cambio de vestidura es un proceso que dura toda la vida. Lo que ocurre en el Bautismo es el comienzo de un camino que abarca toda nuestra existencia, que nos hace capaces de eternidad, de manera que con el vestido de luz de Cristo podamos comparecer en presencia de Dios y vivir por siempre con él.
En el rito del Bautismo hay dos elementos en los que se expresa este acontecimiento, y en los que se pone también de manifiesto su necesidad para el transcurso de nuestra vida. Ante todo, tenemos el rito de las renuncias y promesas. (…) Se pronuncia un triple "no": al demonio, a sus pompas y al pecado. Con esta extraña palabra, "pompas", es decir, la suntuosidad del diablo, se indicaba el esplendor del antiguo culto de los dioses y del antiguo teatro, en el que se sentía gusto viendo a personas vivas desgarradas por bestias feroces. Se rechazaba de esta forma un tipo de cultura que encadenaba al hombre a la adoración del poder, al mundo de la codicia, a la mentira, a la crueldad. Era un acto de liberación respecto a la imposición de una forma de vida, que se presentaba como placer y que, sin embargo, impulsaba a la destrucción de lo mejor que tiene el hombre. (…) Pablo las llama (a las “viejas vestiduras” “obras de la carne”: "fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, enemistades, contiendas, celos, rencores, rivalidades, partidismo, sectarismo, envidias, borracheras, orgías y cosas por el estilo" (Ga 5,19ss.).
(…) El bautizando determina la nueva orientación de su vida: la fe en el Dios trinitario al que él se entrega. Así, Dios mismo nos viste con indumentos de luz, con el vestido de la vida. Pablo llama a estas nuevas "vestiduras" "fruto del Espíritu" y las describe con las siguientes palabras: "Amor, alegría, paz, comprensión, servicialidad, bondad, lealtad, amabilidad, dominio de sí" (Ga 5, 22).
(Benedicto XVI, Homilía de la Vigilia Pascual, 03-IV-2010).

Señor, dame esas vestiduras, dame la Gracia para ser bueno, y abandonar mis vicios. No quiero pecar más, quiero la fe y la fuerza para amar la cruz diaria, para donarme total y alegremente. Quiero renunciar al poder, a la codicia… a la vanidad. Quiero la humildad, el sentirme nada, para no centrarme en mí, sino en los demás.

domingo, 28 de marzo de 2010

Homilía del Domingo de Ramos (padre Rui Pestana, ofm)

Hoy domingo de Ramos (28 de marzo de 2010) se lee La Pasión de Nuestro Señor (Lucas 22, 14-23, 56), y yo fuí a misa en el templo Nuestra Señora de la Chiquínquira en Caracas, donde el padre Rui Pestana, ofm; nos dijo en resumen lo siguiente.

Hoy recordamos dos hechos: el recibimiento de Jesús como rey, para luego, esa misma gente, pedir su crucifixión a los cinco días. Así es nuestra doble moral. Un día lo coronamos, al otro lo crucificamos. Todos los días lo hacemos. Si nos preguntáramos donde estaríamos en la Pasión, si fuéramos sinceros diríamos que frente a la cruz contemplando su dolor sin hacer nada.

Algunos se preguntatán ¿Por qué Dios Padre no envío sus ejércitos y mató a todos los que crucificaron a Cristo? Seguramente nosotros lo haríamos. Pero Dios no es así, porque precisamente Dios en la Cruz quiere que todos nosotros nos salvemos, los buenos y los malos, María y Poncio Pilatos, los apóstoles, y también los romanos, y los fariseos. Cristo no es como nosotros: ojo por ojo, diente por diente. No, él ama tanto que quiere salvarnos a todos. Debemos ser como él, buenos.

Se preguntarán ¿Quién es bueno, quién es malo?. Bueno es el que quiere que todos se salven, que NO DIVIDE. Malo es el que divide, que sólo quiere la salvación para unos pocos. Cristo es paciente, espera... Un buen propósito para este año es que seamos buenos, que lo sigamos en su pasión. Sin buscar la condena de los demás.

No fueron las mismas palabras, pero si la idea principal.
¡Qué difícil es ser como Cristo!. Pero al menos, hay que luchar por esta meta, aunque caigamos mil veces.

domingo, 21 de febrero de 2010

El cristiano NO PUEDE NI DEBE ser intolerante. Leyendo la biografía de Juan Pablo II de Weigel (III)


A causa de la radiante humanidad de Cristo, nada hay genuinamente humano que no afecte a los corazones de los cristianos. La fe en Cristo no nos aboca a la intolerancia. Por el contrario, nos obliga a inducir a los demás a un diálogo respetuoso. El amor a Cristo no nos distrae de interesarnos por los demás, sino que nos invita a responsabilizarnos de ellos, a no excluir nadie…” (Juan Pablo II, Discurso ante las Naciones Unidas, 1995). Su fe es Karol Wojtyla, en el más profundo nivel de su condición de persona. (…) es la convicción de que Jesucristo constituye la respuesta al interrogante que entraña cada vida humana. (Pp. 26-27).

¿Yo soy mi fe?. No lo sé. Todo cristiano debe temer el caer en el fundamentalismo. Pero Juan Pablo II nos dice que no hay en ese peligro, porque la humanidad de Cristo es todo caridad.

martes, 16 de febrero de 2010

¿Qué son las Bienaventuranzas?

Las bienaventuranzas se basan en el hecho de que existe una justicia divina, que ensalza a quien ha estado humillado y que abaja a quien se ha ensalzado (cfr Lc 14,11). De hecho, el evangelista Lucas, después de los cuatro “dichosos vosotros”, añade cuatro admoniciones: “ay de vosotros, los ricos... ay de vosotros, que estáis saciados... ay de vosotros, que reís” y “ay, cuando todos los hombres hable bien de vosotros”, porque, como afirma Jesús, las cosas se invertirán, los últimos serán primeros y los primeros últimos” (cfr Lc 13,30).
Esta justicia y esta bienaventuranza se realizan en el “Reino de los cielos” o “Reino de Dios”, que tendrá su cumplimiento al final de los tiempos pero que está ya presente en la historia. Donde los pobres son consolados y admitidos al banquete de la vida, allí se manifiesta la justicia de Dios.

(Benedicto XVI, Intervención con motivo del Ángelus dominical, 14-II-2010).

Muchos critican esta visión, dándole a la religión el ser una forma de consuelo de los fracasados, pobres y sufrientes. Crees en Dios porque no te queda otro consuelo. En esta lógica, los ricos son arreligiosos o ateos; y la prueba (nos dicen) está en el ejemplo de la prosperidad de Europa ha generado el laicisimo más radical. Señor ¿Cómo responder a este argumento?.

¿Realmente es consuelo? ¿Acaso no es el cristianismo un reto moral y de transformación de vida que implica sacrificios y en algunos casos sufrimientos?. El cristianismo es el cambio de las pasiones…y su asimilación a una: la caridad. El cristianismo es otro tipo de justicia, quizás una que va más allá de ella: la misericordia. ¿Qué nos dices Señor en las bienaventuranzas? Pienso que no las he comprendido todavía. Un plan de vida nos dicen. Nos dices que debemos ser pacientes, nos recuerdas la realidad de la cruz, pero una cruz que no es definitiva. Nos muestras el camino de la cruz para llegar a la resurrección. Nos enseñas que el inevitable dolor de nuestro mundo libre y limitado no es un sufrimiento inútil. El dolor nos transforma moralmente siempre y cuando se ponga el Amor en medio de él.

lunes, 15 de febrero de 2010

Benedicto XVI y la Cuaresma que comienza, extracto

Mis extractos y surayado.

Cada año, con ocasión de la Cuaresma, la Iglesia nos invita a una sincera revisión de nuestra vida a la luz de las enseñanzas evangélicas.

(…) Aquello de lo que el hombre tiene más necesidad no se le puede garantizar por ley. Para gozar de una existencia en plenitud, necesita algo más íntimo que se le puede conceder sólo gratuitamente: podríamos decir que el hombre vive del amor que sólo Dios, que lo ha creado a su imagen y semejanza, puede comunicarle.

(…) ¿qué justicia existe dónde el justo muere en lugar del culpable y el culpable recibe en cambio la bendición que corresponde al justo? Cada uno no recibe de este modo lo contrario de "lo suyo"? En realidad, aquí se manifiesta la justicia divina, profundamente distinta de la humana. Dios ha pagado por nosotros en su Hijo el precio del rescate, un precio verdaderamente exorbitante. Frente a la justicia de la Cruz, el hombre se puede rebelar, porque pone de manifiesto que el hombre no es un ser autárquico, sino que necesita de Otro para ser plenamente él mismo. Convertirse a Cristo, creer en el Evangelio, significa precisamente esto: salir de la ilusión de la autosuficiencia para descubrir y aceptar la propia indigencia, indigencia de los demás y de Dios, exigencia de su perdón y de su amistad.

Precisamente por la fuerza de esta experiencia, el cristiano se ve impulsado a contribuir a la formación de sociedades justas, donde todos reciban lo necesario para vivir según su propia dignidad de hombres y donde la justicia sea vivificada por el amor.

(Benedicto XVI, Mensaje del Papa para la Cuaresma de 2010, 30-X-2009).

lunes, 17 de agosto de 2009

¿Era Jesús un revolucionario?

Leamos el RAE:
revolucionario, ria.
1. adj. Perteneciente o relativo a la revolución.
2. adj. Partidario de la revolución. U. m. c. s.
3. adj. Alborotador, turbulento. U. t. c. s.+
revolución.
(Del
lat. revolutĭo, -ōnis).
1. f. Acción y efecto de revolver o revolverse.
2. f. Cambio violento en las instituciones políticas, económicas o sociales de una nación.
3. f. Inquietud, alboroto, sedición.
4. f. Cambio rápido y profundo en cualquier cosa.
5. f. Astr. Movimiento de un astro a lo largo de una órbita completa.
6. f. Geom. Rotación de una figura alrededor de un eje, que configura un sólido o una superficie.
7. f. Mec. Giro o vuelta que da una pieza sobre su eje.
A la luz de las definiciones, podemos replantear la pregunta: ¿Era Jesús una persona que cambiaba sus principios? ¿Estaba contra todo lo que fuera ser conservador, ortodoxo e inmovilista?.
Para una primera aproximación, sólo diré que los Evangelios nos muestran una persona que estaba contra muchas instituciones y la mentalidad estancada de los fariseos, pero a la vez tenía principios en los que era intransigente.

lunes, 29 de junio de 2009

¿Qué es el "hombre nuevo" en el cristianismo? (Extracto de la Homilía de Benedicto XVI cierre del año paulino)

En la Carta a los Romanos, esta segunda parte comienza con el capítulo XII, en cuyos dos primeros versículos el apóstol resume rápidamente el núcleo esencial de la existencia cristiana. ¿Qué nos dice san Pablo en ese pasaje? Ante todo afirma, como algo fundamental, que con Cristo se inició una nueva manera de venerar a Dios, un nuevo culto, que consiste en el hecho de que el hombre viviente se transforma él mismo en adoración, "sacrificio" hasta en el propio cuerpo. Ya no se ofrecen cosas a Dios. Nuestra propia existencia debe convertirse en alabanza de Dios. ¿Pero cómo sucede esto? En el segundo versículo se nos da la respuesta: "No os acomodéis al mundo presente, antes bien transformaos mediante la renovación de vuestra mente, de f orma que podáis distinguir cuál es la voluntad de Dios..." (12, 2). Las dos palabras decisivas de este versículo son: "transformar" y "renovar". Debemos convertirnos en hombres nuevos, transformados en un nuevo modo de existencia. El mundo siempre está a la búsqueda de la novedad, porque con razón está siempre descontento de la realidad concreta. Pablo nos dice: el mundo no puede ser renovado sin hombres nuevos. Sólo si hay hombres nuevos, habrá también un mundo nuevo, un mundo renovado y mejor. En el inicio está la renovación del hombre. Esto vale después para cada uno. Sólo si nos convertimos en hombres nuevos, el mundo se convertirá en nuevo. Esto significa también que no basta adaptarse a la situación actual. El apóstol nos exhorta a no ser conformistas. En nuestra Carta se dice: no hay que someterse al esquema de la época actual. (...) Él se convirtió en nuevo, en otro, porque ya no vive para sí en virtud de sí mismo, sino por Cristo que está en él. En el curso de los años, sin embargo, pudo ver que este proceso de renovación y de transformación continúa durante toda la vida. Nos convertimos en nuevos, si nos dejamos conquistar y plasmar por el Hombre nuevo, Jesucristo. Él es el Hombre nuevo por excelencia. En Él la nueva existencia humana se convierte en realidad, y nosotros podemos verdaderamente convertirnos en nuevos si nos ponemos en sus manos y nos dejamos plasmar por Él.

Pablo hace aún más claro este proceso de "refundición" diciendo que nos convertimos en nuevos si transformamos nuestro modo de pensar. Esto que aquí ha sido traducido como "modo de pensar", es el término griego "nous". Es una palabra compleja. Puede ser traducida como "espíritu", "sentimiento", "razón" y, también, como "modo de pensar". Nuestra razón debe convertirse en nueva . Esto nos sorprende. Tal vez habríamos esperado que tuviera que ver con alguna actitud: aquello que en nuestra acción debemos cambiar. Pero no: la renovación debe ser completa. Nuestro modo de ver el mundo, de comprender la realidad, todo nuestro pensar, debe cambiar a partir de su fundamento. El pensamiento del hombre viejo, el modo de pensar común está dirigido en general hacia la posesión, el bienestar, la influencia, el éxito, y la fama. Pero de esta manera tiene un alcance muy limitado. Así, en último análisis, queda el propio "yo" en el centro del mundo. Debemos aprender a pensar de manera profunda. Qué significa eso. Lo dice san Pablo en la segunda parte de la frase: es necesario aprender a comprender la voluntad de Dios, de modo que plasme nuestra voluntad, para que nosotros queramos lo que Dios quiere, porque reconocemos que aquello que Dios quiere es lo bello y lo bueno. Se trata, por t anto, de un viraje de fondo en nuestra orientación espiritual. Dios debe entrar en el horizonte de nuestro pensamiento: aquello que Dios quiere y el modo según el cual Él ha ideado al mundo y me ha ideado. Debemos aprender a participar en la manera de pensar y querer de Jesucristo. Entonces seremos hombres nuevos en los que emerge un mundo nuevo.
El vacío interior -la debilidad del hombre interior- es uno de los más grandes problemas de nuestro tiempo. Tiene que reforzarse la interioridad -la perspectiva del corazón; la capacidad de ver y comprender el mundo y el hombre desde dentro, con el corazón. Tenemos necesidad de una razón iluminada desde el corazón, para aprender a actuar según la verdad en la caridad. Pero esto no se realiza sin una íntima relación con Dios, sin la vida de oración. Tenemos necesidad del encuentro con Dios, que se nos ofrece en los sacramentos. Y no podemos hablar a Dios en la oración, sino le dejamos que hable antes Él mismo, si no le escuchamos en la palabra que Él nos ha donado. Sobre esto, Pablo nos dice: "que Cristo habite por la fe en sus corazones, para que arraigados y cimentados en el amor, puedan comprender con todos los Santos cuál es la anchura y la longitud, la altura y la profundidad, y conocer el amor de Cristo que excede a todo conocimiento" (Ef 3,17). El amor ve más allá de la simple razón, esto es lo que Pablo nos dice con sus palabras. Y nos dice además que sólo en la comunión con todos los santos, es decir en la gran comunidad de todos los creyentes -y no en contra o en ausencia de ella- podemos conoc er la enormidad del misterio de Cristo. (...) El amor de Cristo ha abrazado en la Cruz la profundidad más honda, la noche de la muerte, y la altura suprema, la elevación del mismo Dios. Y ha tomado entre sus brazos la amplitud y la enormidad de la humanidad y del mundo en todas sus distancias. Él abraza siempre al universo, a todos nosotros.

(Benedicto XVI, Homilía con motivo de la clausura del Año Paulino en la Basílica de San Pablo Extramuros, 28-VI-2009)

miércoles, 24 de junio de 2009

¿Cómo interpretar la afirmación: "no he venido para traer paz, sino espada"?

Mateo 10 34, 39.
No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para enfrentar al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y serán enemigos del hombre, los de su casa. El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mi; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.
En verdad que no soy el más indicado para analizarla, no soy teòlogo; pero lo que humildemente he entendido de dicha sentencia es lo siguiente.
La Biblia entera segùn el catolicismo debe entenderse bajo el sentido de la Caridad, ninguna sentencia puede contradecir este principio y de parecerlo debe buscarse su sentido frente al màs importante fundamento: Dios es Amor. En tal sentido, no se puede interpretar dichas palabras como que Jesùs desea sembrar la guerra...no, sino que se està refiriendo al problema, a los conflictos, a las divisiones que inevitablemente debe padecer el cristiano. La conversiòn a Dios puede llevar el rechazo de la gente, pero no por ello se debe dejar de ser cristiano. Esto es lo que entiendo. Debemos seguir a Dios aunque no lo deseen nuestro seres màs queridos, pero es evidente (para la octrina cristiana) que seguir a Dios significa amar BIEN a nuestros seres màs queridos. Una vez leyendo a Santa Teresa, no recuerdo el libro; esta santa señalaba que la ùnica forma de demostrar el amor a Dios era amando a los semejantes; porque saber si estamos amando a Dios no es tan evidente pero saber que estamos amando al pròjimo si es màs comprobable.

viernes, 19 de junio de 2009

¿Por qué el Sagrado Corazón de Jesús? (Extractos de la homilía de Benedicto XVI)

En la antífona del Magníficat dentro de poco cantaremos: "El Señor nos ha acogido en su corazón"- "Suscepit nos Dominus in sinum et cor suum". En el Antiguo Testamento se habla 26 veces del corazón de Dios, considerado como el órgano de su voluntad: en referencia al corazón de Dios, el hombre es juzgado. A causa del dolor que su corazón siente por los pecados del hombre, Dios decide el diluvio, pero después se conmueve ante la debilidad humana y perdona. Luego hay un pasaje del Antiguo Testamento en el que el tema del corazón de Dios se expresa de manera totalmente clara: se encuentra en el capítulo 11 del libro del profeta Oseas, donde los primeros versículos describen la dimensión del amor con el que el Señor se dirige a Israel en la aurora de su historia: "Cuando Israel era niño, yo le amé, y de Egipto llamé a mi hijo" (v. 1). En realidad, a la incansable predilección divina, Israel responde con indiferencia e incluso con ingratitud. "Cuanto más los llamaba --constata el Señor--, más se alejaban de mí" (v. 2). Sin embargo, Él no abandona Israel en las manos de los enemigos, pues "mi corazón -dice el Creador del universo-- está en mí trastornado, y a la vez se estremecen mis entrañas" (v. 8).

(Benedicto XVI, Homilía al inaugurar el Año Sacerdotal durante las vísperas de la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, 19-VI-2009).

En casa de mi abuela existía un cuadro grande del Sagrado Corazón muy parecido al de la imagen que publiqué acá, y mi madre siempre tuvo uno pequeño, y en todo templo católico existe uno. En mi vida su presencia ha sido permanente, por tando mi devoción.

martes, 9 de junio de 2009

Benedicto XVI en Tierra Santa: el mensaje de la esperanza

El largo dominio del pecado y de la muerte fue destruido por el triunfo de la obediencia y de la vida; el madero de la cruz revela la verdad sobre el bien y el mal; el juicio de Dios fue pronunciado sobre este mundo y la gracia del Espíritu Santo fue derramada sobre toda la humanidad. Aquí Cristo, el nuevo Adán, nos ha enseñado que el mal nunca tiene la última palabra, que el amor es más fuerte que la muerte, que nuestro futuro y el de la humanidad está en las manos de un Dios providente y fiel.La tumba vacía nos habla de esperanza, la misma que no defrauda, porque es don del Espíritu Santo, que nos da la vida (cf. Romanos 5, 5). Este es el mensaje que hoy deseo dejaros, al concluir mi peregrinación a Tierra Santa. ¡Que la esperanzase eleve nuevamente, por la gracia de Dios, en el corazón de cada persona que vive en estas tierras! Que pueda arraigarse en vuestros corazones, permanecer en vuestras familias y comunidades e inspirar a cada uno de vosotros un testimonio cada vez más fiel del Príncipe de la Paz. La Iglesia en Tierra Santa, que continuamente ha experimentado el oscuro misterio del Gólgota, no debe nunca dejar de ser un intrépido heraldo del luminoso mensaje de esperanza que proclama esta tumba vacía. El Evangelio nos dice que Dios puede hacer nuevas todas las cosas, que la historia no necesariamente se repite, que las memorias pueden ser purificadas, que los frutos amargos de la recriminación y de la hostilidad pueden ser superados, y que un futuro de justicia, de paz, de prosperidad y de colaboración puede surgir para cada hombre y mujer, para toda la familia humana, y de manera especial para el pueblo que vive en esta tierra, tan querida por el corazón del Salvador.

(…) ¡También ahora la gracia de la resurrección está actuando en nosotros! Que la contemplación de este misterio impulse nuestros esfuerzos, como individuos y como miembros de la comunidad eclesial, para crecer en la vida del Espíritu mediante la conversión, la penitencia y la oración. Que nos ayude a superar, con la potencia de ese mismo Espíritu, todo conflicto y tensión nacidos de la carne y remover todo obstáculo, por dentro y por fuera, que se interpone en nuestro testimonio común de Cristo y en el poder de su amor que reconcilia.

(…) Él puede sosteneros en vuestras pruebas, confortaros en vuestras aflicciones, y confirmaros en vuestros esfuerzos por anunciar y extender su Reino.

(Benedicto XVI, Discurso en el Santo Sepulcro, 15-V-2009).

domingo, 31 de mayo de 2009

Benedicto XVI en Tierra Santa: la importancia de la Sagrada Familia de Nazaret

En la primera lectura de hoy, tomada del libro del Eclesiástico (3, 3-7.14-17), la palabra de Dios presenta a la familia como la primera escuela de la sabiduría, una escuela que educa a los propios miembros en la práctica de esas virtudes que conducen a la felicidad auténtica y duradera. En el plan de Dios para la familia, el amor del marido y la mujer produce el fruto de nuevas vidas, y encuentra su expresión cotidiana en los esfuerzos amorosos de los padres para asegurar una formación integral humana y espiritual para sus hijos. En la familia cada persona, ya sea el niño más pequeño o el familiar más anciano, es valorada por lo que es en sí misma, y no es vista meramente como un medio para otros fines. Aquí empezamos a atisbar algunos de los papeles esenciales de la familia como primera piedra de la construcción de una sociedad bien ordenada y acogedora. Además alcanzamos a apreciar, dentro de la sociedad en general, el deber del Estado de apoyar a las familias en su misión educadora, de proteger la institución de la familia y sus derechos inherentes, y de asegurar que todas puedan vivir y florecer en condiciones de dignidad.
(...) las mujeres tienen un papel indispensable en la creación de esa "ecología humana" (Cf.
Centesimus annus, 39) de la que nuestro mundo y también esta tierra tienen una necesidad urgente: un ambiente en el que los niños aprendan a amar y querer a los demás, a ser honestos y respetuosos con todos, a practicar las virtudes de la misericordia y del perdón. (…)Del ejemplo fuerte y paterno de José, Jesús aprendió las virtudes de la piedad masculina, la fidelidad a la palabra dada, la integridad y del trabajo duro. En el carpintero de Nazaret vemos cómo la autoridad puesta al servicio del amor es infinitamente más fecunda que el poder que busca el dominio. ¡Cuánta necesidad tiene nuestro mundo del ejemplo, de la guía y de la silenciosa calma de hombres como José!
(Benedicto XVI, “Homilía del Papa en la misa celebrada en Nazaret”, 13-V-2009
).

viernes, 29 de mayo de 2009

Benedicto en Tierra Santa: paz sin justicia ni justicia sin perdón"

En palabras del difunto Papa Juan Pablo II, no puede haber "paz sin justicia ni justicia sin perdón" (Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz del año 2002). Imploro a todas las partes implicadas en este largo conflicto que aparten todo rencor y división que puedan quedar todavía en el camino de la reconciliación y lleguen a todos por igual, con generosidad y compasión y sin discriminación. Una coexistencia pacífica entre las poblaciones de Oriente Medio sólo puede conseguirse con un espíritu de cooperación y respeto mutuo, en el que los derechos y la dignidad de todos sean reconocidos y respetados.

Hago este llamamiento a los muchos jóvenes presentes hoy en los Territorios Palestinos: no permitáis que la pérdida de vidas humanas y la destrucción de las que habéis sido testigos, despierten resentimiento o amargura en vuestros corazones. Tened el coraje de resistir cualquier tentación que sintáis de recurrir a los actos de violencia o de terrorismo. Por el contrario, dejad que lo que habéis experimentado renueve vuestra determinación de construir la paz.


(Benedicto XVI, “Discurso del Papa en la bienvenida a los Territorios Palestinos”, 13-V-2009).


Desde el día de su nacimiento, Jesús fue "un signo de contradicción" (Lucas 2,34) y lo sigue siendo, también hoy. El Señor de los ejércitos, cuyos "orígenes son antiguos, desde tiempos remotos" (Miqueas 5,1), quiso inaugurar su Reino naciendo en esta pequeña ciudad, entrando a nuestro mundo en el silencio y humildad de una gruta, y yaciendo, como un niño necesitado de todo, en un pesebre. (…)En el nacimiento de su Hijo, reveló la venida de un Reino de amor: un amor divino que se abaja para sanarnos y levantarnos; un amor que se revela en la humillación y la debilidad de la Cruz, y que triunfa en la gloriosa resurrección a una nueva vida. Cristo ha traído un Reino que no es de este mundo, sino que es un Reino capaz de cambiar este mundo, pues tiene el poder de cambiar los corazones, de iluminar las mentes y de reforzar la voluntad. Al asumir nuestra carne, con todas sus debilidades, y al transfigurarla con el poder de su Espíritu, Jesús nos llamó a ser testigos de su victoria sobre el pecado y la muerte. El mensaje de Belén nos llama a esto: ¡a ser testigos del triunfo del amor de Dios sobre el odio, el egoísmo, el miedo y el rencor que paralizan las relaciones humanas y crean divisiones entre los hermanos que deberían vivir juntos en unidad, destrucción donde los hombres deberían edificar, desesperación donde la esperanza debería florecer!


(Benedicto XVI, “Homilía del Papa en la misa celebrada en Belén”, 13-V-2009).

lunes, 25 de mayo de 2009

Benedicto XVI en Tierra Santa: ¿Qué significado debe tener Jerusalén para judíos, cristianos y musulmanes?

Esta es la esperanza, esta es la visión que nos lleva a todos los que amamos a esta Jerusalén terrestre a verla como una profecía y una promesa de esa reconciliación universal y de esa paz que Dios desea para toda la familia humana. Tristemente, el hecho de estar bao los muros de esta misma ciudad nos lleva a considerar lo lejos que está nuestro mundo del cumplimiento de aquella profecía y promesa. En esta Ciudad Santa, donde la vida ha vencido a la muerte, donde el Espíritu ha sido infundido como primer fruto de la nueva creación, la esperanza sigue luchando contra la desesperación, la frustración y el cinismo, mientras la paz, que es don y llamamiento de Dios, sigue amenazada por el egoísmo, por el conflicto, por la división y por el peso de las ofensas del pasado. Por esta razón, la comunidad cristiana en esta ciudad, que fue testigo de la resurrección de Cristo y de la efusión del Espíritu, debe hacer todo lo posible por conservar la esperanza entregada por el Evangelio, teniendo en cuenta el precio de la victoria definitiva de Cristo sobre el pecado y sobre la muerte, testimoniando la fuerza del perdón y manifestando la naturaleza más profunda de la Iglesia como signo y sacramento de una humanidad reconciliada, renovada y convertida en una sola cosa en Cristo, el nuevo Adán. (…) Como un microcosmos de nuestro mundo globalizado, esta ciudad, debe vivir su vocación universal, debe ser un lugar que enseñe la universalidad, el respeto por los demás, el diálogo y la mutua compresión; un lugar donde el prejuicio, la ignorancia y el miedo que la alimenta, sean superados por la honestidad, la integridad y la búsqueda de la paz. No debería haber lugar entre estos muros para la mezquindad, la discriminación, la violencia y la injusticia. Los creyentes en un Dios de misericordia --ya sea que se identifiquen como judíos, cristianos o musulmanes--, deben ser los primeros en promover esta cultura de la reconciliación y de la paz, por más lento que sea el proceso y más agobiante el peso de los recuerdos pasados.

(Benedicto XVI, “Homilía en la misa celebrada en el Valle de Josafat”, 12-V-2009).

domingo, 12 de abril de 2009

¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!

Seamos la diferencia...
Les dejo este video sobre esa canción de un hermano evangélico que es tan famosa y bella.


domingo, 28 de septiembre de 2008

Benedicto XVI (2006), "Jesús de Nazaret" (V): "3. El Evangelio del Reino de Dios”

Benedicto XVI: “Jesús de Nazaret” (“3. El Evangelio del Reino de Dios”; pp. 73-90)

Problema: ¿Qué es el “Evangelio del Reino” el cual es el primer anuncio de Jesús? ¿Es el “Evangelio del Reino” el contenido fundamental del mensaje de Jesús, es su síntesis?.

Tesis:

1) La idea de Evangelio no se puede reducir a Buena Noticia. En su tiempo era parte del lenguaje de los romanos, los que se consideraban los señores, salvadores y libertadores del mundo; con esta palabra comenzaban sus proclamas. Significaba: “transformación del mundo hacia el bien” (p. 74).

2) El Evangelio no es un discurso meramente informativo, sino operativo (…) fuerza eficaz que penetra el mundo salvándolo y transformándolo” (p. 74).

3) “El contenido central del “Evangelio” es que el Reino de Dios está cerca, y ante este don se pide a la persona: conversión y fe.” (p. 74).

4) El Reino como palabra aparece 122 veces en el Nuevo Testamento y 90 están en boca de Jesús (p. 75).

5) La tradición de la Iglesia señala varias interpretaciones:

a) que “El Reino” es Jesús mismo, y Él está en medio de los hombres, es la presencia de Dios (p. 76).

b) Que “El Reino” se encuentra en el interior del hombre (Orígenes: Sobre la oración).

c) “El Reino” es en gran parte: la Iglesia.

6) Esta última tesis es la que se ha ido imponiendo en la teología actual (siglos XIX y XX).

7) Adolfo von Harnack (siglo XX) Teología liberal: Cristo y su idea del Reino fue una revolución contra el judaísmo y sus visiones colectivas (el Pueblo) y cultuales (ritos). La tesis era una religión más individualista y que valora la moral de la persona (p. 78). De tendencia protestante.

8) Se ha evolucionado en este concepto del eclesiocentrismo, al cristocentrismo, luego al geocentrismo y ahora al reinocentrismo (pp. 80-81). Siendo este último un reino en el mundo donde dominaran la paz, la justicia y la protección de la creación (p. 81). Este reino sería el destino final de la historia.

9) La crítica a esta visión “secular-utópica” es que Dios ha desaparecido de su propuesta, quien actúa en la misma es solamente el hombre, el fin pasa de la religión a la política (p. 82).

10) La esencia de la palabra “reino” en Jesús es que Dios “está tanto aquí como allá (cielo)”, y el centro de la idea es “la soberanía de Dios” (p. 83). Dios se hace presente a través de la oración, se hace presente en nuestro modo de vida diaria, se hace presente en ese lugar del mundo, al igual que el rezo del Shemá Israel (pp. 84-85).

11) El reino es Jesús que viene a nuestro encuentro, Él actúa y reina, reina al modo divino, es decir, sin poder terrenal, a través del amor que llega “hasta el extremo” (Jn 13, 1) (p. 88).

Reseña de Carlos Balladares

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