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jueves, 29 de diciembre de 2011

Los mártires de Navidad en Nigeria: ¿Cómo equilibrar la defensa a la vida y "poner la otra mejilla"?

No tengo la respuesta, solo digo que no se debe responder al mal con el mal tal como nos enseñó Cristo. Pero la doctrina cristiana ha desarrollado el derecho a la legítima defensa: el cristiano debe evitar el mal y defender la vida. El problema está en cómo equilibrar estos dos principios. 

Profeballa

Acá les dejo las noticias sobre los atentados en Nigeria en el día de Navidad y las respuestas de los cristianos en los días siguientes.


Una matanza con bombas empaña la Navidad en cinco ciudades de Nigeria

Las autoridades reportaron varios estallidos con bombas en iglesias católicas en cinco ciudades



JOS, Nigeria (CNN) — Una serie de explosiones contra iglesias católicas se registró en cinco ciudades de Nigeria este domingo, causando docenas de muertes y heridos esta Navidad, dijeron autoridades y testigos.
Ésta es la segunda ocasión en que una serie de atentados se producen en recintos cristianos en el oeste de África. El presidente de Nigeria, Goodluck Jonathan, calificó estos ataques "un acto ruin que debe censurar todos los nigerianos que buscan la paz".
Las iglesias fueron los principales objetivos de las agresiones con bombas, en las ciudades de Madalla, Jos, Kano, Damaturu y Gadaka, relató el periodista Hassan John, quien estuvo en Jos. La cifra de víctimas mortales en Madalla asciende a 16, según el vocero Yushau Shuaib, de la Agencia Nacional de Manejo de Emergencias.
John señaló que otros testigos en escena reportaron un número más elevado, con más de 30 muertes. Algunas de ellas habían muerto cuando fueron trasladadas al hospital, agregó.
En el poblado norteño de Damaturu, en el estado de Yobe, relatóla iglesia, la estación de policía y el edificio de la seguridad estatal fueron los objetivos, relató un socorrista, quien pidió no ser nombrado por razones de seguridad.
NWakpa Okorie, un vocero de la Cruz Roja Nigeriana, señaló que algunos de los heridos fueron llevados a la capital Abuja para ser atendidos. "La situación está bajo control. Los agentes de seguridad han cerrado las calles cercanas a las zonas bombardeadas... en Madalla, Jos y Demaratu".
Jonathan dijo que su gobierno "no cederá en su determinación de llevar ante la justicia a los autores de estos actos de violencia y de todos los anteriores". En Washington, la Casa Blanca aseguró que los oficiales estadounidenses ayudarán a sus homólogos nigerianos a perseguir a aquellos que estánd etrás "de estos actos que parecen terroristas".
La primera explosión ocurrió cerca de una iglesia católica en Madalla, al oeste de Abuja, la capital de Nigeria, informó la Agencia Nacional de Manejo de Emergencias. Autoridades de la Iglesia católica tratan de obtener un informe sobre lo que ocurrió en las primeras horas después del ataque a la iglesia en Madala.
"Se han perdido vidas, pero no tenemos los detalles", dijo el reverendo Michael Ekpenyong, al referirse sobre el primer bombardeo. "La zona está acordonada. Traté de llamar a un sacerdote, pero no podía pasar".
Ekpenyong, secretario general del Secretariado Católico en el país, mencionó que la iglesia que fue bombardeada "no era grande, pero que asistía mucha gente". En algunas fotos tomadas en los lugares de los atentados se observan vehículos quemados y al menos tres cuerpos en el suelo, uno cubierto con una manta.
Usman Abdallah Baba, otro testigo, relató que allí hubo por lo menos 15 o 16 víctimas y que las autoridades aún tratan de contar el número de víctimas.
Según lo que pudo observar, los habitantes locales han culpado al grupo extremista musulmán Boko Haram, que ha atacado tanto a cristianos como musulmanes a quienes considere insuficientemente islámicos.
El atentado se produjo un año después de los ataques a cinco iglesias en Jos, mientras los residentes celebraban la víspera de Navidad. Las explosiones mataron a decenas en esta ciudad, ubicada en los límites del norte, dominado por los musulmanes, y los cristianos, principalmente al sur.
Este domingo un doble ataque se registró en el Ministerio de la Montaña de Fuego en la ciudad de Jos, en el noreste de la capital, relató el periodista Hassan John, quien fue testigo de las secuelas de las dos explosiones contra la Iglesia.
Según John, en Jos nadie murió a consecuencia del atentado, lo que calificó como "milagro", pero un policía que se enfrentó con los atacantes en un tiroteo murió más tarde por sus heridas, agregó citando a funcionarios.
En la segunda iglesia, en Jos, unos jóvenes arrojaron las bombas, contó John, periodista en el lugar. La policía respondió con rapidez e intercambió disparos con los atacantes, que hirieron al menos a uno de los agentes.
El agente herido fue trasladado de urgencia al hospital de la Universidad Jos, pero murió de sus heridas, agregó.
En la iglesia en Jos había cerca de cinco atacantes, uno con una AK-47 (cuerno de chivo). Huyeron hacia la multitud y desaparecieron, dijo John.
La policía, además, arrestó a cuatro personas y recuperó cuatro artefactos sin estallar, según un reporte de la televisión nigeriana estatal.
Nigeria es el país más poblado de África. Tiene la sexta mayor población cristiana —80.5 millones de ellos en 2010, según un informe publicado este mes por el Pew Forum on Religion & Public Life  en Washington. Según estas estadísticas, 50% de la población es cristiana.
Esta serie de ataques siguen a dos días de enfrentamientos entre milicianos y fuerzas de seguridad en el norte de Nigeria, según un comandante del ejército.
El jefe del Estado Mayor del Ejército, Azubuike Ihejirika, señaló que los enfrentamientos dejaron tres soldados muertos y varios heridos. Los combates comenzaron este jueves entre militantes de Boko Haram y las fuerzas armadas en Damaturu, en el estado de Yobe.
"Hubo un enfrentamiento importante con el Boko Haram en Damaturu", dijo Ihejirika este viernes. "Hemos perdido a tres de nuestros soldados, siete resultaron heridos. Sin embargo, hemos matado a más de 50 de sus miembros".
Boko Haram se traduce del hausa local como "la educación occidental está prohibida". El grupo se ha transformado en un movimiento insurgente responsable de decenas de ataques en Nigeria en los últimos dos años.
Los objetivos de Boko Haram incluyen puestos de policía e iglesias, así como lugares asociados con la "influencia occidental".
Josh Levs, Richard Allen Green, Esprit Smith, Karen Smith, Amir Ahmed y Hamdi Alkhshali contribuyeron con este reporte.

Foto: Afolabi Sotunde / Reuters

Lagos, 29 dic (EFE).- Los cristianos de Nigeria afirmaron hoy que responderán con sus propios medios, si son nuevamente atacados por los radicales islámicos del país, puesto que no pueden depender de la protección del Gobierno nigeriano, informó hoy el diario privado local Punch.
“La comunidad cristiana está perdiendo rápidamente la confianza en la habilidad del Gobierno a la hora de proteger nuestro derecho a la libertad de religión y a la vida”, dijo anoche el presidente de la Asociación Cristiana de Nigeria (CAN), Ayo Oritsejafor, durante una reunión con el jefe de Estado nigeriano, Goodluck Jonathan.
“La opinión generalizada de la comunidad cristiana de Nigeria es que no se nos ha dado otra opción más que la de responder apropiadamente si se producen más ataques sobre nuestros miembros, iglesias y propiedades”, agregó Oritsejafor.
Las declaraciones del presidente de la CAN se producen tres días después del ataque con explosivos del grupo islamista Boko Haram sobre iglesias cristianas el día de Navidad en la localidades de Madalla, cerca de Abuya, Jos, la capital del estado norteño de Plateau, y Damaturu, en el estado de Yobe, también en el norte.
Según apuntó ayer el Gobierno nigeriano, un total de 34 personas murieron en los atentados, mientras que otras 62 resultaron heridas, aunque fuentes de los servicios de emergencia que acudieron al lugar de las explosiones aseguraron que al menos 40 personas fallecieron.
“Consideramos (este último ataque) como una declaración de guerra sobre los cristianos y sobre Nigeria como entidad”, apuntó también anoche el presidente de la CAN.
“Después de haber examinado la pauta y la frecuencia con la que se producen estos crímenes, llegamos a la conclusión de que encaja en la yihad islámica que se ha estado llevando a cabo sobre la comunidad cristiana en los últimos años”, añadió Oritsejafor.
“Consideramos (este último ataque) como una declaración de guerra sobre los cristianos”
El presidente de la CAN criticó durante su reunión con Jonathan que los líderes islámicos no hayan condenado adecuadamente los ataques y les culpó del clima de violencia que se vive en el país.
“La comunidad cristiana cree que la respuesta del Consejo Supremo de Asuntos Islámicos (SCIA, en inglés), y otros cuerpos islámicos sobre este asunto son inaceptables y suponen una renuncia de sus responsabilidades en favor de sus miembros más extremistas”, afirmó Oritsejafor.
“Queda constancia de que los líderes religiosos, tradicionales y políticos más importantes del norte de Nigeria no han condenado las actividades de Boko Haram abiertamente. Les consideramos responsables de lo que está sucediendo porque no han llevado a cabo medidas concretas para controlar los excesos de sus miembros”, añadió.
Ante las declaraciones del presidente de la CAN, que empeoran el ya tenso ambiente de Nigeria, el jefe de Estado del país pidió a los cristianos y musulmanes que trabajen juntos para combatir el terrorismo, y prometió que su Gobierno renovaría el sistema de seguridad para poder enfrentarse con mayor efectividad a los ataques.
“Insto a los líderes religiosos, tanto musulmanes como cristianos, a que trabajen unidos,porque el terrorismo es como un cáncer: brota en un lugar determinado pero se extiende a todos los órganos del cuerpo”, afirmó Jonathan.
“A nivel de seguridad, estamos haciendo todo lo que podemos. Vamos a llevar a cabo una reestructuración, un reajuste, y vamos a hacernos con un equipo que será capaz de enfrentarse con el reto”, añadió.
Ayer, en una supuesta represalia por los atentados del día de Navidad, al menos siete personas, seis de ellas niños, resultaron heridas al explosionar un artefacto casero en una escuela coránica en el sur de Nigeria.
Nigeria es el país más poblado de África, con más de 150 millones de habitantes, en el que alrededor del 50 por ciento son musulmanes, la mayoría de los cuales residen en la mitad norte, y el otro 50 % son cristianos, asentados en la mitad sur

miércoles, 20 de abril de 2011

Testamento del martir Shahbaz Bhatti (¡Me ha impactado!)

Me llamo Shahbaz Bhatti. Nací en una familia católica. Mi padre era un profesor jubilado, y mi madre un ama de casa, que fue educada de acuerdo a los valores cristianos y las enseñanzas de la Biblia; ambas cosas tuvieron gran influencia en mi infancia.

Desde pequeño solía ir a la iglesia, y allí encontraba profunda inspiración en las enseñanzas, el sacrificio y la crucifixión de Jesús. Fue el amor a Jesucristo lo que me indujo a ofrecer mis servicios a la Iglesia. Las terribles condiciones en que vivían los cristianos de Pakistán me impactaron. Recuerdo un Viernes Santo, cuando tenía 13 años, que escuché un sermón sobre el sacrificio de Jesús para nuestra redención y la salvación del mundo. Pensé que debía corresponder a ese amor, amando a nuestros hermanos y hermanas, poniéndome al servicio de los cristianos, especialmente de los pobres, los necesitados y los perseguidos de este país islámico.

Me han pedido que ponga fin a mi lucha, pero siempre me he negado, aun a riesgo de mi vida. Mi respuesta ha sido siempre la misma. No busco popularidad ni posiciones de poder. Solo busco un sitio a los pies de Jesús. Quiero que mi vida, mi carácter y mis acciones hablen por mí, y que digan fuerte y claro que sigo a Jesucristo. Este deseo es tan fuerte en mí que me consideraría un privilegiado si -debido a este esfuerzo combativo para ayudar a los necesitados, los pobres y los cristianos perseguidos de Pakistán- Jesús quisiera aceptar el sacrificio de mi vida.

Quiero vivir en Cristo y quiero morir en El. No siento miedo en este país. Los extremistas han intentado matarme muchas veces, me han encarcelado, amenazado, perseguido, y han aterrorizado a mi familia. Yo solo digo que, mientras esté con vida, hasta mi último suspiro, seguiré sirviendo a Jesús y a esta pobre y sufriente humanidad, a los cristianos, a los necesitados, a los pobres.

Creo que los cristianos de todo el mundo que en 2005 le tendieron la mano a los musulmanes víctimas del terremoto han construido un puente de solidaridad, amor, comprensión, colaboración y tolerancia entre ambas religiones. Si estos esfuerzos se mantienen tengo la convicción de que ganaremos los corazones y las mentes de los extremistas. Esto nos llevará a un cambio positivo: la gente no se odiará, no se matará en nombre de la religión, sino que se amarán los unos a los otros, traerán armonía, cultivarán la paz y la comprensión en esta región del mundo.

Creo que los más necesitados, los pobres, los huérfanos, sea cual sea su religión, deben ser tratados por encima de todo como seres humanos. Estas personas son parte de mi cuerpo en Cristo, son la parte perseguida y necesitada del cuerpo de Cristo. Si llevamos a cabo esta misión, entonces nos habremos ganado un sitio a los pies de Jesús y yo podré mirar Su rostro sin sentir vergüenza.

sábado, 24 de abril de 2010

Influencias en la juventud de Karol Wojtyla: siendo seminarista. Leyendo la biografía de Juan Pablo II de Weigel (X)

Biografìa de Juan Pablo II. Testigo de Esperanza de George Weigel.

Cuando era seminarista la metafísica le permitió:
El descubrimiento de las profundas razones por las que hasta entonces había tan sólo vivido y sentido… Lo que la intuición y la sensibilidad me habían ilustrado hasta entonces acerca del mundo encontró sólida confirmación.
Aristóteles y Santo Tomás de Aquino le confirmó que el mundo era inteligible. La guerra le había dado una experiencia real aunque cruel. Asumió el realismo (la inteligibilidad del mundo) en contra del escepticismo radical y de su pariente cercano, el relativismo moral.

Su compromiso personal a vivir en pobreza seguía causando impresión en sus compañeros del seminario. Entregó un jersey nuevo que le dieron a un mendigo que preguntó por Karol Wojtyla.
(…) Poco después de la guerra, Karol cobró conciencia del autosacrificio del padre Maximilian Kolbe al dar su vida por un hombre casado y con hijos en Auschwitz (…), se convirtió en un modelo del sacerdote como hombre que vive su vocación como un alter Christus, mediante el completo verterse al servicio de su gente. (…) La idea de autoofrenda surgiría una y otra vez en el trabajo de toda su vida, y se convertiría en uno de los conceptos cruciales de su filosofía del ser humano y el medio moral humano.
El 01 de noviembre de 1946 fue ordenado sacerdote por el Cardenal Sapieha en la capilla privada del Arzobispo en Franciszkanska
(Weigel, George; 1999, Biografía de Juan Pablo II. Testigo de la esperanza, Pp. 107, 117-118).

miércoles, 24 de marzo de 2010

Monseñor Romero: 30 años de su martirio

Cuando tenía 15 años vi la película Salvador de Oliver Stone sobre la guerra civil en dicho país, y supe de la existencia y asesinato de Monseñor Romero; y luego, con la canción que le dedicó Rubén Blades siempre lo recordaba (ver abajo). Desde ese entonces siempre le tuvo una gran admiración. Después pude conocer su vida de varias lecturas que hice. Hace dos años escribí un post que posee varios links a páginas de Monseñor Romero, ver acá. Como hace dos años, lamento la politización de la izquierda radical sobre su vida (algo como podemos ver seguidamente en el video abajo de Telesur).

Monseñor Romero fue un santo, y algún día así lo reconocerá la Iglesia Católica que tanto amó.



30 años sin Óscar Romero en El Salvador (de El País)

El arzobispo, símbolo de la paz, fue asesinado durante una misa.- Amnistía Internacional insta al Gobierno salvadoreño a revocar la ley de amnistía de los responsables

Hoy se cumplen 30 años de la muerte de monseñor Óscar Romero, que fue asesinado en San Salvador en 1980 mientras celebraba una Eucaristía. El recuerdo del arzobispo salvadoreño coincide con un informe de Amnistía Internacional en el que insta al Gobierno de El Salvador a revocar una ley de amnistía "que protege a los responsables de miles de desapariciones y asesinatos durante los 12 años de conflicto armado, incluido el del arzobispo Óscar Arnulfo Romero".

El arzobispo salvadoreño monseñor Romero fue asesinado el 24 de marzo de 1980 por pistoleros mientras celebraba misa en la capilla de un hospital y durante su funeral, celebrado seis días más tarde, los militares mataron a más de veinte personas. Durante sus tres años como arzobispo, Romero pidió insistentemente el fin de esa violencia y defendió el derecho de los más pobres en el país centroamericano.

En un comunicado hecho público en Londres, la organización humanitaria internacional ha hecho al mismo tiempo un llamamiento a las fuerzas de seguridad para que cooperen plenamente con los investigadores permitiendo pleno acceso a sus archivos. "Resulta inaceptable que los responsables de miles de desapariciones, asesinatos y torturas no hayan tenido que responder aún de sus crímenes", ha dicho Kerrie Howard, subdirectora para las Américas de Amnistía Internacional.

Un informe de la Comisión de la Verdad salvadoreña llegó en 1992 a la conclusión de que el mayor Roberto D' Aubuisson, mientras tanto fallecido, ordenó el asesinato del arzobispo a miembros de su servicio de seguridad, que actuaron como "un escuadrón de la muerte".

En 1993, El Salvador aprobó una ley de amnistía por la que impedía procesar a los asesinos y responsables de las numerosas matanzas, denuncia Amnistía Internacional, según la cual nadie ha tenido que responder por los crímenes cometidos durante el conflicto, que se prolongó desde 1980 hasta 1992.

El Gobierno salvadoreño reconoció en 2009 ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos su responsabilidad internacional por el asesinato de monseñor Romero, pese a lo cual, según AI, "no se ha tomado medida alguna para investigar lo ocurrido".

Miles de salvadoreños fueron asesinados, hechos desaparecer, violados o reclutados a la fuerza como niños soldados durante aquel conflicto. Muchos niños fueron asesinados, hechos desaparecer o entregados a otras personas de El Salvador o de fuera del país para su adopción con el falso pretexto de que habían sido abandonados por sus padres. Entre las víctimas había defensores de los derechos humanos, sindicalitas, abogados, periodistas, críticos del Gobierno y en su mayor parte civiles inocentes que no estaban directamente involucrados en el conflicto.

"Vi morir a monseñor Romero"

Menos de 60 personas presenciaron la muerte del arzobispo metropolitano asesinado de un disparo en el corazón la tarde del 24 de marzo de 1980.

Leonor, oriunda de Armenia, Sonsonate, tenía 23 años de edad y estudiaba administración de empresas en la Universidad de El Salvador. Vivía como pupila de un matrimonio en la colonia Miramonte. Solía ir a misa a la iglesia a la iglesia La Resurrección, pero aquel 24 de marzo de 1980, decidió ir a la capilla del hospital La Divina Providencia, sin siquiera saber quien oficiaría la misa, mucho menos en memoria de quien.No era la primera vez que iba a la capilla, por lo menos había ido unas diez veces antes a escuchar misa, siempre a las 6:00 de la tarde.Ese lunes 24 fue a la universidad en la mañana y por a tarde llevó al hijo de la pareja que la hospedaba a pasear al parque de la colonia Centroamérica. En realidad era el pretexto para verse con su novio. A eso de las 5:00 regresó a la casa en la calle Toluca, se bañó y a las 5:50 ya estaba en la capilla.

En la iglesia había alrededor de 50 personas, a lo sumo 60. Adelante estaba sentadas las monjas que cuidaban a los enfermos y un grupo de señores que evidentemente eran los familiares de la deudora a quien dedicaban la misa. Atrás estaban personas que siempre van a las misas, sin importar si conocen al difunto. Ella se sentó en la hilera derecha, aproximadamente en la octava banca.Leonor se sintió sorprendida cuando observó que el oferente de la misa era el arzobispo de San Salvador, Monseñor Óscar Arnulfo Romero. Había escuchado sus homilías y en la universidad todo el mundo hablaba de él pero nunca lo había visto en persona. Le pareció más joven de lo que se veía en los periódicos, su voz más firme que a través de la radio y sobretodo le pareció una persona humilde.

Sabiendo que era toda una figura muy respetada en todo el país intentó poner atención a su sermón , pero estaba preocupada porque al siguiente día tenía que viajar a Armenia a dejar unos documentos que su padre iba a usar para hacer un préstamo. Algunos documentos se le habían extraviado.

Pensando en los documentos estaba cuando escuchó más fuerte la voz de Romero. El arzobispo estaba leyendo, levantó la mirada y en ese momento se escuchó como un fuerte mortero que hizo eco en la pequeña capilla.

Las monjas y las personas que estaba adelante se levantaron, dos señores comenzaron a hacer fotos y Leonor volvió la vista hacia atrás. Alcanzó a ver la espalda de un hombre que caminaba apresurado con un arma en la mano. En ese instante no tuvo reacción más que taparse la boca y llorar. Eran las 6:25 en punto. 30 años después ella reconocería esa espalda, aunque asegura no recordar el color de la ropa. La imagen le que quedado grabada en su subconsciente.

Sobre monseñor mortalmente herido las monjas lloraban y pedían auxilio. Se levantó junto a un señor de avanzada edad que estaba en la misma banca y en una acción refleja caminaron unos cinco pasos hacia donde estaba monseñor. Leonor asegura que vio el último suspiro de monseñor Romero.

Perpleja por lo ocurrido y por el alboroto adentro de la capilla, temió salir a la calle. Pensaba que el asesino podía estar esperando a quienes saliera o que tenía que estar adentro para ayudar a las monjas.

Unos cinco minutos después del disparo, Leonor vio que comenzaron a salir de la capilla algunas personas y se atrevió a salir. En la calle frente a la capilla no estaba nadie ni siquiera pasaban carros. La calle Toluca es poco transitada, pero a las 6:30 de la tarde de un lunes siempre pasaban vehículos. Leonor lo sabía porque ella tenía dos años de vivir en la zona.

Tuvo miedo caminar hacia su casa, ubicada a unas dos cuadras. Lo hizo hasta que escuchó sirenas. Al llegar a su casa lo primero que hizo fue telefonear a su novio y contarle lo sucedido. El novio le dijo que no le contara a nadie más y que no saliera. Él iba a ir a pie a la iglesia para informarse de lo ocurrido.Leonor se encerró en su cuarto cuando de repente la pareja de esposos le fue a tocar la puerta. “Leonor salga, dicen que acaban de matar a monseñor Romero”, le dijeron. Ella salió llorando y le contó que había presenciado el asesinato porque estaba en la misa.La joven ya no quiso salir, mientras que los esposos se fueron a curiosear y regresaron hasta cerca de las 8:00 de la noche. Leonor encendió la radio y la mayoría de emisoras informaban sobre la muerte del religioso, con versiones tan variopintas. En unas emisoras decían que había sido un comando urbano, en otras que personas con uniformes policiales.

El martes 25 Leonor se alistó para viajar a Armenia. Llegó a las 9:00 de la mañana y no pudo evitar narrar a sus padres lo ocurrido. Su madre tuvo miedo y le rogó porque ya no regresara a San Salvador hasta que pasara la “bulla” por el asesinato.Una amiga, que desconocía que ella había presenciado el magnicidio, la llegó a invitar para que viajaran a San Salvador a visitar la catedral donde permanecía el cadáver. Viajaron el viernes, pero en el desvío de Armenia una pareja de guardias detuvo al bus en que viajaban y los revisaron. Les advirtieron que si iban a ver a monseñor Romero les podía pasar algo.

En el camino se encontraron alrededor de diez retenes. Si alguien iba de negro o blanco, en señal de luto, lo apartaban y lo comenzaban a interrogar.

Leonor y su amiga Ana Luisa llegaron a catedral e hicieron una larga fila para ver el cadáver de monseñor. Cuando salieron buscando el mercado central para tomar el bus hacia la terminal de occidente, sintieron que alguien las perseguía. Aceleraron el paso y tuvieron que pagar taxi. Cuando estaban en el vehículo de alquiler notaron que dos hombres armados las perseguían. Ana Luisa tomó el bus hacia Armenia y Leonor se regresó para la colonia Miramonte. Había decidido asistir al entierro el domingo y consideró que iba a ser demasiado peligroso viajar desde Armenia.

El domingo, a las 8:00 de la mañana, Leonor con un grupo de compañeros de la universidad se juntaron en Metrocentro para salir juntos a catedral. Tuvieron que irse a pie porque no pasaban autobuses por miedo a lo que podría pasar en el centro de la capital.A las 9:00 lograron llegar al Palacio Nacional y el gentío era tal que consideraron que no iban a poder estar cerca del féretro. Repentinamente Leonor perdió de vista a sus tres compañeros. Los buscó, pero en aquel mar de gente le fue imposible. Hasta aquí ninguno de sus compañeros sabía que ella había presenciado la muerte de monseñor.

Logró llegar a la segunda calle avenida norte, hoy conocida como avenida monseñor Óscar Arnulfo Romero y con su 1.70 metros de altura alcanzaba a ver la entrada principal. Leonor estaba rodeada por fieles que con ramos pascuales (era domingo de ramos lloraban y rezaban por monseñor. A eso de las 10:50 vio movimientos extraños de hombres armados que se movilizaban en medio de la gente y alcanzó a ver a hombres armados sobre el palacio nacional. Algo raro estaba pasando porque la gente comenzó a ponerse incómoda. De repente, a eso de las 11:00 se escuchó un fuerte estruendo y un enfrentamiento armado. Disparaban desde el techo del palacio y desde el edificio del desaparecido banco Salvadoreño. La gente comenzó a correr de manera desesperada y a intentar meterse a la iglesia. Muchos murieron aplastados, especialmente anciano y niños. La catedral fue insuficiente para dar protección a los miles de feligreses.El tiroteo duró algunos minutos. Cuando terminó mucha gente había huido hacia a plaza Morazán, hacia el parque Libertad y hacia donde pudieron. En la calle quedaron zapatos, rastros de sangre y gente muerte. Algunas a balazos, otras aplastadas.

Leonor alcanzó a correr hacia el parque Libertad, donde se encontró a uno de sus compañeros que con un arma de fuego gritaba a la gente que se quedaran en los portales de la Dalia. No lo volvió a ver nunca más y luego supo que se había ido con la guerrilla.Regresó a catedral cuando la calma había vuelto, alcanzó a ver el féretro de monseñor Romero y se marchó para la colonia Miramonte. El lunes siguiente la pareja de esposos con los que vivía compraron La Prensa Gráfica y en una de las fotos aparecía Leonor observando el ataúd.

La joven tuvo miedo y por recomendación de su padre pasó cerca de un año sin volver a Armenia, porque en el pueblo todos habían visto la foto.Leonor jamás ha vuelto a ir a la capilla la Divina Providencia. Se graduó de administración de empresas a los 27 años se casó y ahora vive en Santa Tecla. Nunca nadie la llamó a atestiguar, aunque de “todos modos mi testimonio no aportaría mucho”, dice.De vez en cuando sueña que está en una capilla y que observa cuando un hombre mata al sacerdote, solo que en sus sueños la víctima es su padre, un hombre que aún vive y que por azares de la vida también se llama Óscar Romero… como monseñor.

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