lunes, 29 de septiembre de 2008

Acción de gracias por entrar hoy en la ancianidad: 38 años!

¡Gracias Dios mío por haber creado, hecho cristiano y conservado la vida y la salud por 38 años!.
¡Y no me digan que soy un exagerado!.
¡Qué Dios me de la alegría de llegar a viejito junto a mi esposa!

17ª ASAMBLEA DE SUPERIORES MAYORES JESUITAS DE AMÉRICA LATINA

MENSAJE FINAL DE LA 17ª ASAMBLEA
DE SUPERIORES MAYORES DE AMÉRICA LATINA


“actuar como un cuerpo universal con una misión universal”
(CG35, d.2, n.20)

A todos nuestros compañeros jesuitas y amigos:

Con nuestro cordial saludo queremos manifestarles que, desde el martes 23 al sábado 27 de septiembre, nos hemos reunido en la casa de retiros “Laura Vicuña”, en Manaus (Brasil), para celebrar la 17ª Asamblea de la CPAL.

En esta ocasión, la presencia del P. General, Adolfo Nicolás, animó nuestros trabajos y nos ayudó a mirar la agenda de la Asamblea desde su comprensión de la CG 35. El contacto cercano y fraterno con él en todo momento, como sus intervenciones, dieron a esta Asamblea una riqueza humana, espiritual y apostólica particular.

Como en otras asambleas, tuvimos la presencia del P. Marcos Recolons, asistente del P. General para América Latina Meridional. El P. Valentín Menéndez, asistente para América Latina Septentrional, no estuvo presente por estar a punto de entregar su misión. Al permanecer en Roma ha sido nombrado Vicario hasta el regreso del P. General. El P. Gabriel Ignacio Rodríguez, quien está próximo a entregar su cargo de Provincial (COL), también participó en la reunión. Por primera vez, contamos con la presencia de los PP. Peter Mc Isaac, superior regional de Jamaica y Christopher Llanos, su socio; del P. Dermot Preston, superior regional de Guyana. Así mismo, estuvieron presentes los PP. Daniel Leblond, provincial del Canadá Francés, Miller Lamothe, su delegado de Formación en Haití, y Malcolm Rodrigues de la región de Guyana , que ya han participado en otras asambleas. Por dificultades para obtener su visa de ingreso al Brasil, no pudo acompañarnos el P. Jorge Ambert (PRI).

La Asamblea contó con la presencia de 6 nuevos provinciales: Carlos Morfín (MEX), Eugenio Valenzuela (CHL), Fernando Polanco (ANT), Jesús M. Sariego (CAM), René Cardozo (BOL) y Francisco José de Roux (COL).

Fueron tres los grandes objetivos de la 17ª asamblea: primero, intercambiar información sobre cómo se viene realizando la “recepción” de la CG 35 y sobre las eventuales tareas que se pueden adelantar a este propósito; segundo, la elaboración de pautas que permitan formular un plan apostólico común que tenga en cuenta los desafíos de la región a la luz de la CG 35; y, tercero, avanzar en el discernimiento que la CPAL venía realizando desde hace varios años sobre los centros y casas interprovinciales de formación de América Latina para la etapa de Teología.

En cuanto a la recepción de la CG se constató que está siendo muy buena en cuanto que, más allá de la letra de los documentos, los Padres Congregados han logrado transmitir la gracia y la experiencia espiritual que vivieron allí. En todas las provincias se nota el deseo de participar del dinamismo que suscitó el Espíritu para la Compañía durante la Congregación. La “recepción” de la CG será posible si hay apertura al Espíritu allí ofrecido a la Compañía para renovarla en el impulso y en el fervor para la misión de modo que seamos “fuego capaz de encender otros fuegos”, como se dijera de San Alberto Hurtado.

En lo relacionado con la planificación apostólica para las provincias de América Latina, se establecieron pautas claras, sencillas e inspiradoras que permitirán al equipo central de la CPAL, con la debida asesoría técnica, ofrecer en la próxima Asamblea una propuesta de planificación que involucre a las Provincias y atienda a los retos apostólicos que enfrenta nuestra misión en el continente.

Punto decisivo de esta asamblea ha sido el discernimiento sobre cuántos y cuáles serían los centros y casas interprovinciales de formación en Teología. La experiencia vivida en la CG 35 y la voluntad, en todos, de tomar una decisión que potencie nuestros recursos y talentos para alcanzar mayor calidad en la formación académica y religiosa, fortalecieron la dinámica que guió el discernimiento. El intercambio sereno, la sinceridad de las intervenciones y la escucha mutua, fueron características en el proceso. Con la guía del P. Benjamín González Buelta, la Asamblea dio los pasos convenientes para madurar espiritualmente una decisión que no se presentaba fácil. A un primer tiempo dedicado a clarificar la información, le siguieron momentos de oración personal y espacios para compartir las mociones en torno a los puntos que debían definirse.

El discernimiento condujo a la elección de 3 centros: las Facultades Jesuitas de Filosofía y Teología, en Belo Horizonte, Brasil; la Facultad de Teología de la Universidad Católica de Santiago de Chile y la Facultad de Teología de la Universidad Javeriana de Bogotá, en Colombia. El presidente de la Conferencia, P. Ernesto Cavassa, en nombre de la Asamblea, entregó al P. General el resultado del discernimiento, quien examinará el tema con sus Consejeros en Roma, tomará una decisión al respecto y hará las consideraciones que juzgue oportunas. En caso de recibir la aprobación del P. General, iniciarán sus actividades en el 2010.

Además, la Asamblea estableció una “hoja de ruta” para definir aspectos claves en la implementació n adecuada de los centros y las casas interprovinciales de formación: el plan de formación que los orientará; los estatutos que permitirán su gobierno; el plan de colaboración con formadores y profesores por parte de las provincias; el modo de financiación; una propuesta de relación con los centros académicos escogidos, según sus vínculos con la Compañía y, un cronograma para ejecutar estas tareas y el inicio de los centros. De este modo, se ha dado un paso decisivo que abre una nueva etapa para la CPAL tomando una decisión que tendrá influencia significativa en la vida de las Provincias.

En el curso de la Asamblea, fueron elegidos miembros del Consejo de la CPAL los PP. Jesús M. Sariego (CAM) y Carlos Morfin (MEX) en sustitución de Juan Luis Orozco y de Gabriel Ignacio Rodriguez.

Nuestro agradecimiento sincero al Superior Mayor de la Región del Amazonas, el P. Roberto Jaramillo, y a los jesuitas del lugar que se esmeraron por acoger esta Asamblea generosamente y por atendernos hasta en los más mínimos detalles. Mención especial merece la presentación de su acción apostólica y de los arduos desafíos que enfrentan en esta extensa región. Un agradecimiento semejante es necesario manifestar a las Hermanas Salesianas, orientadoras de la casa de retiros que nos acogió y a sus colaboradoras, porque hicieron todo lo posible para que nos encontráramos a gusto y tuviéramos todas las condiciones necesarias para un buen trabajo.

Y, finalmente, bien vale la pena agradecer, también, a cuantos nos acompañaron con la oración a lo largo de estos días. Estamos convencidos de que esa unión espiritual nos ayudó a ponernos en sintonía con la voluntad de Dios Padre.

Manaus, Brasil, 27 de septiembre de 2008
Aniversario de la aprobación de la Fórmula de la Compañía en 1540

domingo, 28 de septiembre de 2008

Benedicto XVI (2006), "Jesús de Nazaret" (V): "3. El Evangelio del Reino de Dios”

Benedicto XVI: “Jesús de Nazaret” (“3. El Evangelio del Reino de Dios”; pp. 73-90)

Problema: ¿Qué es el “Evangelio del Reino” el cual es el primer anuncio de Jesús? ¿Es el “Evangelio del Reino” el contenido fundamental del mensaje de Jesús, es su síntesis?.

Tesis:

1) La idea de Evangelio no se puede reducir a Buena Noticia. En su tiempo era parte del lenguaje de los romanos, los que se consideraban los señores, salvadores y libertadores del mundo; con esta palabra comenzaban sus proclamas. Significaba: “transformación del mundo hacia el bien” (p. 74).

2) El Evangelio no es un discurso meramente informativo, sino operativo (…) fuerza eficaz que penetra el mundo salvándolo y transformándolo” (p. 74).

3) “El contenido central del “Evangelio” es que el Reino de Dios está cerca, y ante este don se pide a la persona: conversión y fe.” (p. 74).

4) El Reino como palabra aparece 122 veces en el Nuevo Testamento y 90 están en boca de Jesús (p. 75).

5) La tradición de la Iglesia señala varias interpretaciones:

a) que “El Reino” es Jesús mismo, y Él está en medio de los hombres, es la presencia de Dios (p. 76).

b) Que “El Reino” se encuentra en el interior del hombre (Orígenes: Sobre la oración).

c) “El Reino” es en gran parte: la Iglesia.

6) Esta última tesis es la que se ha ido imponiendo en la teología actual (siglos XIX y XX).

7) Adolfo von Harnack (siglo XX) Teología liberal: Cristo y su idea del Reino fue una revolución contra el judaísmo y sus visiones colectivas (el Pueblo) y cultuales (ritos). La tesis era una religión más individualista y que valora la moral de la persona (p. 78). De tendencia protestante.

8) Se ha evolucionado en este concepto del eclesiocentrismo, al cristocentrismo, luego al geocentrismo y ahora al reinocentrismo (pp. 80-81). Siendo este último un reino en el mundo donde dominaran la paz, la justicia y la protección de la creación (p. 81). Este reino sería el destino final de la historia.

9) La crítica a esta visión “secular-utópica” es que Dios ha desaparecido de su propuesta, quien actúa en la misma es solamente el hombre, el fin pasa de la religión a la política (p. 82).

10) La esencia de la palabra “reino” en Jesús es que Dios “está tanto aquí como allá (cielo)”, y el centro de la idea es “la soberanía de Dios” (p. 83). Dios se hace presente a través de la oración, se hace presente en nuestro modo de vida diaria, se hace presente en ese lugar del mundo, al igual que el rezo del Shemá Israel (pp. 84-85).

11) El reino es Jesús que viene a nuestro encuentro, Él actúa y reina, reina al modo divino, es decir, sin poder terrenal, a través del amor que llega “hasta el extremo” (Jn 13, 1) (p. 88).

Reseña de Carlos Balladares

Benedicto XVI: Angelus dominical (28-09): "Juan Pablo I: modelo de humildad"


El subrayado es nuestro.
Alocución con motivo del Ángelus

CASTEL GANDOLFO, domingo 28 de septiembre de 2008 (ZENIT.org) Ofrecemos el discurso pronunciado hoy por el Papa Benedicto XVI durante el rezo del Ángelus a los peregrinos reunidos en el patio del Palacio Apostólico de Castel Gandolfo.

¡Queridos hermanos y hermanas!

Hoy la liturgia nos propone la parábola evangélica de los dos hijos enviados por el padre a trabajar en su viña. De ellos, uno dice en seguida que sí pero luego no fue; el otro en cambio rechaza en ese momento, pero después, arrepintiéndose, secunda el deseo paterno. Con esta parábola Jesús confirma su predilección por los pecadores que se convierten, y nos enseña que hace falta humildad para acoger el don de la salvación. También san Pablo, en el fragmento de la Carta a los Filipenses que hoy meditamos, nos exhorta a la humildad: “Nada hagáis por rivalidad, ni por vanagloria, sino con humildad, considerando cada cual a los demás como superiores sí mismo”(Fl 2,3). Estos son los mismos sentimientos de Cristo, che, despojándose de la gloria divina por amor a nosotros, se hijo hombre y se rebajó hasta morir crucificado (cfr Fil 2,5-8). El verbo utilizado - ekenôsen - significa literalmente que Él “se vació a sí mismo”, y pone en claro la humildad profunda y el amor infinito de Jesús, el Siervo humilde por excelencia.

Reflexionando sobre estos textos bíblicos, he pensado en seguida en el Papa Juan Pablo I, del que precisamente hoy se cumple el trigésimo aniversario de su muerte. Él eligió como lema episcopal el mismo de san Carlos Borromeo: Humilitas. Una sola palabra que sintetiza lo esencial de la vida cristiana e indica la virtud indispensable de quien, en la Iglesia, está llamado al servicio de la autoridad. En una de las cuatro audiencias generales que celebró en su brevísimo pontificado, dijo entre otras cosas, con ese tono familiar que le caracterizaba: “Me limito a recomendar una virtud, tan querida al Señor, que dijo: aprended de mí que soy manso y humilde de corazón... Aunque hayáis hecho grandes cosas, decid: somos siervos inútiles”. Y observó: “En cambio, la tendencia, en todos nosotros, es más bien la contraria: lucirse” (Enseñanzas de Juan Pablo I, p. 51-52). La humildad puede considerarse su testamento espiritual.

Gracias precisamente a esta virtud, bastaron 33 días para que el Papa Luciani entrase en el corazón de la gente. En sus discursos usaba ejemplos sacados de la vida concreta, de sus recuerdos de familia y de la sabiduría popular. Su simplicidad esta vehículo de una enseñanza sólida y rica, que, gracias al don de una memoria excepcional y de una vasta cultura, enriquecía con numerosas citas de escritores eclesiásticos y profanos. Fue así un catequista incomparable, en las huellas de san Pío X, conciudadano suyo y predecesor antes que él en la cátedra de san Marcos y después en la de san Pedro. “Debemos sentirnos pequeños ante Dios”, dijo en aquella misma audiencia. Y añadió: “No me avergüenzo de sentirme como un niño ante su mamá: se cree en la mamá, yo creo en el Señor y en lo que Él me ha revelado” (ivi, p. 49). Estas palabras muestran todo el espesor de su fe. Mientras agradecemos a Dios por haberlo entregado a la Iglesia y al mundo, atesoramos su ejemplo, empeñándonos en cultivar su misma humildad, que le hizo capaz de hablar a todos, especialmente a los pequeños y a los alejados. Invocamos por ello a María Santísima, humilde Sierva del Señor.
[Después del Ángelus, el Papa añadió:]

El periodo veraniego ha pasado ya, y pasado mañana volveré al Vaticano. Doy gracias al Señor por todos los dones que me ha concedido en este tiempo. Pienso en particular en la Jornada Mundial de la Juventud de Sydney, en el periodo de descanso transcurrido en Bressanone, en la visita a Cerdeña y en el viaje apostólico a París y Lourdes; y pienso en la posibilidad de hospedarme en esta casa, donde puedo descansar y trabajar mejor en los meses más calurosos. Dirijo un cordial saludo a la comunidad de Castel Gandolfo, con un agradecimiento sentido al obispo, al alcalde y a las fuerzas del Orden. ¡Gracias a todos y hasta pronto!

[A los peregrinos de habla española:]

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española. En el evangelio de este domingo Jesús nos invita a la escucha obediente de la Palabra del Señor y al cumplimiento fiel de la Voluntad divina. Las enseñanzas de Jesucristo, cuando son acogidas con una fe profunda, sencilla y dócil, transforman la vida de toda persona, de cualquier clase y condición, y muestran cual es el camino que conduce al Reino de Dios. Muchas gracias y feliz domingo.

[A los peregrinos polacos:]

Saludo con afecto a los Polacos venidos aquí a Castel Gandolfo. De modo particular dirijo hoy mi pensamiento a los fieles reunidos en Białystok, en Polonia, para la beatificación del siervo de Dios Michał Sopoćko, confesor y guía espiritual de santa Faustina Kowalska. Por sugerencia suya, la Santa describió sus propias experiencias místicas y las apariciones de Jesús misericordioso en su conocido “Diario”. También gracias a sus esfuerzos se pintó y transmitió al mundo la imagen con la frase “Jesús, confío en tí”. Este Siervo de Dios se dio a conocer como sacerdote lleno de celo, educador y propagador del culto de la Divina Misericordia. Me uno a la alegría de las diócesis de Białystok y de Vilnius y de cuantos en el mundo aprecian el mensaje de Jesús Misericordioso. Para esta beatificación se alegra, desde la casa del Padre, mi amado predecesor, el Siervo de Dios Juan Pablo II. Fue él quien confió al mundo a la Divina Misericordia y por ello repito a todos su deseo: “”¡Dios rico de misericordia os bendiga!” (Aeropuerto Kraków-Balice, 19 agosto 2002).]

[Traducción del italiano por Inma Álvarez]

Más Dios, menos yo


Más Dios, menos yo,
Más los demás, menos yo,
Más cruz, menos yo.

Más caridad que justicia,
Más amor que egoísmo,
Más silencio que palabras,
Más espíritu que carne,
Más reconocimiento del otro,
Menos crítica del otro,
Más hablar de las virtudes,
Menos hablar de los defectos.

Más Dios, menos mundo.

sábado, 27 de septiembre de 2008

Abrazas la cruz

Abrazas la cruz, aunque no la quieras,
Abrazas la cruz, y crees vencer.
La abrazas mil veces, aunque no logras
tener esperanza.
Abrazas un madero vacío,
¿cómo le explico a la razón
que no es la nada?
Abrazas la cruz, otra vez,
abrazas la cruz, queriendo
ser como Él.
Abrazas la cruz, aquí y ahora,
una vez, dos veces, tres veces,
y siempre el nudo en la garganta,
y siempre sufriendo, y siempre
sin esperanzas.
¿Cuál es el significado de las cruz?.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Conferencia Episcopal Venezolana: comunicado: "El bien y la paz de nuestro pueblo"

Ante algunos acontecimientos recientes, los Obispos miembros de la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana, como pastores de la Iglesia de Dios interesados por el bien y la paz de nuestro pueblo, queremos manifestar lo siguiente:

1.- Invitamos a todos los venezolanos a participar activamente en la vida del país, con decisión, sin violencia, con respeto a la constitución, la legalidad y los derechos de todas las personas, y rechazamos que se siga creando un clima de agitación política antes de las próximas lecciones.

2.- Como en anteriores oportunidades en que se caldean los ánimos en vísperas de eventos electorales, levantamos nuestra voz de rechazo a toda violencia e intolerancia, venga de donde venga, contra personas, instituciones y medios de comunicación social. Igualmente rechazamos tanto el presunto intento de magnicidio contra el Presidente de la República como la presunta conspiración para un golpe de estado, y exigimos que dentro del estado de derecho se lleven a cabo las investigaciones pertinentes.

3.- Pedimos a todos los actores políticos, tanto del gobierno como de la oposición, evitar cualquier tipo de acción que pueda poner en peligro la realización de las elecciones previstas para el 23 de noviembre.

4.- Exigimos que se respeten los derechos y se garantice la seguridad de todos los que intervienen en la campaña electoral, y que el Consejo Nacional Electoral garantice asimismo la absoluta transparencia de los venideros comicios, así como la igualdad de oportunidades para todos los candidatos.

5.-Manifestamos igualmente nuestra preocupación por la aparente inconstitucionalidad de algunos artículos de algunas de las leyes promulgadas el 31 de julio en el marco de la Ley Habilitante, tema sobre el cual haremos un pronunciamiento en la próxima Asamblea extraordinaria de la Conferencia Episcopal que se realizará en octubre.

6.- Con relación a personas procesadas judicialmente por delitos vinculados con asuntos políticos, entre ellos los Comisarios Vivas, Forero y Simonovis, así como ocho efectivos de la Policía Metropolitana, deploramos que esos procesos se estén desarrollando con fuertes influencias políticas y con excesiva lentitud, y hacemos votos porque resplandezca la justicia.
7.-Por último, invitamos a todos los católicos y fieles de otras religiones a orar con insistencia a Dios por Venezuela, para que el futuro de nuestra Patria se desarrolle por los caminos de la libertad, la justicia, la igualdad y la tolerancia, el bien y la paz. Con afecto invocamos sobre todos los venezolanos la bendición de Dios, Padre de Nuestro Señor Jesucristo, y la maternal intercesión de Nuestra Señora de Coromoto, Patrona de Venezuela.

Ubaldo R. Santana Sequera
Arzobispo de MaracaiboPresidente

Roberto Lückert León
Arzobispo de Coro
1er. Vicepresidente

Card. Jorge Urosa Savino
Arzobispo de Caracas
2do. Vicepresidente
Ramón Viloria Pinzón
Obispo de Puerto Cabello
Secretario General

Frases espirituales

Con Jesús, entra alegría en la tribulación.
(Benedicto XVI, 2005, Jesús de Nazareth, pág. 99.)

Benedicto XVI: Audiencia General (24 de septiembre): san Pablo estaba en comunión con el resto de los Apóstoles

El subrayado es nuestro.
Intervención en la audiencia general de este miércoles

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 24 de septiembre de 2008 (ZENIT.org).- Ofrecemos la intervención que pronunció este miércoles Benedicto XVI durante la audiencia general que concedió a los peregrinos congregados en la plaza de San Pedro para la audiencia general, en la que continuó con el ciclo de catequesis dedicadas a la figura de san Pablo. En esta ocasión, la dedicó a su relación con los demás Apóstoles.

* * *

Queridos hermanos y hermanas,

Hoy quisiera hablar sobre la relación entre san Pablo y los Apóstoles que lo habían precedido en el seguimiento de Jesús. Estas relaciones estuvieron siempre marcadas por un profundo respeto y por la franqueza que en Pablo derivaba de la defensa de la verdad del Evangelio. Aunque él era prácticamente contemporáneo de Jesús de Nazaret, nunca tuvo la oportunidad de encontrarle, durante su vida pública. Por esto, tras el deslumbramiento en el camino de Damasco, advirtió la necesidad de consultar a los primeros discípulos del Maestro, que Él había elegido para que llevaran el Evangelio hasta el confín del mundo.

En la Carta a los Gálatas, Pablo desarrolla un importante informe sobre los contactos mantenidos con algunos de los Doce: ante todo con Pedro, que había sido elegido como Kephas, palabra aramea que significa roca, sobre la que se estaba edificando la Iglesia (cfr Gal 1,18), con Santiago, "el hermano del Señor" (cfr Gal 1,19), y con Juan (cfr Gal 2,9): Pablo no duda en reconocerles como las "columnas" de la Iglesia. Particularmente significativo es el encuentro con Cefas (Pedro), que tuvo lugar en Jerusalén: Pablo se quedó con él 15 días para "consultarle" (cfr Gal 1,19), es decir, para informarse sobre la vida terrena del Resucitado, que le había "atrapado" en el camino de Damasco y le estaba cambiando la existencia de modo radical: de perseguidor hacia la Iglesia de Dios había legado a ser evangelizador de que la fe en el Mesías crucificado e Hijo de Dios, que en el pasado habían intentado destruir (cfr Gal 1,23).

¿Qué tipo de información obtuvo Pablo sobre Jesús en los tres años sucesivos al encuentro de Damasco? En la primera Carta a los Corintios podemos encontrar dos pasajes, que Pablo había conocido en Jerusalén, y que ya habían sido formulados como elementos centrales de la tradición cristiana, tradición constitutiva. Él los transmite verbalmente, tal y como los ha recibido, con una fórmula muy solemne: "Os transmito cuanto he recibido". Insiste, por tanto, en la fidelidad a cuanto él mismo ha recibido y fielmente transmite a los nuevos cristianos. Son elementos constitutivos y conciernen a la Eucaristía y a la Resurrección; se trata de textos ya formulados en los años treinta. Llegamos así a la muerte, sepultura en el seno de la tierra y a la resurrección de Jesús. (cfr 1 Cor 15,3-4). Tomemos uno y otro: las palabras de Jesús en la Última Cena (cfr 1 Cor 11,23-25) son realmente para Pablo centro de la vida de la Iglesia: la Iglesia se edifica a partir de este centro, siendo así ella misma. Además de este centro eucarístico, del que vuelve a nacer siempre la Iglesia -también para toda la teología de Pablo, para todo su pensamiento- estas palabras tienen un notable impacto sobre la relación personal de Pablo con Jesús. Por una parte atestiguan que la Eucaristía ilumina la maldición de la cruz, convirtiéndola en bendición (Gal 3,13-14), y por otra, explican el alcance de la misma muerte y resurrección de Jesús. En sus Carta el "por vosotros" de la institución se convierte en el "por mí" (Gal 2,20), personalizando, sabiendo que en ese "vosotros" él mismo era conocido y amado por Jesús y por otra parte "por todos" (2 Cor 5,14): este "por vosotros" se convierte en "por mí" y "por la Iglesia" (Ef 5, 25), es decir, también "por todos" del sacrificio expiatorio de la cruz (cfr Rm 3,25). Por y en la Eucaristía, la Iglesia se edifica y se reconoce como "Cuerpo de Cristo" (1 Cor 12,27), alimentado cada día por la fuerza del Espíritu del Resucitado.

El otro texto, sobre la Resurrección, nos transmite de nuevo la misma fórmula de fidelidad. San Pablo escribe: "Os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce" (1 Cor 15,3-5). También en esta tradición transmitida a Pablo vuelve a mencionar la expresión "por nuestros pecados", que subraya el don que Jesús ha hecho de sí mismo al Padre, para liberarnos del pecado y de la muerte. De este don de sí mismo, Pablo saca las expresiones más conmovedoras y fascinantes de nuestra relación con Cristo: "A quien no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que viniésemos a ser justicia de Dios en él" (2 Cor 5,21); "Conocéis la generosidad de Nuestro Señor Jesucristo, el cual, siendo rico, por vosotros se hizo pobre a fin de que os enriquecierais con su pobreza" (2 Cor 8,9). Vale la pena recordar el comentario con el que el entonces monje agustino, Martín Lutero, acompañaba estas expresiones paradójicas de Pablo: "Éste es el grandioso misterio de la gracia divina hacia los pecadores: por un admirable intercambio nuestros pecados ya no son nuestros, sino de Cristo, y la justicia de Cristo ya no es de Cristo, sino nuestra" (Comentario a los Salmos del 1513-1515). Y así hemos sido salvados.

En el kerygma original (anuncio), transmitido de boca a boca, merece señalarse el uso del verbo "ha resucitado", en lugar del "resucitó" que habría sido más lógico utilizar, en continuidad con el "murió" y "fue sepultado". La forma verbal "ha resucitado" se ha elegido para subrayar que la resurrección de Cristo incide hasta el presente de la existencia de los creyentes: podemos traducirlo por "ha resucitado y sigue vivo" en la Eucaristía y en la Iglesia. Así todas las Escrituras dan testimonio de la muerte y resurrección de Cristo, porque --como escribió Hugo de San Víctor-- "toda la divina Escritura constituye un único libro, y este libro es Cristo, porque toda la escritura habla de Cristo y encuentra en Cristo su cumplimiento" (De arca Noe, 2,8). Si san Ambrosio de Milán puede decir que "en la Escritura leemos a Cristo", es porque la Iglesia de los orígenes ha releído todas las Escrituras de Israel partiendo y volviendo a Cristo.

La enumeración de las apariciones del Resucitado a Cefas, a los Doce, a más de quinientos hermanos, y a Santiago se cierra con la referencia a la aparición personal, recibida por Pablo en el camino de Damasco: "Y en último término se me apareció también a mí, como a un abortivo" (1 Cor 15,8). Debido a que él ha perseguido a la Iglesia de Dios, en esta confesión expresa su indignidad de ser considerado apóstol, al mismo nivel que aquellos que le han precedido: pero la gracia de Dios no ha sido vana en él (1 Cor 15,10). Por tanto, la afirmación prepotente de la gracia divina une a Pablo con los primeros testigos de la resurrección de Cristo: "Tanto ellos como yo esto es lo que predicamos; esto es lo que habéis creído" (1 Cor 15,11). Es importante la identidad y la unicidad del anuncio del Evangelio: tanto ellos como yo predicamos la misma fe, el mismo Evangelio de Jesucristo muerto y resucitado que se entrega en la Santísima Eucaristía.

La importancia que él confiere a la Tradición viva de la Iglesia, que transmite a sus comunidades, demuestra cuán equivocada está la visión de quienes atribuyen a Pablo el invento del cristianismo: antes de proclamar el evangelio de Jesucristo, le encontró en el camino de Damasco y le conoció en la Iglesia, observando su vida en los Doce y en aquéllos que le habían seguido por los caminos de Galilea. En las próximas catequesis tendremos la oportunidad de profundizar en las contribuciones que Pablo ha dado a la Iglesia de los orígenes; pero la misión recibida por parte del Resucitado en orden a la evangelización de los gentiles necesita ser confirmada y garantizada por aquéllos que le dieron a él y a Bernabé la mano derecha, en signo de aprobación de su apostolado y de su evangelización, y de acogida en la única comunión de la Iglesia de Cristo (cfr Gal 2,9). Se comprende entonces que la expresión "Y si conocimos a Cristo según la carne, ya no le conocemos así" (2 Cor 5,16) no significa que su existencia terrena tenga una escasa relevancia para nuestra maduración en la fe, sino que desde el momento de la Resurrección, cambia nuestra forma de relacionarnos con Él. Él es, al mismo tiempo, el hijo de Dios, "nacido del linaje de David según la carne, constituido Hijo de Dios con poder, según el espíritu de santidad, por su resurrección de entre los muertos", como recordará Pablo al principio de la Carta a los Romanos (1, 3-4).

Cuanto más intentamos seguir las huellas de Jesús de Nazaret por los caminos de Galilea, tanto más podemos comprender que él ha tomado a cargo nuestra humanidad, compartiéndola en todo excepto en el pecado. Nuestra fe no nace de un mito, ni de una idea, sino del encuentro con el Resucitado, en la vida de la Iglesia.

[Al final de la audiencia, Benedicto XVI saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:

San Pablo, aunque fue contemporáneo de Jesús, no lo conoció durante su ministerio público. Por eso sintió la necesidad de consultar a los primeros discípulos, elegidos por el Maestro para llevar el Evangelio hasta los confines del mundo. El mismo Pablo habla de su encuentro con Santiago, Juan y, sobre todo con Pedro, para que le informaran sobre la vida terrena del Resucitado (cf. Ga 1,19), que a él lo había "atrapado" en el camino de Damasco. Así, su tarea como Apóstol de los gentiles se confirmaba y garantizaba por los que, antes de él, habían seguido a Jesús por los caminos de Galilea. Del contenido de estas informaciones destacan las palabras en la Última Cena, con la institución de la Eucaristía, que iluminan el misterio de la cruz, que de maldición se convierte en bendición y en sacrificio de salvación "por todos", en el que la Iglesia se edifica y reconoce como "Cuerpo de Cristo". También adquiere un especial sentido la resurrección del Señor, que no sólo "fue" resucitado, sino que sigue viviendo en la Eucaristía y en la Iglesia. Así, pues, nuestra fe no nace de un mito o una idea, sino del encuentro con Cristo resucitado y vivo en la vida de la Iglesia.

Saludo a los peregrinos y visitantes de España y Latinoamérica, en particular a los sacerdotes de San Juan de Puerto Rico, con el Cardenal Luis Aponte y el Arzobispo Metropolitano Roberto González, así como a los alumnos del Colegio Sacerdotal Argentino, en Roma, a los venidos de Paraná, con su Arzobispo, Mons. Mario Mauleón y a los demás grupos de Puerto Rico, México, Panamá, El Salvador, Venezuela, Argentina y otros Países latinoamericanos. Muchas gracias por vuestra visita.

[Traducción del italiano por Inma Álvarez
© Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]

lunes, 22 de septiembre de 2008

Nuestro buen amigo G.G. Jolly (novicio jesuita) nos habla de la pobreza...y la riqueza

Siempre que me he topado con la cuestión ‘ricos y pobres’, tanto en el ámbito secular como en el eclesial, surgen tensiones y disputas. En el primero, la cuestión podría intentar zanjarse con sociología y economía, aunque al final, muy probablemente, no se llegue a ninguna conclusión que valga la pena (sin las ofensivas generalizaciones: ‘Los pobres son pobres porque quieren’ o ‘Los pobres son pobres porque son aplastados por “el sistema”’). En el segundo, sin embargo, es sorprendente siquiera que se discuta el tema. Para la Iglesia y para los cristianos que la conforman, es innegable, tomando en cuenta las palabras que los evangelistas ponen en boca de Jesús, la declaración lapidaria de Jon Sobrino, SJ: ‘Extra pauperes nulla salus’ (‘Fuera de los pobres no hay salvación’). Baste asomarnos nada más al evangelio de San Lucas:

‘¡Ay de ustedes, los ricos!’ (Lc VI, 24)
‘Es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja que el que un rico entre en el Reino de los cielos’. (Lc XVIII, 25)
‘Cualquiera de ustedes que no renuncie a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.’ (Lc XIV, 33)
‘¿De qué le sirve el hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se pierde o se arruina?’ (Lc IX, 25)
‘Guárdense de toda codicia, porque, aunque alguien posea abundantes riquezas, éstas no le garantizan la vida.’ (Lc XII, 15)
‘Vendan sus bienes y den limosna. Háganse bolsas que no se deterioren, un tesoro inagotable en los cielos, donde no llega el ladrón, ni la polilla corroe; porque donde esté su tesoro, allí estará su corazón.’ (Lc XII, 33-34)
‘Ningún criado puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y desdeñará al otro; o bien se dedicará a uno y desdeñará al otro. No pueden servir a Dios y al dinero.’ (Lc XVI, 13)

Comienzo por definir salvación como el ‘ir al Cielo’, es decir, ‘el estado de felicidad suprema y definitiva’ en que se ve ‘a Dios cara a cara’ y que ‘no tendrá fin’ (Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica 207 y 209). Y añado también que el Cielo es también el Reino de Dios ya presente entre nosotros aquí en la tierra mediante ‘la justicia y la paz, según las Bienaventuranzas’ (CCIC 590), tal como lo invocamos en el Padre Nuestro: ‘Hágase, Señor, tu voluntad en la tierra como en el cielo’ (CCIC 591).
¿Cómo, pues, el ser humano (y aún más el creyente, sobre todo si es cristiano) ha de entrar en el Reino de Dios sin los pobres, sin alimentar al hambriento, vestir al desnudo, dar de beber al sediento, acoger al indigente, cuidar del enfermo y visitar al cautivo (Mt XXV, 35-36)? ¿Cómo llegar al cielo sin la opción preferencial por los pobres, sin quienes los no pobres nunca aprenderán a vivir según las Bienaventuranzas (Mt V, 3-11)?
Y como el cristiano verdadero vive la fe en comunidad y no solo, podemos utilizar otra frase lapidaria: ‘Una Iglesia que no sirve, no sirve para nada’ (Jacques Gaillot, ex obispo de Évreux, en el libro homónimo). Sin los pobres, apartada de ellos, ¿cómo ha la Iglesia de realizar su misión, que no es otra que la de ‘anunciar e instaurar entre todos los pueblos el Reino de Dios inaugurado por Jesucristo’, y ‘ser germen e inicio sobre la tierra de este Reino de salvación’ (CCIC 150)?
Por último, para concluir estas reflexiones (simples, pero concretas) y aclarar algunos puntos, cedo la palabra a San Juan Crisóstomo:

‘Aprendamos del pobre Lázaro (Lc XVI, 19-31) a no tener por dichosos a los ricos ni por desgraciados a los pobres. O, más bien, si hay que decir la verdad, no es rico quien está rodeado de muchas cosas, sino el que no necesita de muchas; ni es pobre el que no posee nada, sino el que desea muchas cosas. He aquí lo que hemos de tener por definición de la riqueza y pobreza. Luego, si ves a uno que codicia muchas cosas, aun cuando fuere dueño de las riquezas de todos, tenlo por el más pobre de todos. Si ves, por el contrario, que no necesita de muchas cosas, aun cuando nada posea, tenlo por el hombre más opulento del mundo.’ (Homilía II, 1 y ss.)
Por la disposición del alma, acostumbramos juzgar la pobreza y la riqueza. De uno que estuviere siempre sediento, no diríamos que está sano, por mucha abundancia de que goce, por más que se siente junto a los ríos y las fuentes. ¿De qué le aprovecha, en efecto, la abundancia de las aguas, si su sed sigue inextinta? Así hemos de juzgar a los ricos. No tengamos jamás por sanos a los que tienen hambre y sed de bienes ajenos, no pensemos que goza de abundancia el que no es capaz de calmar su deseo, por más que se vea rodeado de los bienes de todo el mundo. A aquellos, empero, que se contentan con lo suyo y no acechan los bienes ajenos, aun cuando sean los más pobres del mundo, hay que tenerlos por los más opulentos. Efectivamente, el que no necesita de lo ajeno, sino que se contenta con lo que le basta, es el hombre más rico del mundo…
Y, sin embargo, el rico no cometió propiamente una injusticia con Lázaro, pues no le quitó sus bienes. Su pecado fue no darle de lo propio. Ahora bien, si el que no da parte de lo propio tiene por acusador al que no compadeció, ¿qué perdón podrá alcanzar el que arrebata lo ajeno, pues los por él agraviados lo rodearán por todas partes? No habrá allá necesidad de testigos, ni de acusadores, ni de pruebas, ni de indicios. Los hechos mismos, tal como lo hicimos, aparecerán ante nuestros ojos. “He aquí —dice el Señor— el hombre y sus obras”.
Y es así que el no dar parte de lo que se tiene es ya linaje de rapiña. Esto es lo que se les hará tal vez más extraño, pero no se maravillen. Yo les voy a alegar un testimonio de las Escrituras divinas que dicen que es rapiña, avaricia y defraudación no sólo el arrebatar lo ajeno, sino también el no dar parte de lo suyo a los otros. ¿Qué testimonio es ése? Reprendiendo Dios a los judíos por boca del profeta: “La tierra ha producido sus frutos y no han traído los diezmos, sino que la rapiña del pobre está en sus casas”. “Porque no han hecho —dice— las ofrendas acostumbradas, han arrebatado lo del pobre”. Y eso es lo que dice para demostrar a los ricos que tienen lo que pertenece al pobre, aun cuando hayan entrado en la herencia paterna, aun cuando les venga el dinero de donde sea. Y en otra parte dice también: “No defraudes la vida del pobre” (Si IV, 1). El que defrauda, lo ajeno defrauda, pues se llama defraudación tomar y retener lo ajeno. Y por este pasaje se nos enseña también que si dejamos de hacer limosna, seremos castigados al igual que los defraudadores.
Y es así que las cosas o riqueza, de dondequiera las recojamos, pertenecen al Señor, y si las distribuimos entre los necesitados, lograremos gran abundancia. Y si el Señor te ha concedido tener más que otros, no ha sido para que lo gastes en fornicación y embriaguez, en comilonas y vestidos y demás disoluciones, sino para que lo distribuyas entre los necesitados. Un cobrador que recibe los dineros imperiales, si no los distribuye a quienes se le manda, sino que los emplea para sus propios vicios, tiene que dar cuenta y su fin es la muerte. Así el rico es un cobrador de dinero que ha de ser distribuido a los pobres y se le manda que lo reparta a aquellos de entre sus compañeros de servicio que están necesitados. Luego, si emplea para sí mismo más de lo que pide la necesidad, tendrá que dar en la otra vida la más rigurosa cuenta, pues lo suyo no es suyo, sino de los que, como él, son siervos del solo Señor.’
No alegues, pues, excusas superfluas e insensatas. Dios no pide abundancia en el dar, sino riqueza en la intención; y esta riqueza no se muestra por la medida de los dones, sino por la buena voluntad de los donantes. ¿Eres pobre, el más pobre de los hombres? Pero no lo serás más que aquella viuda que sobrepasó con mucho a los ricos (Lc XXI, 1-4). ¿Es que te falta el necesario sustento? Pero no te faltará tanto como a la viuda de Sidón, que había llegado hasta el fondo mismo del hambre, que no esperaba ya más que la muerte, estaba rodeada del coro de sus hijos y, no obstante, no perdonó lo que tenía, sino que con la extrema pobreza compró inefable riqueza. Su mano produjo una era y la hidria o cántaro se convirtió en un lagar. De poco hizo brotar una fuente abundante.
Mas, ¿qué fin tiene decir esto tontamente a hombres que por nada del mundo despreciarían las riquezas y se apegan a ellas como si hubieran de ser eternas? Hombres que, al dar una miseria de lo mucho que tienen, ya se imaginan haberlo hecho todo. Eso no es limosna. Limosna es la de aquella viuda del evangelio, que se desprendió de todo lo que tenía para sustento de su vida (Mc XII, 41-44). Mas, si no eres capaz de dar tanto como la viuda, da por lo menos todo lo superfluo. Pero no hay nadie que dé ni lo superfluo. Esas manadas de esclavos, esos vestidos de seda, todas esas son cosas superfluas. Nada es necesario ni forzoso, cuando podemos vivir sin ello. Todo lo demás es superfluo y son simplemente cosas de fuera.Veamos, pues, si les placen las cosas sin las que podemos vivir. Aunque sólo tengamos dos criados, podemos vivir. Cuando hay quienes viven sin ninguno, ¿qué podemos alegar para no contentarnos con dos? Podemos tener una casa de ladrillos y tres habitaciones, y ello nos basta. ¿No hay, dime, quienes no disponen más que una habitación para mujer e hijos?
Como epílogo, una última sentencia lapidaria, mucho más moderna y autorizada como ninguna otra: ‘Nadie puede reservarse para uso exclusivo suyo lo que de la propia necesidad le sobra, en tanto que a los demás falta lo necesario’ (Pablo VI, Populorum Progressio 23).
G. G. Jolly, nSJ
Y me ha gustado este comentario de Marìa Laura:
¡Al fin comprendi el sentido de la riqueza y la pobreza segun el Evangelio!... porque siempre lo vemos por el lado material y como que el que tiene riquezas, logradas por su trabajo, quedara fuera del mensaje de Jesus, como si fuera pecado ser rico, (en todo caso yo no lo soy) y realmente hay otra clase de riqueza y otro sentido de pobreza.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Benedicto XVI: Angelus dominical (14-09): Ser obrero en la viña del Señor es ya una recompensa

El subrayado es nuestro.
Benedicto XVI: Ser obrero en la viña del Señor es ya una recompensa
Comenta el pasaje evangélico del domingo

CIUDAD DEL VATICANO, domingo 21 de septiembre de 2008 (
ZENIT.org).- Publicamos las palabras que dirigió Benedicto XVI este domingo al rezar la oración mariana del Ángelus junto a varios miles de peregrinos congregados en el patio del palacio apostólico de Castel Gandolfo.

* * *

Queridos hermanos y hermanas:

Quizá recordáis que, en el día de mi elección, cuando dirigí a la muchedumbre en la Plaza de San Pedro, me presenté espontáneamente como un obrero de la viña del Señor. Pues bien, en el Evangelio de hoy (Cf. Mateo 20,1-16a), Jesús narra precisamente la parábola del dueño de la viña que, en diferentes horas del día llama a obreros a trabajar en su viña. Y al terminar el día da todos el mismo salario, un denario, suscitando la protesta de los obreros de la primera hora. Está claro que el denario representa la vida eterna, don que Dios reserva para todos. Es más, precisamente aquellos que son considerados los "últimos", si lo aceptan, se convierten en los "primeros", mientras que los "primeros" pueden correr el riesgo de ser los "últimos".

Un primer mensaje de esta parábola está en el mismo hecho de que el dueño no tolera, por así decir, el desempleo: quiere que todos trabajen en su viña. Y, en realidad, el ser llamados es ya la primera recompensa: poder trabajar en la viña del Señor, ponerse a su servicio, colaborar en su obra, constituye en sí un premio inestimable, que recompensa de todo cansancio. Pero lo comprende sólo quien ama al Señor y a su Reino; quien, por el contrario, sólo trabaja por el salario nunca se dará cuenta del valor de este tesoro inestimable.

Quien narra la parábola es san Mateo, apóstol y evangelista, de quien se celebra precisamente hoy la fiesta litúrgica. Me gusta subrayar que Mateo, vivió en primera persona esta experiencia (Cf. Mateo 9,9). Antes de que Jesús le llamara desempeñaba la profesión de publicano y por este motivo era considerado un pecador público, excluido de la "viña del Señor".

Pero todo cambia cuando Jesús, al pasar junto a su despacho de impuestos, le dice: "Sígueme". Mateo se levantó y le siguió. De publicano se convirtió inmediatamente en discípulo de Cristo. De "último" se convirtió en "primero", gracias a la lógica de Dios que --¡por suerte para él!-- es diferente a la del mundo. "No son mis pensamientos vuestros pensamientos, ni vuestros caminos son mis caminos" (Isaías 55,8).

San Pablo, de quien estamos celebrando un año jubilar, también experimentó la alegría de sentirse llamado por el Señor a trabajar en su viña. ¡Y cuánto trabajo hizo! Pero como él mismo confiesa, fue la gracia de Dios la que actuó en él, esa gracia que de perseguidor de la Iglesia le transformó en apóstol de las gentes. Hasta el punto de que dijo: "Para mí la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia". Pero inmediatamente después añade: "Pero si el vivir en la carne significa para mí trabajo fecundo, no sé qué escoger" (Filipenses 1,21-22). Pablo comprendió bien que trabajar por el Señor es ya una recompensa en esta tierra.

La Virgen María, a la que tuve la alegría de venerar hace una semana en Lourdes, es sarmiento perfecto de la viña del Señor. De ella brotó el fruto bendito del amor divino: Jesús, nuestro Salvador. Que ella nos ayude a responder siempre y con alegría a la llamada del Señor y a encontrar nuestra felicidad para poder cansarnos por el Reino de los cielos.

[Tras rezar el Ángelus, el Papa añadió en italiano:]

En las semanas pasadas, los países caribeños, en particular Haití, Cuba, la República Dominicana y el sur de los Estados Unidos, en especial Texas, fueron duramente golpeados por violentos ciclones. Quisiera asegurar de nuevo a todas esas queridas poblaciones mi especial recuerdo en la oración. Espero que lleguen cuanto antes las ayudas a las zonas más afectadas. Que el Señor haga prevalecer, al menos en estas circunstancias, la solidaridad y la fraternidad por encima de cualquier otro motivo.

El próximo jueves, 25 de septiembre, se celebrará en Nueva York, en el marco de la 63 sesión de la Asamblea General de la ONU un encuentro de alto nivel para verificar el cumplimiento de los objetivos establecidos en la Declaración del Milenio, el 8 de septiembre de 2000. Con motivo de esta importante reunión, que congregará a líderes de todos los países del mundo, quisiera renovar la invitación para que se tomen y se apliquen con valentía las medidas necesarias para desarraigar la pobreza extrema, el hambre, la ignorancia y el flagelo de las pandemias, que golpean sobre todo a los más vulnerables. Un compromiso así, si bien exige en estos momentos de dificultad económica particulares sacrificios, no dejará de producir importantes beneficios ya sea para el desarrollo de las naciones que tienen necesidad de ayuda del exterior ya sea para la paz y el bienestar de todo el planeta.

[Luego el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española que se han unido en esta plegaria mariana, e invito a todos a responder generosamente a la llamada que Jesús nos hace de ir a su viña, para trabajar sin buscar otra cosa que su gracia y su amor, como nos enseña el Evangelio de hoy. Muchas gracias y feliz domingo.

[Por último, hablando en italiano, concluyó]

Al celebrar hoy la Jornada dedicada por la Organización Mundial de la Salud al Alzheimer, deseo expresar mi cercanía espiritual a las personas afectadas por esta enfermedad y a sus familiares. A todos deseo un feliz domingo.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit
© Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]

Benedicto XVI (2006), "Jesús de Nazaret" (IV): "2. Las tentaciones de Jesús”

Benedicto XVI: “Jesús de Nazaret” (“2. Las tentaciones de Jesús”; pp. 48-71)

Problema: ¿Por qué Jesús es tentado? ¿Qué nos dice Jesús con sus tentaciones?

Tesis: “Jesús debe recorrer el camino humano para salvar a cada mujer y hombre”

1) Desde el bautismo Jesús es “ungido” para llevar a cabo su misión: rey y sacerdote de la historia.

2) Empezar la misión es precedida por el recogimiento: la lucha interior por la misión, contra sus desviaciones, “que representan la apariencia de su verdadero cumplimiento.” (p. 50).

3) Jesús “debe recoger toda la historia desde sus comienzos, recorrerla y sufrirla hasta el fondo, para poder transformarla” (p. 50).

4) “Como el había pasado por la prueba del dolor, puede auxiliar a los que ahora pasan por ella” (p.51).

5) “Donde el pecado es vencido, donde se restablece la armonía del hombre con Dios, se produce la reconciliación de la creación; la creación desgarrada vuelve a ser un lugar de paz” (p.51).

6) “Los oasis de ka creación que surgen, por ejemplo, en torno a los monasterios benedictinos de Occidente, ¿no son acaso una anticipación de esta reconciliación de la creación que viene de los hijos de Dios? (p. 52).

7) Sentido de la primera tentación: pan y hambre (soberbia de un mundo sin Dios). La pregunta es: “¿qué es lo que cuenta verdaderamente en la vida humana?”. Nosotros dejamos de a Dios de lado por cosas que creemos lo más importante: como resolver los problemas terrenales (pp. 52-53). Por ello reprochamos a Dios el dolor del mundo, por ello prometemos resolver sólo el hambre (marxismo) sin resolver el hambre espiritual.

8) Respuesta ante la primera tentación: en contrapartida está el milagro de la multiplicación de los panes; pero el cual se da sólo si esta precede a la búsqueda de Dios, de su palabra, de una recta orientación de toda la vida. Pedir el pan a Dios, y compartirlo. Jesús no es indiferente al hambre pero lo sitúa en el contexto adecuado y le da prioridad a Dios (p. 57).

9) La segunda tentación, o todas, se refieren a la existencia de Dios: se intenta probar a Dios para reconocer su existencia; es así como somos arrogantes y queremos imponerle nuestras condiciones experimentales. Esto significa que nosotros negamos a Dios de entrada, puesto que nos ponemos por encima de él. “Porque dejamos de lado toda dimensión del amor, de la escucha interior, y sólo reconocemos como real lo que se puede experimentar, lo que podemos tener en nuestras manos” (p. 62).

10) Sentido de la tercera tentación, es la que intenta “asegurar la fe a través del poder, y la fe ha corrido siempre el riesgo de ser sofocada precisamente por el abrazo del poder” (p. 65).

11) La tercera tentación es la fundamental: se refiere a lo que debe hacer el salvador del mundo. Es el concepto de Mesías, que no es un constructor de un mundo perfecto en la tierra (poder mundano), sino la cruz y “la nueva comunidad completamente diversa que nace de la cruz” (p.67). “El imperio cristiano o el papado mundano ya no son hoy una tentación, pero interpretar el cristianismo como una receta para el progreso y reconocer el bienestar común como la auténtica finalidad de todas las religiones, también de la cristiana, es la nueva forma de la misma tentación” (p. 68).

12) NO PODEMOS DIVINIZAR EL PODER Y EL BIENESTAR. No son palabras fáciles, y por eso el Papa señala que “la causa de Dios parece estar siempre como en agonía”, nos parece poco el mensaje, la promesa de Dios, es muy silencioso para nuestros deseos; “pero constituye el poder verdadero, duradero (…) es lo que permanece y salva” (.p. 70).

sábado, 20 de septiembre de 2008

Benedicto XVI: Discurso a los participantes en el Congreso Internacional de Abades Benedictinos (20-09)

El Papa anima a los bnedictinos a compartir con todos sus riquezas espirituales

Discurso a los participantes en el Congreso Internacional de Abades Benedictinos


CASTEL GANDOLFO, lunes 22 de septiembre de 2008 (ZENIT.org).- Publicamos a continuación el discurso de Benedicto XVI pronunció el pasado sábado en la Sala de los Suizos del Palacio Apostólico de Castel Gandolfo, al recibir en audiencia a los participantes en el Congreso Internacional de Abades Benedictinos.

* * *

Queridos Padres Abades,

Queridas Hermanas Abadesas,

con gran alegría os acojo y saludo con ocasión del Congreso Internacional que cada cuatro años reúne en Roma a todos los Abades de vuestra Confederación y a los Superiores de los Priorados independientes, para reflexionar y discutir sobre las modalidades a través de las cuales encarnar el carisma benedictino en el presente contexto social y cultural, y responder a los nuevos desafíos que éste pone al testimonio del Evangelio. Saludo sobre todo al Abad Primado Dom Notker Wolf y le agradezco todo lo que ha expresado en nombre de todos. Saludo también al grupo de Abadesas, que han acudido en representación de la Communio Internationalis Benedictinarum, como también a los Representantes ortodoxos.

En un mundo desacralizado y en una época marcada por una preocupante cultura del vacío y del "sinsentido", vosotros estáis llamados a anunciar sin compromiso el primado de Dios y de hacer propuestas de nuevos caminos de evangelización. La tarea de santificación, personal y comunitaria, que buscáis en la oración litúrgica que cultiváis os permiten dar un testimonio de particular eficacia. En vuestros monasterios, sois los primeros en renovar y profundizar día a día el encuentro con la persona de Cristo, que tenéis siempre con vosotros como huésped, amigo y compañero. Por esto vuestros conventos son lugares adonde hombres y mujeres, también en nuestra época, corren a buscar a Dios y a aprender a reconocer los signos de la presencia de Cristo, de su caridad, de su misericordia. Con humilde confianza, no os canséis de compartir, con cuantos se dirigen a vuestras solicitudes espirituales, la riqueza del mensaje evangélico, que se resume en el anuncio del amor del Padre misericordioso, dispuesto a abrazar en Cristo a toda persona. Continuaréis así ofreciendo vuestra preciosa contribución a la vitalidad y santificación del Pueblo de Dios, según el carisma particular de san Benito de Nursia.

Queridos Abades y Abadesas, vosotros sois los custodios del patrimonio de una espiritualidad radicalmente anclada en el Evangelio. Per ducatum evangelii pergamus itinera eius, dice san Benito en el Prólogo de la Regla. Por esto os compromete en comunicar y dar a los demás los frutos de vuestra experiencia interior. Conozco y aprecio mucho la generosa y competente obra cultural y formativa que tantos de vuestros monasterios llevan a cabo, especialmente en favor de las nuevas generaciones, creando un clima de acogida fraterna que favorece una singular experiencia de Iglesia. En efecto, es de importancia primaria preparar a los jóvenes a afrontar su porvenir y a medirse con las múltiples exigencias de la sociedad, teniendo una referencia constante en el mensaje evangélico, que siempre es actual, inagotable y vivificante. Dedicaos por tanto a los jóvenes con renovado ardor apostólico, pues son el futuro de la Iglesia y de la humanidad. Para construir una Europa "nueva" es necesario empezar con las nuevas generaciones, ofreciéndoles la posibilidad de acercarse íntimamente a las riquezas espirituales de la liturgia, de la meditación y de la lectio divina.

Esta acción pastoral formativa, en realidad, es cada vez más necesaria para la entera familia humana. En muchas partes del mundo, especialmente en Asia y en África, hay gran necesidad de espacios vitales de encuentro con el Señor, en los que a través de la oración y la contemplación se recuperen la serenidad y la paz con uno mismo y con los demás. Por tanto, no dejéis de salir al encuentro con corazón abierto a las esperanzas de cuantos, incluso fuera de Europa, expresan el deseo verdadero de vuestra presencia y de vuestro apostolado para poder sacar las riquezas de la espiritualidad benedictina. Dejaos guiar por el íntimo deseo de servir con caridad a todo hombre, sin distinción de raza y de religión. Con profética libertad y sabio discernimiento, sed presencias significativas allí donde la Providencia os llame a estableceros, distinguiéndoos siempre por el equilibrio armónico de oración y trabajo que caracteriza vuestro estilo de vida.

¿Y qué decir de la célebre hospitalidad benedictina? Esta es una peculiar vocación vuestra, una experiencia plenamente espiritual, humana y cultural. También aquí debe haber un equilibrio: el corazón de la comunidad debe estar abierto, pero los tiempos y modos de la acogida deben estar bien proporcionados. Así podréis ofrecer a los hombres y las mujeres de nuestro tiempo la posibilidad de profundizar en el sentido de la existencia en el horizonte infinito de la esperanza cristiana, cultivando el silencio interior en la comunión de la Palabra de salvación. Una comunidad capaz de una auténtica vida fraterna, ferviente en la oración litúrgica, en el estudio, en el trabajo, en la disponibilidad cordial al prójimo sediento de Dios, constituye el mejor impulso para hacer brotar en los corazones, especialmente de los jóvenes, la vocación monástica y, en general, un camino de fe fecundo.

Quisiera dirigir una palabra especial a las representantes de las monjas y hermanas benedictinas. Queridas hermanas, también vosotras como otras familias religiosas sufrís, sobre todo en algunos países, la escasez de nuevas vocaciones. No os dejéis desanimar, sino afrontad estas situaciones dolorosas de crisis con serenidad y con la conciencia de que a cada uno no se nos pide tanto el éxito como el empeño y la fidelidad. Lo que se debe evitar absolutamente es el debilitarse de la adhesión espiritual al Señor y a la propia vocación y misión. Perseverando fielmente en ella se confiesa, en cambio, con gran eficacia también de cara al mundo, la propia confianza firme en el Señor de la historia, en cuyas manos están los tiempos y los destinos de las personas, de las instituciones, de los pueblos, y a él confiamos lo tocante a las realizaciones históricas de sus dones. Haced vuestra la actitud espiritual de la Virgen María, contenta de ser ancilla Domini, totalmente disponible a la voluntad del Padre celeste.

Queridos monjes, monjas y hermanas, ¡gracias por esta agradable visita! Os acompaño con mi oración, para que en vuestros encuentros de estos días de congreso podáis discernir las modalidades más oportunas para dar testimonio visible y claramente en vuestro estilo de vida, en el trabajo y en la oración, del empeño en una imitación radical del Señor. María Santísima sostenga todos vuestros proyectos de bien, os ayude siempre a tener ante los ojos a Dios, antes que otras cosas, y os acompañe maternalmente en vuestro camino. Mientras invoco los dones celestes en apoyo de todo propósito generoso vuestro, imparto de corazón a vosotros y a la entera Familia Benedictina una especial bendición apostólica.

[© Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]

Los musulmanes viven en este momento el Ramadán, pero ¿de qué trata?


Me he conseguido con esta sencilla explicación de una chilena que vive en Egipto, un blog excelente por cierto (ver aquí).

Imagen mezquita en Caracas, del grupode Facebook: "Caracas en retrospectiva"

Definitivamente Ramadán comienza el 1º de septiembre, esto trae varios cambios para todo el país, no solo para los musulmanes que comienzan el ayuno.

Hoy se cambiara la hora atrasando una, este cambio debería llegar con la entrada al otoño, pero se realiza ahora para ayudar a que el ayuno se rompa una hora antes.

Otro de los cambios son los precios de los alimentos, todo en esta mes aumenta de valor en mas de un 20% ya que el Iftar o rompimiento del ayuno viene acompañado de una celebración que normalmente es grupal (familiar o con amistades) y por supuesto los comerciantes aprovechan la ocasión de ganar mas dinero.Les dejo la definición y completa pauta de lo que es Ramadán

Definición

El ayuno es la abstinencia total de todo aquello que rompe el ayuno (Bien sea comida o bebida o relaciones sexuales) desde el alba hasta la puesta del sol.El ayuno del mes de Ramadán es obligatorio a todo musulmán adulto y con juicio, bien sea hombre o mujer.

¿CUANDO EMPIEZA?

El mes de Ramadán es el noveno mes lunar y empieza el ayuno con la aparición de la luna a finales de Sha'ban (octavo mes en el calendario lunar islámico).

Dice el Profeta (PB): "Ayunad a su visión (ver la luna) y romped a su visión y si se os es oculta (la luna por causa atmosférica) concluid el mes de Ramadán contando treinta días. Igualmente al comienzo del mes de Ramadáá se contarán treinta días de Sha'bán sino es visible el nacimiento de la luna.

LOS PILARES DEL AYUNO

Los pilares del ayuno en el Islam, bien sea en el mes de Ramadán, o en otros meses, son los siguientes:

1) La abstinencia de todo aquello que rompa el ayuno [Bien sea bebida, comida o relaciones carnales) desde el alba hasta la puesta del sol.

2) Tener presente la intención. Se debe tenerla presente en la mente y en el corazón, sin necesidad de decir nada con la lengua [de pronunciar algo concreto (es decir la intención)], tiene que ser antes del fayr (inicio del tiempo de la primera oración del día), y puede ser dicha diariamente, o por todo el mes desde su inicio.

¿QUIEN DEBE AYUNAR?

El ayuno es deber del musulmán adulto, sano de juicio, saludable, residente (no de viaje) bien sea hombre o mujer.

En cuanto a la mujer, debe estar fuera de la menstruación, y del puerperio.

Por lo tanto, no debe ayunar el enfermo mental, ni el menor, ni el viajante, ni a la mujer durante la menstruación o puerperio, así como a la embarazada, o la lactante que teme por su pequeño, ni los ancianos débiles.

CASOS ESPECIALES

1- El ayuno del menor de edad

El menor de edad no esta obligado a ayunar, pero se le debe ordenar por parte de sus padres, para que se acostumbre a ello, y practicarlo sin mucha dificultad al ser mayor. Lógicamente, tiene que ser sano y poder hacerlo sin repercusiones adversas.

2- A quién se le permite desayunar en Ramadán y pagar la compensación:

a) El anciano débil cuya salud puede empeorar.

b) El enfermo crónico y que no tiene la posibilidad de recuperar los días desayunados.

c) Los que ejercen trabajos muy duros y que no tienen la posibilidad de encontrar otro trabajo más liviano, como puede ser el herrero, por ejemplo.

d) Todos los casos mencionados anteriormente están obligados a dar de comer en compensación a un pobre por cada día que no hayan ayunado, y no tienen por qué recuperarlo.

3- A quiénes se les permite desayunar en Ramadán y tienen que recuperar los días desayunados:

a) Los enfermos cuyo estado de salud puede empeorar con el ayuno y se espera su recuperación de la enfermedad y su curación.

b) En casos de tener hambre o sed severos que pueden repercutir muy gravemente en el estado de la salud.

c) Al que está de viaje se le permite desayunar cuando viaja la misma distancia por la que se le permite acortar las oraciones y rezarlas juntas.

4-Los casos en que se les prohíbe ayunar y deben recuperar los días desayunados.

a) Las mujeres que están con la menstruación o durante el puerperio, ya que esta tajantemente prohibido su ayuno, así como su oración, teniendo que recuperar el ayuno, pero no la oración (La derviche, si la recupera).

DEBERES QUE SE PRESERVAN DURANTE EL AYUNO

1) As-suhur:

El suhur consiste en tomar algún alimento por la madrugada, siempre antes del Fayr, por muy poco que sea la cantidad de comida o bebida, aunque fuera un poco de agua, tiempo que se extiende desde la medianoche hasta la entrada del momento de la oración, antes de las primeras luces del alba, con la intención del ayuno presente en la mente, pues el suhur es bendición y prosperidad como dice el Profeta (PB).

2) Romper el ayuno inmediatamente después de la puesta del sol y al comienzo del tiempo de la oración de magrib:Pues dice el Profeta (PB): "Los hombres permanecen en el bien mientras no retrasen la ruptura del ayuno después de la puesta del sol".

3) El orar y suplicar en el momento de romper el ayuno:

Por ejemplo, decía el Profeta (PB): "Se fue la sed, se hidrataron las venas, y se logró la recompensa con el permiso de Dios".

4) El abstenerse de todo lo que contradice el ayuno en lo moral:

Ya que el ayuno es una gran escuela de disciplina y doctrina, tanto espirituales como morales, pues no se limita a la abstinencia de comer o beber solamente, sino de todo lo que sea mala palabra, mal acto o mal pensamiento. El ayunante debería ser indulgente en caso de ser insultado o agredido por alguien, debiendo evitar todas las obscenidades.

5) El uso del siuák durante el ayuno:

Es un trozo de rama de un árbol especial que se encuentra en la península arábiga y que es de muchos beneficios, tanto para los dientes como para las encías y la boca, y se usa como un cepillo de dientes.

6) Ser generoso:

El musulmán siempre tiene que ser generoso, pero lo es más en el mes de Ramadán.

7) Incrementar la lectura del Sagrado Corán:

Durante el mes de Ramadán, en que fue revelado el Sagrado Corán, se debe recitar éste con mayor frecuencia que en los otros meses. Además dijo el Profeta (PB): "El ayuno y el Sagrado Corán intercederán a favor del siervo el Día de la Resurrección."

8) Incrementar las prácticas:

Sobre todo en los últimos diez días del mes de Ramadán, tal como lo hacía el Profeta (PB).

COSAS Y HECHOS QUE ESTÁN PERMITIDOS DURANTE EL PERIODO DE ABSTINENCIA.

1) Bañarse, ducharse, nadar y sumergirse en el agua con la condición de que no trague nada por la boca o por la nariz.

2) Poner el Kuhl o colirio en los ojos, sea en gotas, cremas, etc. El Kuhl es una clase de mascara natural (polvo natural negro) que se utiliza para los bordes de los párpados, bien como medio de tratamiento de los ojos de algunas enfermedades, o bien como medio de belleza.

3) El beso: el besar uno a otra, así como el hombre a su esposa y viceversa, pero sin acceder al orgasmo o salida del liquido seminal.

4) Las inyecciones, sean intramusculares, subcutáneas o intra cutáneas, a condición de que no sean nutritivas.

5) La sangría (venopunción) que se utiliza en algunas enfermedades como medio de tratamiento.

6) Enjuagarse la boca con agua o aspirar el agua por la nariz durante las abluciones y volver a echarlo hacia fuera, con la finalidad de limpiar la boca y las fosas nasales.

7) Esta permitido tragar las cosas inevitables como son la saliva, o el polvo (en algunos trabajos).

8) El uso de supositorios, ya sean anales o vaginales.

9) El uso de colonias, perfumes y maquillajes.

10) Comer, beber y tener relaciones sexuales desde que se rompa el ayuno ( puesta de sol) hasta la abstinencia (salida del alba).

11) Esta permitido retrasar el Gusl (la ablución mayor) hasta después de la salida del sol a las mujeres que tuvieron menstruación o puerperio y quedaron libres la noche anterior.

COSAS Y HECHOS QUE INVALIDAN EL AYUNO Y HAY QUE RECUPERARLO

1) Comer o beber intencionadamente. En cambio el comer o beber olvidando el ayuno no invalida éste, pero una vez que se de cuenta de ello, tiene que abstenerse y completar el día ayunando.

2) El vomitar intencionadamente. En caso de ser involuntario no debe recuperarlo.

3) La menstruación o el puerperio, aunque empiecen en las ultimas horas del día (antes de ponerse el sol) se debe recuperar.

4) La masturbación intencionadamente. bien sea por la mano o por cualquier otro medio, abrazando a su mujer, besándola, acariciándola.

5) El tener la intención de desayunar, aunque no haya tomado nada de comida o bebida que rompe el ayuno.

6) El comer, beber, o tener relaciones sexuales, creyendo que se había puesto el sol, o hubiera salido el alba, pero posteriormente se da cuenta de lo contrario. En caso de tener relaciones sexuales durante la abstinencia, queda anulado el ayuno de dicho día y hay que hacer lo que se conoce en el Islam como "Kaffárah".

Kaffárah: Es ayunar dos meses seguidos, si le fuera posible, o dar de comer a 60 pobres, en caso de no poder ayunar, o librar a un esclavo, si no puede ayunar o dar de comer a 60 pobres. En caso de tener el hombre relaciones sexuales con su esposa voluntariamente por ambos, los dos tienen que hacer Kaffárah.En cambio en caso de ser forzada la mujer, por su esposo, no tiene porque hacer kaffárah. Si comete el mismo acto otro día, tendrá que hacer otra kafrárah y en caso de hacerlo dos veces en el mismo día hará solo una kaffárah, ya que se considera cada día independientemente de los otros.

La recuperación de los días desayunados en Ramadán
La recuperación de los días desayunados o anulados durante el mes de Ramadán no tiene por qué ser inmediatamente después de dicho mes, sino que dispone de un largo período de tiempo que se extiende desde que finaliza el actual mes de Ramadán, hasta que empiece el siguiente.

Lo mismo sucede con la kaffárah. Hay que recuperar un día por cada día que haya desayunado durante el mes de Ramadán, pero no tienen porque ser todos los días seguidos (en caso de ser más de un día). Se podrán hacer seguidos o salteados. En caso de llegar el mes de Ramadán del año siguiente, y no hubiera recuperado los días adeudados, ayunará ese mes y recuperará lo que adeudare más tarde.

En caso de fallecer y deber días del mes de Ramadán, éstos podrán ser recuperados bien por su "ualy" (familiar encargado), o bien por uno de los que lo heredan.El ayuno se diferencia de la oración en este sentido, ya que la oración no podrá ser recuperada por otros.

LAILAT-UL QADR

La llegada del mes de Ramadán trae consigo uno de los acontecimientos más importantes y especiales, tanto real como simbólicamente, para un musulmán: Lailat-ul Qadr, la noche del decreto. Esta es la noche en la cual Muhammad (PB) recibió la primera revelación del Sagrado Corán, y así comenzó su misión como Profeta y Mensajero de Allah. Por si solo este hecho es causa de gran regocijo.

Otros ayunos

El ayuno se puede clasificar en dos tipos:

1- El ayuno obligatorio (Fard)

2- El ayuno voluntario (Nafl)

1 - El ayuno obligatorio (Fard) se divide a su vez en:
a) El ayuno del mes de "Ramadán"

b) El ayuno del "Kaffárah"

c) El ayuno del “Nadr” o de las promesas que hace uno a si mismo ante Dios.

¿Que tal?, esto es el ayuno de Ramadan, yo solo puedo decir Uf!!!!!!!!

Muchas gracias a los que llegaron hasta aqui!!!!!

Entrevista imaginaria a la Madre Teresa de Calcuta (I)

Le dejamos este reglalo de Fluvium por Arturo Guerra

Periodista imaginario.
De monjita en monjita 2
Todo comenzó habiendo recibido permiso para entrevistar brevemente a Teresa de Calcuta.

... Al prepararme no olvidé la vieja recomendación de uno de mis profesores de la carrera: nos insistía en que las preguntas de una entrevista nunca debían estar formuladas de manera que la respuesta fuera un simple monosílabo como sí o como no. Estacioné el coche y entré en aquella casa. Afuera había una larga cola de mendigos esperando no sé qué. La verdad nunca había visto tantos vagabundos juntos. Entré por la puerta principal y no tardé mucho en encontrar a Teresa de Calcuta; su cara me sonaba... no sé... de alguna foto quizá... Me la encontré en cuclillas con una cosa en la mano, un raro instrumento típico de viejitas usado para repetir muchas veces una oración. “Lo que es no tener nada que hacer” –me dije para mis adentros.
Aprovechando que estaba sola me acerqué, le comenté que yo era periodista, que pretendía hacerle una breve entrevista y que, si a ella no le importaba, la grabaría. Aceptó. Sólo me pidió que le permitiera tres minutos para acabar su oración. Cuando terminó, lancé la cuestión:
– Señora Teresa, a lo largo de la historia la Iglesia Católica ha ido acumulando grandes cotas de poder. ¿Qué busca la Iglesia Católica? En una época tan pluralista, tolerante y democrática como la nuestra, ¿sigue teniendo sentido una organización como la Iglesia?
La monjita me miró, sin desdibujarse ni un momento de su rostro una extraña sonrisa. Y me respondió:
– Ven y ve... Si pudieras ver al padre Kolbe... Yo creo que él es una respuesta.
"Me picó la curiosidad"
Enseguida una de sus monjas se acercó para explicarle algo en un idioma extraño que supuse era el bengalí o alguno de esos dialectos de la India, ya que sus facciones la delataban. Luego Teresa me miró y se disculpó:
– Me vas a perdonar, pero uno de nuestros moribundos está a punto de irse al cielo.
¡Vaya forma de decir que el moribundo se moría! Y la monja se me fue... Después de todo, el único permiso que yo había solicitado era el de una entrevista breve; y ella había cumplido..., aunque a su manera...
En ese momento no entendí nada. Era la primera vez que escuchaba la palabra Colbe. Luego, investigando un poco, me daría cuenta de que Colbe se escribía con K.
La verdad sea dicha, esta monjita picó mi curiosidad periodística. Ése sí que es uno de mis grandes defectos: soy demasiado curioso. Para mis profesores en la universidad era el indicio más seguro de la existencia de una clara vocación periodística.
Así que me propuse llegar hasta el fondo de la lacónica respuesta monjil... (Continuará).

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Poesía espiritual cristiana (poema de un buen blogamigo y bloghermano: Alí Reyes)

1986

¿Por qué de Dios persisto en alejarme
por qué de él retiro mi ligera vida
por qué, si sólo el bien quiere lograrme
y vigilante me cuida desde arriba?

¿Tan torpe soy que no me doy cuenta?
de la vana realidad que me circunda
Realidad que de maldad nunca está exenta
y que me atrae voraz, fosa profunda

Que cuando afanado al mundo miro
no atino que mi olvido es un lamento
Pues es tu presencia ¡Oh Dios! mi fiel respiro
y tu palabra viva mi vital sustento

Porque además sé, que al dejarte a tí
Haga lo que haga, muero mientras vivo
Y también sé que al acercarme a tí
Aunque haya muerto sigo estando vivo

Alí Reyes Hernández

Benedicto XVI: Audiencia General (11 de septiembre): Balance de su viaje a Francia


Imagen de ACIPRENSA. El subrayado es nuestro.
Benedicto XVI hace un balance de su viaje a Francia
Intervención en la audiencia general de este miércoles

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 17 de septiembre de 2008 (ZENIT.org).- Ofrecemos la intervención que pronunció este miércoles Benedicto XVI durante la audiencia general que concedió a los peregrinos congregados en el Aula Pablo VI para la audiencia general en la que hizo un balance de su décimo viaje apostólico internacional que tuvo como destino París y Lourdes del 12 al 15 de septiembre.

* * *

Queridos hermanos y hermanas,

El encuentro de hoy me ofrece la oportunidad de volver a recorrer los momentos de la visita pastoral que he llevado a cabo en los días pasados a Francia; visita culminada con la peregrinación a Lourdes, con ocasión del 150 aniversario de las apariciones de la Virgen a santa Bernadette. Mientras doy fervientes gracias al Señor que me ha concedido una tan providencial posibilidad, expreso nuevamente un vivo reconocimiento al arzobispo de París, al obispo de Tarbes y Lourdes, a los respectivos colaboradores y a todos aquellos que de diversas formas han cooperado al éxito de mi peregrinación. Doy las gracias cordialmente también al presidente de la República y a las demás autoridades que me han acogido con tanta cortesía.

La visita empezó en París, donde he encontrado idealmente a todo el pueblo francés, honrando así a una amada nación en la que la Iglesia, ya desde el II siglo, ha desarrollado un fundamental papel civilizador. Es interesante que, precisamente en este contexto, haya madurado la exigencia de una sana distinción entre la esfera política y la religiosa, según el célebre dicho de Jesús: "Dad al César lo que es el César y a Dios lo que es de Dios" (Mc 12,17). Si en las monedas romanas estaba impresa la efigie del César y por esto se le debían dar, en el corazón del hombre está la impronta del Creador, único Señor de nuestra vida. La auténtica laicidad no es por tanto prescindir de la dimensión espiritual, sino reconocer que precisamente ésta, radicalmente, es garante de nuestra libertad y de la autonomía de las realidades terrenas, gracias a los dictados de la Sabiduría creadora que la conciencia humana sabe acoger y realizar.

En esta perspectiva se enmarca la amplia reflexión sobre el tema: "Los orígenes de la teología occidental y las raíces de la cultura europea", que desarrollé en el encuentro con el mundo de la cultura, en un lugar elegido por su valor simbólico. Se trata del Collège des Bernardins (Colegio de los Bernardinos, nde.), que el fallecido cardenal Jean-Marie Lustiger quiso revalorar como centro de diálogo cultural, un edificio del siglo XII construido por los cistercienses, donde han estudiado los jóvenes. Por tanto, allí está la presencia de esta teología monástica que ha originado nuestra cultura occidental. El punto de partida de mi discurso fue una reflexión sobre el monaquismo, cuya finalidad era buscar a Dios, quaerere Deum. En una época de crisis profunda de la civilización antigua, los monjes, orientados por la luz de la fe, eligieron la vía maestra: la vía de la escucha de la Palabra de Dios. Fueron, por tanto, los grandes cultivadores de la Sagrada Escritura, y los monasterios se convirtieron en escuela de sabiduría y escuelas dominici servitii, "del servicio del Señor", como los llamaba san Benito. La búsqueda de Dios llevaba a los monjes, por su naturaleza, a una cultura de la palabra. Quaerere Deum, buscar a Dios, lo buscaban en el surco de su Palabra y debían por tanto conocer cada vez más en profundidad esta Palabra. Era necesario penetrar en el secreto de la lengua, comprenderla en su estructura. Para buscar a Dios, que se nos ha revelado en la Sagrada Escritura, eran muy importantes las ciencias profanas, de cara a profundizar en el secreto de las lenguas. Se desarrolla en consecuencia en los monasterios aquella eruditio que habría consentido la formación de la cultura. Precisamente por esto, quaerere Deum - buscar a Dios, estar en camino hacia Dios, sigue siendo hoy como ayer la vía maestra y el fundamento de toda verdadera cultura.

De la búsqueda de Dios es expresión artística también la arquitectura, y no hay duda de que la catedral de Notre-Dame en París constituye un ejemplo de valor universal. Dentro de este magnífico templo, donde tuve la alegría de presidir la celebración de las Vísperas de la Beata Virgen María, exhorté a los sacerdotes, los diáconos, los religiosos, las religiosas y los seminaristas venidos de todas partes de Francia, a dar prioridad a la escucha religiosa de la divina Palabra, mirando a la Virgen María como modelo sublime. En el pórtico de Notre-Dame saludé después a los jóvenes, que habían acudido numerosos y entusiastas. A ellos, que iban a dar comienzo a una larga vigilia de oración, les entregué dos tesoros de la fe cristiana: el Espíritu Santo y la Cruz. El Espíritu abre la inteligencia humana a horizontes que la superan y le hace comprender la belleza y la verdad del amor de Dios revelado precisamente en la Cruz. Un amor del que nada podrá separarnos, y que se experimenta entregando la propia vida a ejemplo de Cristo. Tras una breve parada en el Instituto de Francia, sede de las cinco Academias nacionales: siendo yo miembro de una de las Academias, pude ver con gran alegría a mis colegas. Y después mi visita culminó con la celebración eucarística en la Explanada de los Inválidos. Haciéndome eco de las palabras del Apóstol Pablo a los Corintios, invité a los fieles de París y de toda Francia a buscar al Dios vivo, que nos ha mostrado su verdadero rostro en Jesús presente en la Eucaristía, alentándonos a amar a nuestros hermanos así como Él nos ha amado a nosotros.

Después me dirigí a Lourdes, donde pude unirme a miles de fieles en el "Camino del Jubileo", que recorre los lugares de la vida de santa Bernadette: la iglesia parroquial con la fuente bautismal donde fue bautizada; el "Cachot" (la cárcel, nde.) donde vivió de niña en gran pobreza; la Gruta de Massabielle, donde la Virgen se le apareció 18 veces. Por la tarde participé en la tradicional Procesión de las antorchas, estupenda manifestación de fe en Dios y de devoción a su y nuestra Madre. Lourdes es verdaderamente un lugar de luz, de oración, de esperanza y de conversión, fundadas sobre la roca del amor de Dios, que ha tenido su revelación culminante en la Cruz gloriosa de Cristo.

Por una feliz coincidencia, el domingo pasado la liturgia recordaba la Exaltación de la Santa Cruz, signo de esperanza por excelencia, porque es el máximo testimonio del amor. En Lourdes, en la escuela de María, primera y perfecta discípula de Cristo, los peregrinos aprenden a considerar las cruces de su propia vida a la luz de la Cruz gloriosa de Cristo. Apareciéndose a Bernadette, en la Gruta de Massabielle, el primer gesto que hizo María fue precisamente el Signo de la Cruz, en silencio y sin palabras. Y Bernadette la imitó haciendo a su vez el Signo de la Cruz, aunque temblándole la mano. Y así la Virgen dio una primera iniciación en la esencia del cristianismo: el Signo de la Cruz es la suma de nuestra fe, y haciéndolo con corazón atento entramos en el pleno misterio de nuestra salvación. ¡En ese gesto de la Virgen está todo el mensaje de Lourdes! Dios nos ha amado que se ha dado a sí mismo por nosotros: éste es el mensaje de la Cruz, "misterio de muerte y de gloria". La Cruz nos recuerda que no existe verdadero amor sin sufrimiento, no hay don de la vida sin dolor. Muchos aprenden esta verdad en Lourdes, que es una escuela de fe y esperanza, porque es también escuela de caridad y de servicio a los hermanos. Es en este contexto de fe y de oración donde se ha celebrado el importante encuentro con el episcopado francés: ha sido un momento de intensa comunión espiritual, en el que hemos confiado juntos a la Virgen las esperanzas comunes y las preocupaciones pastorales.

La etapa sucesiva fue la procesión eucarística con miles de fieles, entre los cuales, como siempre, muchos enfermos. Ante el Santísimo Sacramento, nuestra comunión espiritual con María he ha hecho aún más intensa y profunda porque Él nos da ojos y corazón capaces de contemplar a su Hijo Divino en la santa Eucaristía. Era conmovedor el silencio de estos miles de personas ante el Señor; un silencio no vacío, sino lleno de oración y de conciencia de la presencia del Señor, que nos ha amado hasta subir a la cruz por nosotros. La jornada del lunes 15 de septiembre, memoria litúrgica de la Beata Virgen de los Dolores, estuvo dedicada de forma especial a los enfermos. Tras una breve visita a la Capilla del Hospital, donde Bernadette recibió la Primera Comunión, en el pórtico de la basílica del Rosario, presidí la celebración de la Santa Misa, durante la cual administré el sacramento de la Unción de los enfermos. Con los enfermos y con cuantos los cuidan, quise meditar sobre las lágrimas de María derramadas bajo la Cruz, y sobre su sonrisa, que ilumina la mañana de Pascua.

Queridos hermanos y hermanas, damos gracias juntos al Señor por este viaje apostólico rico de tantos dones espirituales. Particularmente, le alabamos porque María, apareciéndose a santa Bernadette, ha abierto en el mundo un espacio privilegiado para encontrar el amor divino que cura y salva. En Lourdes, la Virgen Santa invita a todos a considerar a a tierra como lugar de peregrinación hacia la patria definitiva, que es el Cielo. En realidad todos somos peregrinos, tenemos necesidad de la Madre que nos guía; y en Lourdes, su sonrisa nos invita a seguir adelante con gran confianza en la conciencia de que Dios es bueno, Dios es amor.

[Al final de la audiencia, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:

Con ocasión del 150 aniversario de las apariciones de la Virgen a santa Bernadette, he realizado una visita pastoral en Francia. En esta nación, en que la Iglesia ha tenido un papel civilizador fundamental, ha madurado la exigencia de una sana laicidad, que no significa prescindir de la dimensión espiritual sino reconocer que ésta es garante de la libertad y de la autonomía terrena. Con el mundo de la cultura he podido reflexionar sobre cómo la búsqueda de Dios es la vía maestra y el fundamento de toda verdadera cultura. A los sacerdotes, religiosos y religiosas, y a los seminaristas, les he exhortado a dar prioridad a la escucha de la palabra divina y, a los jóvenes, les he confiado dos tesoros de la fe cristiana: el Espíritu Santo, que abre la inteligencia a horizontes más amplios, y la Cruz, que revela la verdad del amor de Dios, e invité a los fieles a buscar a Dios presente en la Eucaristía. En Lourdes he podido recorrer el "Camino del Jubileo". Lourdes es verdaderamente un lugar de luz, de oración, de esperanza y de conversión, donde los peregrinos, en esta escuela de caridad y de servicio a los hermanos, aprenden a ver sus propias cruces a la luz de la Cruz de Cristo.

Saludo cordialmente a los visitantes de lengua española. En particular, al Capítulo de Caballeros del Corpus Christi, de Toledo, a los Seminaristas de El Salvador y a los estudiantes de Salta. Saludo también a los peregrinos y grupos parroquiales venidos de Costa Rica, España, México, Paraguay, y de otros países latinoamericanos. Os invito a acudir con fe y devoción a la Virgen María para que Ella os enseñe en vuestra vida a ser expresión de caridad y de servicio a los hermanos, siguiendo el ejemplo de Cristo en la Cruz. Que Dios os bendiga.

[Traducción del original italiano realizada por Inma Álvarez.
© Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]
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