miércoles, 19 de marzo de 2008

El Nazareno de San Pablo

Devoción caraqueña

En el siglo XVII llegó a la Caracas colonial una talla de Sevilla y de pino de Flandes, esculpida por Felipe Ribas (no es del todo seguro). Es una imagen de un Jesús Nazareno, la cual fue consagrada en la Iglesia de San Pablo el Ermitaño construida en 1666, por lo que desde entonces se le ha llamado “El Nazareno de San Pablo”. En 1880 se trasladó la imagen a la Basílica de Santa Teresa, y desde ese entonces se encuentra allí para servir de inspiración en todas las peticiones de los caraqueños (y muchísimos venezolanos). En mi caso, no dejo de visitar esta imagen, cada vez que voy por esa zona de la ciudad.

La devoción a esta imagen se inició hace aproximadamente un siglo, en un momento de desesperación por la fiebre española (sino me equivoco), hecho que cuenta bellamente el poeta
Andrés Eloy Blanco en “El limonero del Señor” que acá transcribimos:

En la esquina de Miracielos

agoniza la tradición.

¿Qué mano avara cortaría

el limonero del Señor...?

Miracielos; casuchas nuevas,

con descrédito del color;

antaño hubiera allí una tapia

y una arboleda y un portón.


Calle de piedra; el reflejo

encalambrado de un farol;

hacia la sombra, el aguafuerte

abocetada de un balcón,

a cuya vera se bajara,

para hacer guiños al amor,

el embozo de Guzmán Blanco

En algún lance de ocasión.


En el corral está sembrado,

junto al muro, junto al portón,

y por encima de la tapia

hacia la calle descolgó

un gajo verde y amarillo

el limonero del Señor.

Cuentan que en pascua lo sembrara,

el año quince, un español,

y cada dueño de la siembra

de sus racimos exprimió

la limonada con azúcar

Para el día de San Simón.


Por la esquina de Miracielos,

en sus Miércoles de dolor,

el Nazareno de San Pablo

Pasaba siempre en procesión.


Y llegó el año de la peste;

moría el pueblo bajo el sol;

con su cortejo de enlutados

pasaba al trote algún doctor

y en un hartazgo dilataba

su puerta «Los Hijos de Dios».

La Terapéutica era inútil;

andaba el Viático al vapor

Y por exceso de trabajo

se abreviaba la absolución.

Y pasó el Domingo de Ramos

y fue el Miércoles del Dolor

cuando, apestada y sollozante,

la muchedumbre en oración,

desde el claustro de San Felipe

hasta San Pablo, se agolpó.

Un aguacero de plegarias

asordó la Puerta Mayor

y el Nazareno de San Pablo

salió otra vez en procesión.

En el azul del empedrado

regaba flores el fervor;

banderolas en las paredes,

candilejas en el balcón,

el canelón y el miriña que

el garrasí y el quitasol;

un predominio de morado

de incienso y de genuflexión.

—¡Oh, Señor, Dios de los Ejércitos. La peste aléjanos, Señor...!

En la esquina de Miracielos

hubo una breve oscilación;

los portadores de las andas

se detuvieron; Monseñorel Arzobispo, alzó los ojos

hacia la Cruz; la Cruz de Dios,

al pasar bajo el limonero,

entre sus gajos se enredó.

Sobre la frente del Mesías

hubo un rebote de verdor

y entre sus rizos tembló el oro

amarillo de la sazón.

De lo profundo del cortejo

partió la flecha de una voz:


—¡Milagro...! ¡Es bálsamo, cristianos, el limonero del Señor...!


Y veinte manos arrancaban

la cosecha de curaciónque en la esquina de Miracielos

de los cielos enviaba Dios.

Y se curaron los pestosos

bebiendo el ácido licor

con agua clara de Catuche,

entre oración y oración.

Miracielos: casuchas nuevas;

la tapia desapareció.

¿Qué mano avara cortaría el limonero del Señor...?

¿Golpe de sordo mercachifleo competencia de Doctor

o despecho de boticariou ornamento de la población...?

El Nazareno de San Pablo

tuvo una casa y la perdió

y tuvo un patio y una tapia

y un limonero y un portón.

¡Malhaya el golpe que cortara

el limonero del Señor...!

¡Mal haya el sino de esa manoque desgajó la tradición...!

Quizá en su tumba un limonero

floreció un día de Pasión

y una nueva nevada de azahares

sobre la cruz desmigajó,

como lo hiciera aquella tarde

sobre la Cruz en procesión,

en la esquina de Miracielos,

¡el limonero del Señor...!.

Nota: algo sale mal con el interlineado que no ha aprendido, pero cada vez que leo este poema me quedo sin habla.

Acá les dejo una serie de fotos que conseguí en youtube (de urbana88) sobre los alrededores de la basílica Santa Teresa en un miércoles santo. Todo es expresión de la religiosidad popular, la gente "pagando promesas" vistiéndose de "nazareno", y bueno...mucho de mercaderes del templo, y como música de fondo esa salsa que se llama precisamente "El Nazareno" y que ahora no recuerdo cual grupo la canta (disculpen, no soy salsero).

2 comentarios:

Oscár dijo...

asi me senti yo al leerlo, hoy en la entrevista miguel angel rodriguez lo menciono y yo no lo conocia, es hermoso, realmente hermoso...malaya la mano que!

Blogger dijo...

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